Prostituir las palabras

Laberinto

Por: Baltazar López Martínez

Si de algo pueden preciarse la mayor parte de los políticos de este país es de su habilidad para prostituir el lenguaje. La manera chicharronera, chabacana, que tienen de hacer política va aparejada con una verborrea fastidiosa y una habilidad camaleónica para decir sin decir, para negar y asegurar que sí al mismo tiempo, para desviar los datos, torcerlos, convertirlos en vergonzosos eufemismos, y así pitorrearse de la opinión pública, escamoteando la realidad y haciendo malabares con las palabras. Esta clase de políticos son incapaces de afrontar la verdad o de contestar a lo que se les cuestiona al menos con un ligero asomo de sinceridad. Son prestidigitadores de la falsedad, maromeros labiosos, por decir lo menos.

Por ejemplo, en marzo de 2017, en su papel de precandidata (en realidad ya candidata) a gobernadora del Estado de México por el PAN, Josefina Vázquez Mota acudió a una entrevista en estudio con Carlos Loret de Mola. Transcribo para ustedes, y en beneficio de las futuras generaciones, parte de esa ilustrativa conversación de sordos.

Pregunta Carlos Loret (CL): “¿Su candidatura fue un dedazo de Ricardo Anaya?”

La respuesta es muy simple: sí o no. Pero lean ustedes lo que dijo la señora:

Josefina Vázquez (JV): “Mira Carlos, llego fuerte, llego unida, con una unidad de mi partido contundente, no solamente mi partido a nivel nacional, el partido a nivel estatal. Ahora que fue mi toma de protesta […] estuvieron los principales liderazgos de mi partido a nivel nacional, ahí estuvo el presidente Ricardo Anaya, Margarita Zavala, el expresidente Calderón”, bla, bla, bla….

CL (respecto a la Fundación “Juntos Podemos”): “¿Cuánto dinero recibió del gobierno ‘Juntos Podemos’? ¿Fueron mil, mil 700 millones, cuánto manejó, por así decirlo?”

JV: “Mira Carlos, voy a aprovechar este espacio para aclarar esto de una vez por todas. Primero, la Auditoría Superior de la Federación emitió un dictamen que es clarísimo, Carlos, un dictamen que señala que todos los recursos fueron operados como debe ser… por las instituciones del Estado mexicano; y por cierto, Carlos”/

CL: “¿No le hizo observaciones?”

JV, dictando cátedra: “Si me permites, voy a terminar, Carlos… con cero observaciones, quiere decir, un recurso legal, un recurso transparente, y apegado a la legalidad. En segundo lugar, Carlos, aquí en este mismo lugar, ayer, tus televidentes pudieron escuchar la voz del ex canciller de México hoy secretario de Hacienda, afirmando de manera contundente, que todos los recursos se han manejado por la cancillería, y que todos los recursos han llegado directamente a beneficio de los mexicanos en Estados Unidos”, y más bla, bla, bla.

Enrique Campos (cinco minutos después de la desatada verborrea de la candidata): “Si este presupuesto, si esta operación está limpia, si el propio secretario de Hacienda dice que esto es una acusación frívola; el mismo Aristóteles Núñez, que manejaba el SAT dice exactamente lo mismo, ¿de parte de quién, quién puso esto sobre la mesa?”

JV: “¡Bueno Enrique, te quiero decir que… digo, no es casual, que entrando a un proceso electoral, y estando yo aquí, pues arrecien de pronto los ataques! Mira, yo te lo voy a decir de manera muy clara y contundente (y aquí fue donde esperábamos nombres, apellidos, fechas, de manera, como dijo JVM, “clara y contundente, en lugar de ello, lean ustedes): Yo estoy aquí determinada, estoy aquí firme, y estoy aquí con la experiencia. ¿Para qué? Para encabezar el cambio que los mexiquenses nos están exigiendo”, y así durante cinco minutos más.

