Depeche Mode desató la euforia de 65 mil almas en el Foro Sol

Tras casi nueve años de ausencia Depeche Mode, la banda originaria de Essex, Inglaterra, volvió a pisar el país para ofrecer un concierto de casi dos horas y media en el que interpretaron temas de su más reciente álbum, clásicos como “Personal Jesus” y “Strangelove”, y melodías de su oscuro álbum Black Celebration.

El concierto que reunió a 65 mil personas e igualó el récord impuesto por Roger Waters en el Foro Sol comenzó cuando tres pantallas colocadas en el escenario se iluminaron con unas botas que caminaban y unos puños en alto, parte de la propuesta artística del último álbum de la agrupación que ha transitado de sonidos del new wave, post punk y hasta el rock desde su creación en 1977.

Dave Gahan deslumbró con “Backwards”, mientras en las pantallas un caleidoscopio de colores que recordaba una obra expresionista de Jackson Pollock se desvanecía a los largo de los casi cinco minutos que duró esta primera carga de energía de Depeche Mode.

Con sus ya habituales gestos teatrales que se veían magnificados por su bigote y su cabello relamido hacia atrás, y vestido con botas puntiagudas doras y un chaleco, el frontman de Depeche Mode demostró una vez más la empatía que logra con el público mexicano cuando los invitó a cantar “it’s not good”, del álbum Ultra (1997) seguida por “Barrel of a gun”, que provocó que la audiencia levantara los brazos y aplaudiera.

Al concluir la canción, Gahan, quien los mismo sacaba la lengua, se contoneaba sensualmente y giraba con el pedestal del micrófono, improvisó free style con la última estrofa de la canción.

Inmediatamente después, el tema “Pain that I’m used to”, del álbum Playing The Angel (2005), y “Useless”, de Ultra, provocaron que la gente comenzara a bailar, mientras el genio creativo de los británicos, Martin L. Gore cambiaba su guitarra en forma de estrella.

Pero fue cuando comenzaron a sonar los primeros acordes de “World in my eyes”, que los asistentes, entre los que había familias completas, “chavorrucos”, adolescentes y personas que rebasaban los 50 años de edad, comenzaron a repetir a todo pulmón las letras de la canción que abre el álbum Violator (1990), uno de los más populares de la agrupación y de los primeros en los que el compositor Martin Gore comenzó a explorar un sonido más cercano al rock para dejar de lado los sintetizadores.

Minutos después, la banda interpretó “Everything Counts” (1983). Impresionado por la respuesta de la audiencia, Gahan concluyó la canción con un emocionado grito: “Mexico City you are the best”. Para entonces, Gore ya estaba armado con su clásica guitarra Gretsch y comenzó a interpretar los acordes de “Enjoy The Silence”, mientras todos los asistentes al concierto repetían el coro una y otra vez, lo que provocó que el mismo Gahan se quedara con la boca abierta y enmudeciera ante los fans.

La primera parte del show concluyó con “Never Let me down again”, seguida de “Strangelove”, interpretada por Gore acompañado por un teclado para concluir con “Walking in my shoes”, “Question of time” y “Personal Jesus”, canción que cerró con broche de oro la primera de las dos presentaciones de la banda.

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