Sucesión enredada

FALTA CONSENSO PEÑA NIETO Y DUARTE

Con todo y lo que se ha publicado, la sucesión de gobernador en Veracruz está enredada y confusa.

Por ejemplo, una versión asegura que el senador Héctor Yunes Landa ya fue comunicado que es el bueno, pero otra asegura que todavía falta que Enrique Peña

Nieto y Javier Duarte se sienten a platicar para dilucidar el nombre del candidato priista.

Y aun cuando el presidente de la república está considerado el gran elector, de cualquier forma consulta, dialoga, consensa y cabildea con el gobernador de cada una de las doce entidades federativas donde el año entrante habrá elecciones del jefe del Poder Ejecutivo local.

Podrían, digamos, coincidir. Pero al mismo tiempo, diferir. Y si así fuera, el tlatoani de Los Pinos esgrime sus razones y decide.

Tal cual, la primera posibilidad es que Peña Nieto y Duarte platiquen el próximo 6 de enero, 2016, cuando aquí, en el puerto jarocho, se efectúe la ceremonia conmemorativa de la promulgación de la ley agraria, en la que la CNC jarocha mostrará el puño con unos 20 mil campesinos.

Incluso, y de paso, con una convención de mujeres campesinas en un aproximado de cinco mil.

Quizá, de igual manera, días después Duarte sería citado en Los Pinos para formalizar el gran destape.

El caso es que la mayor parte de los actores políticos aseguran que el mes de enero será clave en el PRI para la nominación, como de igual manera en los otros partidos políticos.

Incluso, hay quienes aseguran que el PAN podría publicar su convocatoria antes de fin de año y/o en los primeros días de enero 2016, y más a partir de la renuncia de Juan Bueno Torio, a la militancia azul luego de 23 años ininterrumpidos, en que fue diputado federal, subsecretario de Economía y director de PEMEX-Refinación.

Tres candidatos independientes (Gerardo Buganza Salmerón, Elías Miguel Moreno Brizuela y él mismo Juan Bueno) levantan las firmas solicitadas por el Instituto Nacional Electoral, INE, para su registro.

En MORENA, el diputado federal Cuitláhuac García está listo para la candidatura, y en el Movimiento Ciudadano quedaría entre Dante Delgado y Armando Méndez de la Luz.

La alianza electoral PAN-PRD sigue como moneda en el aire.

QUE NADIE MENOSPRECIE A DUARTE

En el partido tricolor, y aun cuando los senadores priistas han sido punteros, algunos políticos aseguran que nadie puede (ni debe) menospreciar la capacidad de maniobra política de Duarte.

Incluso, advierten, han de tener los senadores mucho cuidado, a tono con el adagio popular de que en política las cosas cambian de un momento a otro.

Bastaría recordar que en el camino sexenal desde el año 2011 el gobernador reveló que desde un día después de tomar posesión, pasada la euforia de la ascensión, ya tenía precandidato.

Así, en el viaje próspero Duarte ha tenido, entre otros, los siguientes:

Salvador Manzur, su compadre, descarrilado por aquella frase de que «los programas sociales son oro molido para ganar cualquier elección».

El Pacto México se desplomó y Manzur perdió la posibilidad de la sucesión, pero a cambio, sus amigos le llaman desde entonces «El oro molido».

Fernando Chárleston Hernández, el ex diputado federal que le renunciara a la secretaría de Finanzas y Planeación, y a quien Alberto Silva Ramos enfermara de epilepsia.

Jorge Carvallo Delfín, Érick Lagos Hernández, Adolfo Mota Hernández y Alberto Silva, quienes nunca pudieron levantar en la tendencia de la encuesta histórica.

Héctor Yunes Landa, a quien promoviera con la misma intensidad con que luego lo rechazara.

Gerardo Buganza Salmerón, quien prefirió renunciar a la secretaría de Gobierno y lanzarse por la vía independiente, consciente y seguro del rechazo de la militancia priista.

Es decir, mínimo, a la fecha, Duarte lleva ocho precandidatos, con tantos bandazos que, como él mismo dijo: «Yo mando y si me equivoco vuelvo a mandar».

Pero, además, hay otra constante en su actuar público:

De por medio está el Maximato fidelista, empujado por el góber fogoso, quien desde el consulado en Barcelona sigue operando, vía Twitter, vía mensajes, vía teléfono, atrás de su máximo objetivo: dejar que su hijo Javier Herrera Borunda madure como diputado federal del Partido Verde y esperar el 2018 para ser lanzado como candidato a gobernador.

Y más si los vientos políticos son favorables para el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello.

En tales circunstancias, Duarte sigue maniobrando.

ARCOIRIS DUARTISTA

Hay también otro escenario:

1. Duarte está consciente de que el PRI sólo ganaría la elección con Pepe Yunes Zorrilla o Héctor Yunes Landa como candidatos.

2. Según versiones, Pepe Yunes ha decidido participar en la contienda; pero en el año 2018, alentado incluso con las reflexiones de sus amigos del altiplano, entre otros, Luis Videgaray Caso y José Antonio Meade, secretarios de Hacienda y Crédito Público y de Desarrollo Social, para así, y en todo caso, tener seis años para hacer todo lo mejor posible para Veracruz.

3. Pero, además, y hasta donde se sabe si se sabe bien, Pepe habló con el gobernador en los días previos a su informe senatorial en el WTC de Boca del Río, donde le dejó claro que su candidato es Héctor Yunes, y que además, el mismo Pepe respalda y promueve con todo.

4. Así, la nominación de Héctor se ha ido facilitando.

5. Tanto Pepe como Héctor han sido insistentes en un tema, entre otros: los políticos pillos y ladrones que hayan «metido la mano» al erario tendrán como único destino la cárcel.

6. Más todavía: en el sentir popular, en el imaginario colectivo, en la percepción ciudadana, el duartismo es un gobierno antipopular, donde se han concitado abusos y excesos del poder en el manejo presupuestal, y por tanto, la población electoral sólo esperar la prisión para todos ellos, y cuyos nombres todos conocen.

7. Y, por tanto, a estas alturas Duarte estaría maniobrando para garantizar la impunidad para él y para los suyos, sin perder la mirada de un candidato priista seguro y confiable para ganar en las urnas.

8. Sin duda, «las palabras mayores» vendrán del altiplano, pero en ningún momento puede subestimarse el factor local, con todo y la poca competitividad de las cartas del gobernador en las encuestas.

Y en tales circunstancias, los escenarios de Duarte quedarían hacia el cierre del año de la siguiente manera:

A) Dejar pasar a Héctor Yunes ante la decisión de Pepe de esperar el 2018, y lo que estaría cuajando. B) Duarte empujaría a una de sus cartas, asumiendo toda la responsabilidad política, económica, social y electoral. C) Vetar a Héctor y provocar la postulación de Pepe, que está claro, pues es un joven político de convicciones y decisiones, en ningún momento aceptaría.

D) Y entonces, más enredado que nunca quedarían en el búnker priista.

Por eso, incluso, Manlio Fabio Beltrones ha planteado «La Tercera Vía» en aquellas entidades donde la familia priista se mantenga en sus desavenencias.

Por: Luis Velázquez

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