El Mesías sexenal

•Javier Duarte perdió el piso
•Creó su mundo color de rosa

EMBARCADERO: Todos los políticos están ciertos de una realidad demoledora: en el ejercicio del poder pierden el piso… Se marean, mejor dicho, son mareados por los halagos sin cesar de su gabinete legal y ampliado y de los medios que les tiran incienso a su paso y de las barbies y bufones que los adulan… A su alrededor gravitan personas, seres humanos, que convierten la industria de la vanidad en un viento favorable a sus intereses… Desde que amanece hasta que anochece el político vive rodeado de espuma y fuegos artificiales… Y un día, de pronto, zas, se la cree… Y entonces se desconecta de la realidad… Vive su propio mundo color de rosa… Incluso, y por lo regular, llega a creerse un dios terrenal… “Después de Dios, yo” decía Idi Amín, el dictador de Uganda y también Rafael Leónidas Trujillo, el dictador de la República Dominicana que tanto idolatró Fidel Herrera Beltrán luego de leer “La fiesta del chivo” de Mario Vargas Llosa… Así, y por ejemplo, también le sucedió en el camino sexenal a Javier Duarte, JD… Nunca, entre otras circunstancias, su equipo estelar de asesores (José Murat, Carlos Brito, Enrique Jackson y Rubén Aguilar Valenzuela) ejercieron la crítica ni la autocrítica… Y si la aplicaron, bastó un manotazo de JD para recular… Jamás escuchó JD los puntos de vista de quienes piensan diferente, y por el contrario, los excluyó de su paraíso terrenal… Es más, hubo un momento estelar cuando “Los niños fieles”, Alberto Silva Ramos, Érick Lagos Hernández, Jorge Carvallo Delfín y Adolfo Mota, levantaron una especie de Muro de Berlín a su alrededor, de tal forma que nada pasaba sin ellos, pues ellos eran su aduana política… Tal cual, terminaron aislando a JD de la percepción ciudadana… Y JD se creyó el Mesías sexenal…

ROMPEOLAS: De acuerdo con la historia, la mayor parte de políticos son sensibles a la perversa industria del chocholeo… Por ejemplo, un gobernador es jefe del Poder Ejecutivo, pero también jefe de los poderes Legislativo y Judicial… Y jefe de las finanzas… Y jefe de los cuerpos policiacos… Y jefe nato del partido político en el poder… Y jefe de la mayor parte de los medios que viven del subsidio que les otorga para que lo halaguen… Y jefe hasta de una parte de la elite eclesiástica, y en algunos casos, digamos, sólo digamos, como sucedió en Tamaulipas con Eugenio Hernández Flores y Tomás Yarrington, jefe de los malandros… El riesgo de perder el karma con el tinaco mental está a la vuelta de la esquina… Un ejército de aduladores lo descarrila… Basta una llamada telefónica para que un avión esté listo en el aeropuerto y viajar a cualquier parte paradisíaca del mundo… Basta una orden para renunciar a un funcionario, y como en el caso de Atila nombrar Senador a su caballo Incitatus… Basta un mensaje al secretario de Finanzas y Planeación para que le depositen cantidades millonarias en su cuenta particular, sin rendir cuentas a nadie, absolutamente a nadie… Basta que una estudiante le guste para que la tenga como dama de compañía como por ejemplo dejó manifiesto, sin pudor, el senador Manuel Cavazos Lerma cuando fuera gobernador de Tamaulipas según describe en su libro, “Tamaulipas”, el escritor y reportero Humberto Padgett…

ASTILLEROS: Cinco años con seis meses y medio después de ascender al poder total y absoluto, JD ha terminado viviendo a base de ansiolíticos, como son, entre otros, el Tafil y el Rivotril… Además, mirando películas con sus amigos hasta la madrugada con Frutsis y bebidas espirituosas… Y, por tanto, iniciando la vida burocrática hacia media mañana de cada día… Aislado en su mundo color de rosa donde “nada pasa” como él mismo lo preconizara hasta el cansancio… De espalda a los graves asuntos pendientes, como por ejemplo, nunca, jamás, visitó ni por error las ocho regiones indígenas de Veracruz y salvo una que otra las regiones campesinas… Se la pasó igual que Gerardo Buganza, escuchando misa cada ocho días, por fortuna, sin arrodillarse ante el sacerdote para el secreto de la confesión, aun cuando el arzobispo de Xalapa le abrió el camino a las indulgencias a cambio, claro, de la ley anti-aborto y del pronunciamiento en contra del matrimonio gay impulsado por Enrique Peña Nieto… Don Rafael Murillo Vidal se aisló de Veracruz y terminaba dormido en los eventos públicos dado que aterrizó al poder en la vejez… A Patricio Chirinos Calero nunca le interesó Veracruz y por eso el sexenio la pasó en Los Pinos, razón suficiente para que Porfirio Muñoz Ledo lo bautizara con el apodo de “La ardilla”… Fernando Gutiérrez Barrios pasó los dos años soñando con el gabinete federal, que logró como secretario de Gobernación de Carlos Salinas… Miguel Alemán Velasco alternó Veracruz con la Ciudad de México y el mundo… Pero de todos, el gran místico del poder es JD, quien ha pasado el sexenio en un estado contemplativo ante las exigencias sociales, pero al mismo tiempo amacizando su futuro para que nunca, jamás, vuelva a preocuparse de la quincena y de llevar el itacate a casa… La revolución hecha gobierno haciéndole justicia…

Por: Luis Velázquez

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