¿Dijo si fue o no dedazo? ¿Aclaró la cantidad de millones que recibió su fundación? ¿Mencionó quién puso el tema en la mesa, como ella dijo “de manera clara y contundente”? Por supuesto que no. La entrevista fue una serie de preguntas a una mujer sorda, que fue a decir lo que quiso decir, lugares comunes, nominalizaciones y, cuando mucho, verdades a medias. El resto de la entrevista consistió en Ana Francisca Vega acorralando a la candidata que ni por un solo momento varió su postura de decir sin decir, ni pudo poner freno a su insulso palabrerío.

Otro ejemplo de cinismo y desvergüenza lo ofreció Mario Marín, gobernador priista de Puebla, a quien la Interpol busca en más de 190 países desde el pasado 16 de abril, luego de que la Fiscalía General de la República emitió una orden de aprehensión, acusándolo de tortura contra la periodista Lidia Cacho. Como se sabe, la policía de Puebla detuvo y torturó a Lidia Cacho en 2005, por la denuncia de Kamel Nacif, quien también está acusado por la Fiscalía.

A principios de 2006, el periódico La Jornada publicó el audio de una conversación entre Mario Marín y Kamel Nacif, en la que el llamado Góber Precioso se ufana de su fechoría y presume: “Pues ya ayer le acabé de darle un pinche coscorrón a esta vieja cabrona. Le dije que aquí en Puebla se respeta la ley y no hay impunidad y quien comete un delito se llama delincuente. Y que no se quiera hacer la víctima y no quiera estar aprovechando para hacerse publicidad. Ya le mandé un mensaje a ver cómo nos contesta. Pero es que nos ha estado jode y jode, así que se lleve su coscorrón y que aprendan otros y otras”.

En mayo de 2006, Carlos Loret de Mola entrevistó en el estudio Mario Marín respecto del contenido de esas conversaciones. Lean ustedes:

Carlos Loret (CL): Mario Marín, gobernador, buenos días.

Mario Marín (MM): ¿Qué tal, Carlos? Buenos días.

CL: ¿No le da vergüenza?

MM: Para nada, porque no soy yo. Hemos negado rotundamente esta grabación, y bueno, pues…

CL: ¿Es su voz, tomada de otras llamadas, de otros momentos, y empatada? ¿O no es ni siquiera su voz?

MM: Esa es la conclusión a la que estamos llegando, posiblemente, yo digo, está montada, está editada, truqueada, como le llaman ustedes (mueve las manos como expresando que el asunto no tiene remedio).

CL: ¿Es su voz o no es su voz?

MM: No, claro que no.

CL: ¿O sea, no es su voz, o no es que esté montada?

MM: Sí, sí, claro, (mueve las manos como armando una imaginaria torre de piezas de madera), un montaje se da a partir de… de pedazos de grabación con otra, ¿no?, está claro/

CL: ¿Sí es su voz, pero no es una conversación que usted haya sostenido?/

MM: Ese es la, el análisis que estamos haciendo.

CL: Bueno, gobernador, hay algo que no me termina de quedar claro, ¿es su voz o no es su voz?

MM: Por eso, ¡ya la contesté! Habrá que esperar/

CL: No, es que primero me dijo que no y luego me dijo que sí/

MM: No, te dije que no. No es no.

CL: ¿No es su voz?

MM: No señor.

CL: Porque luego me dijo que sí era/

MM: Es una edición, es una, eh, mezcla, una, un montaje, a eso me refiero.

CL: ¿Pero sí es su voz?

MM: Puede ser.

Otro caso que está de moda es el del gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, a quien los medios señalan por los casos de nepotismo que abundan en el gobierno morenista que encabeza, en específico el de Eleazar Guerrero Pérez, subsecretario de Ingresos y Administración en SEFIPLAN, de quien se afirma es primo del gobernador.

