Vilezas y acarreo de gobiernos

Escenarios

Por Francisco Blanco Calderón

Tres sucesos lamentables, a nivel internacional, se dieron en esta semana, Ecuador, OEA y ONU.

Caso Uno: La entrega de Julian Assange a la policía británica, en la embajada ecuatoriana. Un acto de vileza política a cambio de un préstamo del Fondo Monetario Internacional con el aval de Trump.

En Ecuador, Lenin Moreno, se traicionó la mística revolucionaria emprendida, por Jaime Roldós, Rodrigo Borja y Rafael Correa, en su lucha contra el capital trasnacional de grandes empresas y los intereses del capital nacional, que mantuvieron al Ecuador entre golpes de Estado por la bota militar y saqueo de recursos con los entreguistas gobiernos de la ultraderecha. Lenin Moreno asume un golpe “jurídico”, iniciado en Brasil contra Lula da Silva, en Argentina contra Cristina Kirchner y con intentos fallidos en Bolivia de Evo Morales y Venezuela de Nicolás Maduro.

Pedro Miguel, en La Jornada expresó: «La detención es un atropello monstruoso contra el derecho a la información, la libertad de expresión, el derecho de asilo, la democracia, la transparencia y la rendición de cuentas, la decencia y la verdad».

Para el analista internacional, Alfredo Jaliffe “Con el arresto de Julian Assange, creador icónico de WikiLeaks, se desata un debate sobre el fin de la libertad de expresión en Occidente y la Primera Enmienda de EEUU de donde se derivan sus supuestas democracia y libertades inherentes cuando el espionaje masivo de la National Security Agency se apodera de los datos íntimos de los ciudadanos… Con la expulsión de la Embajada de Ecuador y luego la detención por Scotland Yard de Assange, 228 años más tarde a la Carta de los Derechos, la libertad de expresión de EEUU parece haber expirado para dar lugar al totalitarismo orwelliano.”

Rafael Correa señala directamente al actual presidente de su país, Lenín Moreno, como responsable de «una de las traiciones más grandes de la historia latinoamericana».

Caso Dos: La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó hoy una resolución que reconoce como representante permanente de Venezuela a Gustavo Tarre, «designado» por la Asamblea Nacional, presidida por el golpista Juan Guaidó. La OEA indicó en un comunicado que su Consejo Permanente resolvió aceptar el nombramiento de Tarre como representante permanente.  La iniciativa fue aprobada por 18 votos contra nueve, seis abstenciones y un ausente, en una sesión extraordinaria para analizar la situación en Venezuela. Los países que aprobaron la resolución fueron Argentina, Bahamas, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Santa Lucía, que reconocen a Guaidó como «presidente encargado» de Venezuela. (Notimex).

Acción que pone al descubierto a la peor administración de la OEA, desde la expulsión de Cuba, el 31 de enero de 1962, al frente como Secretario General, José Antonio Mora y hoy con Luis Almagro, curiosamente ambos uruguayos, contrarios a la visión política de José Mujica Y Tabaré Vázquez, tierra de Mario Benedettí.

Almagro ha promovido la expulsión de Maduro en Venezuela desde la Asamblea General en Lima, Perú. La mayoría de los países de América liderados por Estados Unidos, reconocieron al jefe del congreso venezolano Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, tras su juramentación el miércoles en una multitudinaria y emotiva manifestación opositora. El gobierno de México y los de Cuba, Nicaragua, Bolivia y Uruguay se opusieron al reconocimiento de Guaidó, al igual que Rusia, China, Irán, Turquía.

Caso Tres: El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, introdujo el miércoles una resolución donde solicita a las Naciones Unidas reconocer al presidente interino de Venezuela Juan Guaidó como presidente legítimo del país y revocar las credenciales de los representantes del gobierno en disputa de Nicolás Maduro: “el hemisferio occidental habló con voz clara. Naciones de todo el mundo han hablado. Es hora de que las Naciones Unidas hablen”.

Mike Pence hizo un llamado directo al organismo a actuar y aseguró que la situación en el país sudamericano representa una amenaza no solo para los venezolanos sino también para la “paz y seguridad” de la región, en donde la intervención de la CIA provocó golpes militares, entre 1960 y 1980, de los gobiernos democráticos de Cuba, Chile, Guatemala, Bolivia, Uruguay, Panamá, Nicaragua y Venezuela.

El vicepresidente Mike Pence aprovechó para anunciar que prepara una resolución para que se reconozca a Juan Guaidó como “presidente legítimo” del país latinoamericano. Rusia respondió tajante diciendo que el líder opositor venezolano es un “títere” de Washington, y que se reconozca a Diego Arria, embajador de Guaidó ante la ONU: Solicitó la revocación del diplomático venezolano Samuel Moncada para ser sustituido “de inmediato” por el representante de Juan Guaidó. “Con todo respeto usted no debería estar aquí”.

Artimañas, para apropiarse del petróleo, oro y carbón que, como Vietnam, Irak y Siria, pueden provocar la tercera guerra mundial, pero ahora en Latinoamérica.

Colofón: la absurda y estúpida petición, a la OEA, del dirigente del PAN La denuncia del dirigente del Partido Acción Nacional (PAN), Marko Cortés, ante la Organización de Estados Americanos (OEA) por lo que llamó “amenazas al sistema democrático en México”, 

En la carta a la OEA, Cortés consideró que se amenaza el sistema democrático con acciones que desde el gobierno y el Congreso lesionan los principios de legalidad y equidad. Enumeró la realización de consultas ciudadanas al margen de Constitución y la reforma para establecer la revocación de mandato solicitada por el ejecutivo, que serviría de mecanismo para alargar los periodos constitucionales presidenciales.

A lo que Andrés Manuel López Obrador, en su mañanera, ironizó, que líder opositor, “hace el ridículo…Me enteré tres días después…Esto significa que nadie toma en serio un acto de esta naturaleza, entonces se hace el ridículo”.

Temor a una “dictadura” de escasos cuatro meses y medio, ante el saqueo y corrupción del modelo neoliberal en seis sexenios, treinta y seis años que llevaron al país a los altos niveles muy altos en violencia, total decrecimiento económico y notable incremento de la pobreza.

América Latina pasa del golpismo jurídico al golpismo diplomático, mientras en México se está “cociendo” un neogolpismo mediático.

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