AMLO, referencia inevitable

Postigo

Por: José García Sánchez

Todavía Meade no se da cuenta de que mientras no deje de mencionar al puntero en las encuestas de intención del voto no va a mejorar en el ánimo del electorado. Pareciera que anda en busca de un micrófono para descalificar a López Obrador, y el simple hecho de mencionar su nombre es un mensaje a los mexicanos para tenerlo presente.

El candidato del PRI a la Presidencia de la República ha dicho muchas veces que sus contendientes, principalmente el de Morena, no tienen razón, que están equivocados pero rara vez dice la razón. Es decir no sabemos por qué dice que están equivocados, nunca lo explica.

Los discursos de su campaña pueden encontrarse en la página que lleva su nombre y en esas declaraciones públicas las menciones al candidato de Morena son muy superiores a las que pudiera tener alguna propuesta suya. No hay identidad entre el aspirante y sus propuestas, pareciera que su estilo personal de gobernar estará basado en la descalificación del contrario. Así lo dio a entender ante los maestros: “Lo que está en juego es el modelo de país que queremos y en la boleta vamos a encontrar dos visiones opuestas, dos visiones encontradas: por un lado, la visión de Andrés Manuel, que no resuelve ni los problemas del país, ni de la educación, ni del magisterio, no se ve en sus propuestas interés por la calidad de la educación, ni tampoco compromiso con el futuro de los niños de México”.

Agregó que en el proyecto de López Obrador no se ve una comprensión de los retos de esta época, sino una visión anticuada del mundo y de la educación que quiere regresar al pasado.

Erigirse como parte de la modernidad al arrojar el pasado al contrincante en forma de reproche, implica una responsabilidad que en este momento no podría resistir el propio Meade, porque en el pasado quienes han gobernado son sus amigos y casi correligionarios a quienes no se atreve a cuestionar a pesar de que no se trata de descalificar propuestas sino, en el caso de los compañeros de partido, hechos consumados.

Mientras critica declaraciones del contrincante olvida criticar hechos lamentables en los gobiernos anteriores que hacen que el país tenga un rezago y deban solucionarse los problemas con medidas ajustadas al momento en que ese retraso se produjo. Quienes han detenido el tiempo, el desarrollo, el progreso, la igualdad son los priistas.

Pero el pasado quieren verlo como algo que no debe repetirse sin siquiera aprender de él. Y esto los lleva a incrementar el rencor de la población contra todo lo que es gobierno, es como decir borrón y cuenta nueva, como si la memoria de los desaparecidos pudiera borrarse, o la miseria se olvidara con sólo desearlo, o la enfermedad desapareciera con sólo pensar en la salud, o el trabajo se obtuviera con sólo pensar en el empleo digno, ese es el pasado que evita que llegue el futuro que dice encarnar Meade, de ahí que los tiempos de conjugación nunca les salen bien.

El pasado no es patrimonio o responsabilidad de quienes lo evocan o desprecian, es historia común y en un país que debe ser igualitario vivir en el pasado no debería ser un insulto sino un motivo más para la solidaridad. Lo cual pareciera desconocer Meade y sus exquisitos coordinadores de campaña.

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