Javier Duarte y el silencio de la PGR

Dueño del micrófono, de las líneas que se escriben, de las imágenes televisivas, de las voces en la radio, Javier Duarte exorcizó su gobierno. Lo exculpó. Dijo que sus finanzas son sanas, que no extravió 5 mil millones, que no robó, que no hay corrupción. Lo dijo él, pero no lo secundó la PGR.

Van cuatro días. Javier Duarte sacudió a la opinión pública, el lunes 22, y en una suerte de mago, se autoexoneró de las imputaciones que le hizo la Auditoría Superior de la Federación por el desvío de recursos de origen federal, la aplicación indebida, las trampas usadas en el proceso de reintegración de dinero a la Federación y en su retención.

Ese día, categórico, señaló que “por las evidencias obtenidas, y derivado de la información que se ha puesto al alcance de la Fiscalía General, el titular de este Órgano Autónomo del Estado hizo de mi conocimiento que las denuncias de hechos han quedado sin materia, al comprobarse la correcta aplicación de los fondos federales citados”.

También rechazó que derivado de las denuncias de hechos presentadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ante la PGR, se hubiera tipificado como “supuesto peculado, impunidad, desvío y sustracción indebida de recursos públicos federales para financiar campañas políticas”.

Dijo el gobernador de Veracruz que al haber solventado las inconsistencias, la PGR quedó sin materia para actuar en contra de funcionario alguno.

Festinaba el gobernador en un acto de autoexoneración, pues en semanas y meses fue blanco de señalamientos y acusaciones por el desaseo financiero y las imputaciones de corrupción que atraparon a la pandilla duartista y a tres de los candidatos a diputados federales: Adolfo Mota Hernández, Tarek Abdalá y Edgar Spinoso Carrera.

Implicaban al mismo Javier Duarte y casi 40 funcionarios del área educativa, de salud, financiera y de contraloría, unos por el manejo directo de los recursos, otros por el desvío de los mismos y unos más por no vigilar el cumplimiento de las normas internas.

Ese lunes 22, sin embargo, Javier Duarte era otro. Citaba cifras, conceptos, partidas, origen y destino, en su inútil tarea de convencer a los veracruzanos de que su gobierno se conduce con honestidad.

Disipaba, según él, la sospecha de que los recursos enviados por la Federación se hubieran usado para campañas políticas o que personajes de su gobierno hayan actuado con dolo y ventaja.

Desmentía, según él, las voces que acusaron que el desvío de recursos tenía intenciones electorales o fines partidistas.

Dijo Javier Duarte que la ASF actuó de acuerdo a sus atribuciones, la evidencia en la mano, sin que le hubieran sustentado las inconsistencias halladas en la aplicación de los recursos de origen federal enviados a Veracruz.

Fue, dijo el gobernador de Veracruz, omisión por parte de funcionarios de su gobierno.

“Derivado —señaló— de la falta de atención, de omisiones, negligencia e irresponsabilidad en que pudieron incurrir servidores públicos, la imagen del Gobierno del Estado se ha visto lesionada ante las instancias fiscalizadoras federales y la opinión pública”.

Ofreció y aplicó de inmediato sanciones contra 14 funcionarios que no integraron los expedientes de respuesta al pliego de inconsistencias emitido por la ASF y que propiciaron que el caso fuera materia de orden penal, consignado el expediente a la Procuraduría General de la República, donde, según el gordobés, hubo oportunidad de acreditar lo que no se pudo hacer ante la Auditoría Superior de la Federación.

Suena magistral. Javier Duarte habló con aplomo. Liberó a su gobierno de los demonios que lo ataban y le dio cariz de gesta de honestidad.

Cuatro días después persisten las dudas. La PGR no ha confirmado ni desmentido la versión del gobernador de Veracruz, su pieza autoexculpatoria y el argumento de que todo fue solventado, no ante la ASF por negligencia de los funcionarios que debieron hacerlo, sino ante la PGR.

¿Era atribución suya revelar estado de la investigación que realiza la PGR?

Javier Duarte lo puso en el ambiente. La información proviene del fiscal general de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras.

