Fidel y Duarte, Dueños del poder

I

En el V año del sexenio próspero pudiera escribirse lo siguiente: Entre Fidel Herrera y Javier Duarte hay una relación química más allá del maestro y el discípulo. Vasos comunicantes, pues. Padre e hijo. Y como dijo Melchor Ocampo, “hasta que la muerte los separe”.

Por eso, más allá de que Duarte gobierna; pero Fidel manda, habría de dilucidar que, en todo caso, ambos coinciden en objetivos y estrategias, jugadas y pichadas, el juego de ajedrez.

Claro, Fidel, padre al fin, lleva la delantera. Y Duarte, hijo pues, mantiene la institucionalidad.

Hay quienes, por ejemplo, mirando a la generación fidelista derivaría que la influencia del profesor fue y es tan decisiva en los alumnos que todos terminaron pareciéndose a él.

Incluso, hasta compitiendo entre ellos para mudar en una gota de agua.

Así pudiera, entonces, explicarse que Duarte haya nombrado secretaria de Protección Civil a Yolanda Gutiérrez Carlín, exdirectora del SAS, Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano, que con José Ricardo Ruiz Carmona, “El Pepín”, trascendieron a la posteridad como los peores saqueadores de la dependencia.

Incluso, y como observa el politólogo Carlos Ronzón Verónica, un día “El Pepín” llegó al cinismo y acusó a Gutiérrez Carlín del saqueo en SAS.

El ladrón, pues, gritando que “agarren al ladrón”.

Y no obstante, y luego de que Gutiérrez Carlín se miró candidata priista a diputada federal por el distrito de Boca del Río y fuera rebasada por la gran revelación priista de todos los tiempos, Sergio Pazos junior, la señora fue premiada con la secretaría que dejó vacante Noemí Guzmán.

Fidelista cien por ciento, Gutiérrez ha sido incorporada al duartismo, porque Duarte y Fidel son vidas paralelas.

II

Más todavía si se mira, una vez más, el gabinete legal.

Gerardo Buganza Salmerón, fidelista.

Mauricio Audirac Murillo, fidelista.

Ranulfo Márquez Hernández, fidelista.

Antonio Benítez Lucho, fidelista.

Salvador Manzur Díaz, fidelista.

Érick Lagos Hernández, fidelista.

Jorge Carvallo Delfín, fidelista.

Alberto Silva Ramos, fidelista.

Adolfo Mota Hernández, fidelista.

Ricardo García Guzmán, medio fidelista y medio alemanista, apenas quiere ser duartista.

Etecé.

Una nueva fidelista, entonces, se incorpora al gabinete al nivel de secretaria.

Acuérdese la elite política: Javier Duarte fue, por obra y gracia de Fidel, subsecretario y secretario de Finanzas, diputado federal y gobernador.

Carrera ultra contra súper meteórica en menos, incluso, de un sexenio.

Duarte, el hijo que Fidel soñó tener como heredero de su vocación política.

III

En contraparte, los duartistas puros son, entre otros, los siguientes, considerando que también Duarte tiene derecho a mover sus fichas químicamente suyas:

Juan Manuel del Castillo, secretario particular.

Harry Grappa, secretario de Turismo.

Édgar Spinoso Carrera, exoficial Mayor de Educación.

Gabriel Deantes Ramos, secretario de Trabajo y Previsión Social.

América Aguilar, contralora en la Fiscalía.

Betty del Toro, secretaria privada.

Antonio Tarek Abdalá, extesorero de SEFIPLAN y precandidato priista a diputado federal por el distrito de Cosamaloapan.

Arturo Bermúdez Zurita, secretario de Seguridad Pública.

Y Luis Ángel Bravo Contreras, Fiscal General.

IV

Por eso, el Maximato, proyecto político para adueñarse del poder público en Veracruz el mayor número de sexenios que se pueda, forma parte, cierto, de Fidel, como, digamos, el creador del universo; pero también de Duarte como el jefe máximo en turno y, desde luego, del resto de los llamados “Niños infieles”.

Así, atrás del objetivo todos ganan y/o, en todo caso, todos perderían, digamos, si desde Los Pinos apuntalaran a uno de los dos senadores priistas, Pepe Yunes Zorrilla o Héctor Yunes Landa, tanto para la gubernatura de dos años como para la de seis.

Claro, muchas cosas podrán cambiar de aquí para entonces; pero, por ahora, tal cual es la realidad.

Si por ejemplo, Héctor Yunes quedara de candidato a mini góber y ganara en las urnas, entonces, el Maximato fidelista quedaría descarrilado y la generación fidelista sólo habría cumplido doce años en la jugada.

Y si hacia el año 2016 Pepe Yunes fuera nominado candidato y ganara, el parteaguas también se establecería.

Antes y después de Héctor y antes y después de la dupla Duarte/Fidel.

Lo que por hoy queda claro es la fusión Fidel/Duarte para amacizarse en el poder político de Veracruz “hasta que la muerte los separe”.

POSDATA: Según el politólogo Carlos Ronzón Verónica cualquier priista y/o panista deseoso de entrar al gabinete duartista habría de reunir tres características… Una, ser panista enemigo de Miguel Ángel Yunes Linares… Dos, tener fama pública de un corrupto probado… Y tres, ser un cofradente, es decir, forma parte de una cofradía…

Por: Luis Velázquez

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