La violencia persiste y se agrava

ESCENARIOS

Por Francisco Blanco Calderón

 

Visión de los medios

“Durante el primer trimestre del año, los homicidios dolosos tuvieron un mayor crecimiento en los estados de Nayarit, Quintana Roo, Guanajuato, Aguascalientes y Tamaulipas, todos ellos gobernados por el PAN o PAN-PRD. Un análisis del denominado Semáforo Delictivo destaca el aumento de este delito en 19 entidades en comparación con el mismo periodo del año pasado, y también se incluyen a Baja California, Puebla, Querétaro y Veracruz, entidades también gobernadas por el blanquiazul. (Reforma).

De inmediato, Ricardo Anaya reviró declarando que en los estados priistas es donde más se ha generado la violencia.

Violencia que rebasa, con creces, ya los doscientos veinte mil muertos en dos sexenios: Calderón y Peña Nieto: PAN y PRI. Ambos mantienen la estúpida guerra al crimen organizado. Ambos han permitido y ocultado, matanzas, saqueos, exterminio, destrucción ecológica, violencia social. 

El PRIAN tiene una larga historia de represión: Acteal, Atenco, Tlatlaya, Nochixtlan, Apatzingan, Chalchihuitán, Paguatlan. Comunidades indígenas, luchadores sociales, ambientalistas, defensores del agua, del maíz, marchan y paralizan obras en contra de gasoductos e hidroeléctricas trasnacionales. Comunidades asediadas por los huachicoleros y los sembradores de mariguana y amapola. Las masacres en Allende, Sinaloa o Aguas Blancas, Guerrero, explican   hechos como en el caso de Ayotzinapa, que logró convertir a Guerrero en el segundo productor de heroína del mundo, después de Afganistan, curiosamente invadido por Estados Unidos.

Solo en el caso de Veracruz, gobernado, ocho meses más por fortuna, ya se superan los secuestros, feminicidios, fosas clandestinas, desaparición de jóvenes, haciendo mucho más violento el 2017 al de 2014, año de Javier Duarte.

“En el estado de Veracruz se han cometido en el año –con corte a noviembre– 180 secuestros de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), la cifra más alta según lo reportado por instancias estatales al SESNSP durante 2014, durante el gobierno de Javier Duarte”. (Jornada Veracruz)

La tragedia de Veracruz en cuanto a violencia e incidencia delictiva no se ha frenado; las estadísticas oficiales consignan la dramática realidad que hoy padecemos los veracruzanos.

“En Veracruz, en el mes de febrero de este año, se consignaron tres mil 837 delitos, 109 homicidios dolosos y 13 secuestros. Todo eso representa, para la entidad, un aumento en los asesinatos, que pasaron de 102 a 109 de enero a febrero. El secuestro aumentó, al igual que los feminicidios, En la yunicidad ya son cinco periodistas asesinados, decenas de jóvenes desaparecidos. El robo a sucursales bancarias también aumentó”, (aunque el asalto a cuentahabientes se ha incrementado estrepitosamente). (Formato siete).

Veracruz vive el clima de violencia más alto en dos décadas: Los homicidios dolosos aumentaron en Veracruz en 93.4% en lo primero cinco meses del año, al pasar de 323 en enero-mayo de 2016 a 625 en el mismo periodo de este año, cantidad que representa la cifra más alta de los últimos 20 años, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública (SESNSP). Aunado a ello, el secuestro creció 44% y la extorsión 240%, mientras que el robo de vehículos con violencia creció 84.46% en comparación con el mismo periodo del 2016.  Mientras que la incidencia delictiva en general creció 31.12% y de acuerdo con las cifras oficiales, los homicidios dolosos en Veracruz crecieron 237% En los datos por año, la entidad veracruzana registró la cantidad más alta de homicidios dolosos el año pasado cuando registró mil 258 asesinatos, pero en 2017 la cifra podría dispararse aún más, ya que en tan sólo en cinco meses ya se cometió el 49.68% de los crímenes que se contabilizaron en todo 2016. El pasado fin de semana Veracruz vivió una jornada de violencia que acabó con la vida de 22 personas. Las primeras víctimas fueron asesinadas en el municipio de Oluta, donde fueron acribillados un ganadero y dos de sus hijas”. (Nación 321, del complejo El Financiero/Bloomberg).

La violencia también incide ante la movilización ciudadana harta del saqueo que ha frenado la empresa minera Old Group de Canadá en la extracción de oro con cianuro a seis kilómetros de Laguna Verde, también se detuvo el gasoducto Texas-Panuco y el de Tuxpan-Tula, así como el de Xalapa- Emiliano Zapata-Coatepec. Ejemplar la resistencia popular en contra de la presa hidroeléctrica de Odebrecht en Jacomulco, al igual contra Monsanto por la siembra de maíz transgénico o las transnacionales de la carne, Cargill, Tyson y Danish Crown en comerciar con ganado engordado con Clembuterol. La destrucción de acuíferos y arrecifes en la zona costera veracruzana por la construcción del nuevo puerto. La privatización del agua con el grupo MAS y ahora en Boca del Río con la española Acciona.

La violencia llegó para quedarse con la mancuerna del PRI y del PAN, sumados con el PRD y el Verde como cómplices y alfiles de la destrucción. Violencia que no solo es generado por producción, distribución y consumo de droga, sino que se suman el tráfico de órganos, la trata de blancas, el secuestro, el feminicidio, la desaparición de jóvenes, el servil “blanqueo” de la migración centroamericana, los robos a casas habitación, instituciones bancarias, automóviles.

En este periodo electoral por la renovación de la Presidencia de la República, el Gobierno del Estado y el Congreso local, el PRIAN y entenados, están enfocando sus baterías en la guerra sucia, cínica e inmoral, contra MORENA, simulando, ignorando, ocultando ser los causantes de la debacle nacional y en Veracruz.

Batalla que ahora incluye a niños en defensa de la reforma educativa neoliberal, la exhibición de documentales acerca del populismo en América Latina en salas cinematográficas, despiadados spots televisivos sin recato y con beneplácito del INE, declaraciones de los candidatos, asustados de una amnistía mal interpretada y vilipendiada, contra de la violencia generada por estos partidos en amasiato incestuoso.

Guerra mediática sin límites, con respaldo de analistas maiceados, medios beneficiados con la nueva Ley Chayote, de multimillonarios moches involucrando a Hacienda, Congreso con Alcaldías, periódicos que resisten su quiebra por la derrama gubernamental. Guerra descarada ante el proceso electoral que se avecina, que además incluye compra masiva de votos, acarreos de ciudadanos, robo de urnas, manipuleo cibernético de resultados. Dos meses restan para consolidar esta hecatombe. Una competencia de cuatro contra uno. Una confrontación de pobreza, ignorancia, manipuleo y sumisión contra la toma de conciencia generalizada y asqueada, para lograr la transformación de este País.

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