Lo dice en una parte de su exposición:

“Por las evidencias obtenidas, y derivado de la información que se ha puesto al alcance de la Fiscalía General, el titular de este Órgano Autónomo del Estado hizo de mi conocimiento que las denuncias de hechos han quedado sin materia, al comprobarse la correcta aplicación de los fondos federales citados”.

Queda la duda: ¿debió hacerlo público Javier Duarte o debió revelarlo la PGR, siendo su materia, siendo el caso que investiga o investigaba la fiscalía federal a partir de las denuncias que interpuso la ASF?

Tiene el caso que ver con la figura jurídica denominada secrecía, que obliga a cualquiera a guardar silencio y no divulgar aquello que corresponde a una investigación ministerial.

¿Violó Javier Duarte la secrecía? ¿Atropelló los derechos de la PGR, lo que implicaría ser imputado, sancionado o llevado a juicio por tratarse de un asunto de orden federal?

El mismo diputado federal por Xalapa, Uriel Flores Aguayo, expresó sus dudas en torno al anunció autoexculpatorio de Javier Duarte.

“No puede hablar en nombre de la Procuraduría General de la República (PGR) y decir que las denuncias contra el Estado fueron desechadas”, refirió en información difundida por el portal e-consulta.

“En su habitual rueda de prensa —reseñó el portal— indicó que hay que esperar la resolución no tan solo de la PGR sino de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que consideró será la encargada de determinar el cauce legal de este tema.

“ ‘Si el Gobierno del estado ya solventó, la PGR ya no tendrá materia, habrá que ver. Han dicho muchas cosas feas del gobierno, él mismo lo reconoce, lo dijo hace un mes el senador (José) Yunes que cada mes les faltan 800 millones de pesos y no lo han aclarado. El gobernador tiene que defender su administración’.

“El diputado federal agregó que la Auditoría Superior de la Federación deberá decidir si se dice satisfecha del presunto desechamiento de las denuncias en contra el gobierno de Duarte de Ochoa, pues ‘el gobernador no puede hablar por la PGR. Una vez que determine la PGR habrá que ver lo que hace la ASF’ ”.

Miguel Ángel Yunes Linares, diputado federal electo del Partido Acción Nacional, también rechazó el anuncio de Javier Duarte. Asegura que las denuncias aún se encuentran en la PGR y que se les dará cauce penal.

“Javier Duarte vuelve a mentir a los veracruzanos al señalar que han quedado solventadas las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación por la desviación de recursos durante su gobierno y el de Fidel Herrera, en el cual él fungió como secretario de Finanzas y Planeación. Tan no es así que la propia Auditoría Superior ha presentado ya seis denuncias penales ante la Procuraduría General de la República desde el pasado mes de noviembre contra un número importante de funcionarios de ésta y de la anterior administración, culpables de desviar —según se ha comprobado hasta hoy— más de 5 mil millones de pesos”, declaró Yunes Linares.

“Duarte pretende encubrirlos porque sabe que las sanciones en algún momento lo alcanzarán, ya sea en la vía penal o en la de juicio político, como lo establece la Constitución de la República”, precisó.

Uno de los aspectos torales de la denuncia de la ASF tiene que ver con la reintegración de fondos federales por no haber sido aplicados correctamente o por su desvío. Según la ASF el gobierno duartista incurría en una simulación. Depositaba el dinero y lo volvía a tomar. De eso no habla el gobernador de Veracruz.

“Simulaban regresar el recurso para obtener los documentos comprobatorios de la ASF de que resarcieron el daño y solventaron la irregularidad determinada; posteriormente volvían a retirar el dinero en dos transferencias”, dice la denuncia de la ASF.

Javier Duarte festina. Sanciona funcionarios de gobierno por haber incurrido en omisión. Los exhibe y los sacrifica. Dice que “han dañado a Veracruz” Supone que pudo así cerrar un capítulo de corrupción.

Le queda pendiente explicar la violación de la secrecía y que la PGR le avale el show.

(Con información de mussiocardenas.com)

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