Los muertos son culpables…

El politólogo Carlos Ronzón Verónica lo tiene claro: en el Veracruz de Arturo Bermúdez Zurita y Luis Ángel Bravo Contreras, los muertos son asesinados en dos ocasiones. Primero, cuando los ejecutan, y segundo, cuando desde el poder público los desacreditan y difaman.

Ejemplos:

El sábado pasado, una reportera de Minatitlán fue secuestrada y violada en un motel. Y, oh paradoja, en la averiguación previa fue anotado que ella fue culpable por aceptar treparse a la camioneta del fulano que la invitó.

El reportero Armando Saldaña Morales, originario y residente de Tezonapa, Veracruz, fue asesinado y tirado en Oaxaca, y el Fiscal jarocho se lavó las manos y el procurador de Justicia del estado vecino concluyó que el colega tuvo la culpa porque murió un pleito de cantina.

El reportero Gregorio Jiménez de la Cruz fue secuestrado, asesinado y sepultado en fosa clandestina en Las Choapas porque tenía pleito con una vecina, dueña de una cantina con trabajadoras sexuales, varias de ellas mujeres migrantes de América Central.

El reportero y activista social, Moisés Sánchez Cerezo, de Medellín, fue secuestrado, ejecutado y mutilado y tirado en la vía pública, porque era taxista y tenía desavenencias con sus colegas del servicio de pasajeros.

La reportera Regina Martínez, corresponsal de Proceso, fue asesinada por su novio y su pareja, porque era bisexual, además de drogadicto y enfermo de SIDA.

La reportera Yolanda Ordaz de la Cruz, de Notiver, fue secuestrada, asesinada y decapitada, porque era jefe de prensa de un cartel, al que traicionó y, bueno, se vengaron.

El reportero Miguel Ángel López Velasco, de Notiver, fue acribillado en su casa al lado de su esposa e hijo, porque tenía malas amistades.

El fotógrafo Félix Márquez fue amenazado con la cárcel por el secretario de Seguridad Pública por efectuar un montaje de guardias comunitarias en Tlalixcoyan.

El fotógrafo Gabriel Huge, de Notiver, fue levantado, asesinado, mutilado y tirado su cadáver, con un par de colegas más, por bajarle la pareja a un maloso.

El discurso oficial, pues, sigue repitiéndose.

En Veracruz, rechazó el Procurador, rechazó el Fiscal, los desaparecidos son una genial ocurrencia.

Las mujeres, huyeron con el amante, y los hombres se internaron en una granja alcohólica enfermos de cirrosis y con familias desesperadas por su alto contenido etílico.

Tal cual resulta inverosímil que ahora con el ultraje a la reportera de Minatitlán una parte de los texto/servidores presten su pluma para difundir como verdad absoluta que la chica tuvo la culpa por ligereza y superficialidad en un Veracruz, donde hasta los niños tienen miedo y temor al diario vivir, pues ellos mismos han escuchado el fuego cruzado y los tiros en la noche y la sirena de la patrulla policiaca en la madrugada.

BERMÚDEZ Y BRAVO CONTRERAS, INOCENTES

La misma política del gabinete policiaco del gobierno de Veracruz con los trabajadores de la información víctimas del tsunami de la violencia ha sido aplicada al resto de la población.

Por ejemplo, ante el creciente número de feminicidios, lo han negado ante el Sistema Nacional de Seguridad.

Pero, además, en la mayoría de los casos culpan a las mujeres, como fuera presentado el último caso de la mujer asesinada en Las Choapas, que porque su marido la encontró haciendo el amor con otra persona.

La niña Karime Alejandra, de 5 años, secuestrada, asesinada y sepultada en fosa clandestina también fue presentada como culpable por confiar en su tía quien a su vez tenía un malandro de amante y por ahí vino su muerte.

La adolescente Columba Campillo, de 15 años, fue levantada del bulevar, asesinada, ultrajada y tirado su cadáver en un lote baldío en Boca del Río, como parte de una venganza que llevaba a su familia, incluso a su abuelita.

En el norte de Veracruz, todos los muertos se han debido a que los asesinan en Tamaulipas y los tiran en Tampico Alto y Pánuco, lo mismo cuando han aparecido muertos en Perote, porque los arrojan desde Puebla, y en el sur de Veracruz porque los tiran desde Tabasco.

CADENA DE AGRAVIOS INTERMINABLES

Ha sido, pues, el estilo personal de ejercer el poder del secretario de Seguridad Pública, egresado de West Point y condecorado por la Interpol, y el señor Fiscal.

Así han gobernado desde sus áreas y así se los ha permitido y aprobado y aplaudido el jefe máximo, y por tanto, como es el único camino conocido, tal cual continuarán hasta el último minuto del mandato constitucional, aun cuando el Fiscal todavía permanecería unos siete años en el trono, a menos que el futuro gobernador aplique la misma decisión salomónica de Juan Sabines en Chiapas que primero removió al Fiscal de nueve años, Hernán Salvatti, a otra dependencia y luego lo despidió y de inmediato lo encarceló.

Con todo, lo único que está sobreviviendo a tal estilo de gobernar es el desencanto y el descontento social, con un gran encono poblacional cada vez creciente, porque se ha llegado a lastimar y agraviar a las víctimas y a los familiares.

Lo peor del asunto es que al gabinete policiaco le vale la percepción ciudadana y se han enconchado ante el coraje popular, de tal manera que el duartismo va por un lado y la ciudadanía por otro en un divorcio manifiesto de pueblo y gobierno.

Por: Luis Velázquez

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