Se desploma Yunes Linares en Coatzacoalcos

Si bien le va, Miguel Ángel Yunes Linares tendrá una honrosa derrota en Coatzacoalcos. Pero derrota al fin. Si acaso la segunda votación, quizá el tercer sitio, combatido por el priismo, abandonado por el panismo y saboteado por las fuerzas del PRD.

Su soberbia se erosiona en los albores de la campaña, provocada por la imposición de una candidata a diputada en el distrito Coatzacoalcos Urbano, María Inés Núñez Monreal, que no suma, que no atrae votos, que no permea en colonias, que resta de forma descomunal

A los del OPLE les grita de todo Yunes azul. Los remite al PRI, su casa y su centro de operación. Le imputa al presidente del órgano electoral, Alejandro Bonilla Bonilla, su servilismo a Javier Duarte y a su gobierno ladrón. Le endilga al secretario ejecutivo del OPLE estatal, Héctor Roa, su inclinación al candidato del PRI, Héctor Yunes Landa. Y así va vapuleando a cuanto enemigo halla en el camino.

Pero en Coatzacoalcos, ni doblega ni somete al PAN, su partido, ni al PRD, su aliado.

Caminaba el candidato de la coalición Unidos Para Rescatar a Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, y con él iban panistas y perredistas, alardeando, sintiéndose ya en el gobierno estatal, a su alcance el poder y el erario, así fuera por sólo dos años, como dispuso Javier Duarte cuando acortó el sexenio.

Hoy, su desplome es brutal. Se precipita la intención de voto, no porque el PRI sea mejor opción —el marcelismo es depredador y sus antagonistas son igual de voraces— sino porque María Inés Núñez provoca rechazo y repudio, iras azules y fobias amarillas.

De la nada salió la ex regidora municipal, sin mayor acción desde que dejó el cargo, en 2013, y que antes se movía entre la iniciativa privada y las páginas rosas de los medios de comunicación, el desayuno postinero, la foto del baby shower y la despedida de soltera.

De ahí que panistas y perredistas protesten, con razón y con maña, contra la virtual candidata a diputada por el distrito Coatzacoalcos Urbano.

Por acuerdo de la alianza PAN-PRD, la nominación del distrito 29 le fue conferida al partido del sol azteca. Y se decidió que por género, fuera candidata mujer.

No hubo en las filas perredistas una figura con el perfil para contender y ganar la elección. Se inscribió Alejandro Wong Ramos, Armando Rotter Maldonado, Gabriela Sosa y presuntamente Gloria Rasgado Corsi, aunque ella negó la versión y acusó que su nombre fue usado.

Patético el perfil, a Alejandro Wong se le acusa de violencia contra periodistas, conflicto por tierras, cliente del MP donde capotea denuncias penales y ser el peón y operador del líder estatal del PRD, Rogelio Franco Castán.

Armando Rotter murió tácitamente en el intento. Nadie lo traga en el PRD y mucho más en el PAN, pese a su rol como alcalde de Coatzacoalcos de 1998 a 2000, con buena obra pero señalamientos de corrupción. Y ahora con una denuncia por despojo de terreno, interpuesta por Parque Tecnológico Puerto México, propiedad de Tony Macías, el suegro incómodo del gobernador Javier Duarte, por la que se le libró la orden de aprehensión 2182, en la causa penal 186/2013, a salto de mata primero y amparado después hasta que con una argucia legal logró evadir la sentencia y quedarse con el predio.

Más bajo aún es el perfil político de Gabriela Sosa, ex dirigente del PRD municipal, que sirve a los intereses de Wong Ramos. Y hasta ahí.

Desierto el certamen, porque no garantizaban votos, un acuerdo cupular, en el ajo Yunes azul y el ex alcalde Edel Álvarez Peña, precipitó la candidatura de María Inés Núñez, edelista, contralora del periódico Liberal del Sur.

Preparada, profesionista sin tacha, con experiencia en el sector público, ex tesorera municipal y con una regiduría, María Inés Núñez sólo mostró un defecto: su origen priista.

Provocó su imposición el desanimó de un sector del panismo y el pretexto de otro —el PAN rojo— para rechazar su candidatura.

Argüía el líder local del PAN, Saúl González, que lo que menos podrían haber esperado era la designación de un personaje surgido del PRI, cuya renuncia al tricolor se produjo apenas horas antes.

Daba cuenta del malestar en las filas del PAN por las nominaciones de ex priistas y su traición al panismo.

Decía, sin embargo, que por acuerdo de la alianza PAN-PRD, el candidato en el distrito Coatzacoalcos Urbano lo nombraría el PRD.

No corrió mucho María Inés Núñez. A manera de protesta, renunció a su candidatura Mayra Gutiérrez, perredista, agente municipal de Mundo Nuevo, marcelista amarilla, quien contendería por la alianza PAN-PRD en el distrito Coatzacoalcos Rural.

De Mayra Gutiérrez nada extraña. Es priista de corazón, aplaudidora de Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—, al que le alzó la mano y lo colmó de elogios el día en que el PRI lo nominó su candidato a la alcaldía en 2010.

Traer a María Inés Núñez, de origen priista, genera reacciones y furia calculada, provocada en parte de la militancia por su condición de oposición y en parte también por su identificación con los intereses del ex alcalde priista Marcelo Montiel Montiel, ex delegado de la Sedesol federal en Veracruz, ex diputado local, ex secretario de la Sedesol duartista.

De ahí el rechazo y el repudio, el de los panistas y el de los perredistas, abriendo las puertas a la derrota de Yunes Linares, trepando a Morena en el ánimo de los electores, concitando el voto de la izquierda y de la inconformidad en Amado Cruz Malpica, abogado laboral, catedrático de la Universidad Veracruzana.

Se agencia la inconformidad Amado Cruz Malpica, el viejo gallo de la izquierda, al que le cayó una avalancha de votos en 1994 para convertirse en diputado federal, el primero que lo logró para el PRD en el distrito de Coatzacoalcos. Hoy va por la diputación local bajo las siglas de Morena, cachando el voto de castigo, el repudio al PRI y a su candidato Víctor Rodríguez, y el desánimo que provoca la disputa creada por panistas y perredistas contra María Inés Núñez Monreal.

Compiten en impopularidad María Inés Núñez y Víctor Rodríguez, pero al priista cuando menos nadie le regatea que el marcelismo tiene operación política y es oriundo de Coatzacoalcos. María Inés es zacatecana.

Creído Yunes Linares que Coatzacoalcos sería su bastión en el sur y que una ex priista le destroza el sueño.

No mueve un voto la ex regidora del PRI. No tiene imagen ganadora. No la pasan los panistas. La repudian los perredistas.

Exacta, la política es como las matemáticas: María Inés no suma, resta votos y divide a la oposición. Lo suyo es perder.

Abollada la soberbia, Yunes Linares podrá arrollar en la zona Veracruz-Boca del Río. En Coatzacoalcos será tercero y en un descuido hasta Pipo Vázquez lo rebasará.

Iba bien hasta que María Inés lo mató.

mussiocardenas.com

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