No es mi intención determinar aquí si estos señores son primos hermanos, como se afirma, o no, sino la vergonzosa actuación de Cuitláhuac García, que se la pasa dando maromas, aprovechando su cercanía con el presidente López Obrador, para decir que sí, pero que no, pero que puede ser, pero que no, ante los señalamientos. El gobernador, al igual que el presidente de la República, no puede disimular su desprecio por los medios de comunicación que lo cuestionan, además no desperdicia ocasión para burlarse de los reporteros.

Tan fácil que es decir: “Eleazar no es mi primo”, y ya, punto. Pero no, lean ustedes parte de la rueda de prensa que dio el gobernador Cuitláhuac García en Boca del Río, el 6 de junio pasado:

Pregunta: “Primero, gobernador, de manera puntual, ¿nos puede precisar si es su primo Eleazar Guerrero? ¿Sí o no?”

La respuesta merece estar inscrita en bronce. No, mejor en mármol:

“Miren. Eso tendrán queeeee… aaaaaaaaveriguarlo, pooooor lo siguiente: este, tiene qué ver con mi abuela… esteeeee, yyyyyyyy, nosotros, con unos este González, y otros esteee, no recuerdo otros apellidos, esteee, decidimos decirnos primos (se alza de hombros) y ya (se alza de hombros de nuevo), entonces…. Eeeeehhh, yo ya no voy a poder cuestionar a mi abuela, lo siento, ¿sí?, en paz descanse… lo siento. (Se escuchan voces ininteligibles que lo cuestionan) Yaaaa… Sí, estoy diciendo que mi abuela, ya dije que mi abuela, pero: yo no voy a decir, o sea a estar, ¿cómo voy a meterme en la vida privada de mi abuela, si, uno, falleció?

¿En verdad nos merecemos esto los veracruzanos? Después la Docena Trágica que padecimos con Fidel Herrera y el frívolo cleptómano Javier Duarte, y los dos años desatinados de Miguel Ángel Yunes, ¿esto es lo mejor a lo que podemos aspirar? ¿Este es el cambio por el que se inclinaron los veracruzanos, en serio?

La parálisis del gobierno de Veracruz obliga al presidente López Obrador a cobijar con loas y alabanzas a Cuitláhuac García, pero un burro no se convierte en caballo nada más porque digas que ahora es un caballo. El gobernador no parece comprender todo lo que está sobre la mesa, la necesidad urgente de variar el rumbo. Días después del episodio de la abuela compareció en la conferencia mañanera del presidente López Obrador para explicar de manera cantinflesca e inconexa el asunto del aumento de casos de secuestro en la entidad, y orillado de nuevo por los reporteros hizo referencia al tema del Primo Incómodo. Lean ustedes:

“Yo ya lo dije en una conferencia, a partir de que aquí [en la conferencia mañanera] se planteó sobre la cuestión de nepotismo. Mis apellidos son García Jiménez, y aquí se habló de un Guerrero Pérez. Este, y a lo que comentas, como lo dijo el presidente, istruí (sic) que se investigue, y queeeeee se sancione el delito, está tipificado… eeeeeeh, la contralora lo está investigando. Insisto, si se da el delito tendría qué proceder, no vamos a tolerar a nadie”, dijo, antes de abandonar el podio a toda velocidad y sin el menor asomo de vergüenza.

“El que es fiel en lo poco será fiel en lo mucho”, dijo Jesús. Cormac McCarthy hizo eco de esas palabras muchos años después al decir: “Si no cumples una promesa pequeña tampoco cumplirás una grande”. ¿Dónde queda el principio de NO MENTIR, que se supone forma parte de los tres grandes ejes sobre los cuales gira el programa de Morena y el presidente López Obrador, junto con NO ROBAR y NO TRAICIONAR AL PUEBLO? Le quedó grande la investidura al ingeniero. En escasos seis meses llegó a su nivel de incompetencia. Y ya lo imagino haciendo mofa de estas palabras: “¡Ay sí, ay sí, llegó a su nivel de incompetencia! ¡Qué grave!”.

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