El lastre de CFE: gasoducto Tuxpan-Texas

Bocal del Río, Ver.- El gasoducto Texas-Tuxpan se convirtió en un lastre para la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por las cláusulas que se establecieron para favorecer a las empresas concesionarias a cargo de su construcción.

Si bien el proyecto fue terminado al cien por ciento en el mes de junio, luego de diversos conflictos sociales por el supuesto daño ambiental en la zona y disputa de tierras, la red de gasoductos conectados a este en otros puntos del país no fue concluida, lo que impide su puesta en operación.

El daño económico generado por su parálisis no es asumido por Marina del Golfo, empresa privada integrada TransCanada Energy e IEnova, ganadora de la concesión, sino por la CFE como se detalla en el contrato firmado en el 2016.

El cálculo de la eléctrica mexicana es que durante este 2019 se tendrán que cubrir alrededor de 16 mil millones de pesos por el pago de penalizaciones a las empresas concesionarias de la red de gasoductos, en donde se incluye el Tuxpan-Texas.

La causa de la falta de operación de la línea integrada por seis ductos más recae en los intentos de renegociación de cláusulas entre las empresas involucradas en la construcción del ducto y la CFE, sin embargo, esto no exenta a la institución de realizar el desembolso, como lo hizo durante el 2018 cuando de acuerdo con datos oficiales se cubrió un pago de 5 mil millones de pesos.

Cláusulas que favorecen a Marina del Golfo

El motivo de los intentos de renegociación se puede resumir en que las empresas encargadas de la construcción de los ductos requieren el cobro correspondiente por cláusulas estipuladas en el contrato inicial con CFE de 2016.

Un ejemplo de clausula a renegociar es la de «Caso Fortuito y de Fuerza Mayor» que estipula una penalización económica en contra de la empresa productiva del estado de presentarse situaciones como:

1.      Catástrofes naturales.

2.      Guerras o disturbios civiles.

3.      Desastres de transportación ferroviarios, aéreos, terrestres y marítimos.

4.      Huelgas o disputas laborales en México que no tengan relación con la Parte.

5.      Actos u omisiones de una Autoridad Gubernamental.

6.      Incendios.

7.      «La imposibilidad de la Parte afectada de obtener a tiempo, a pesar de sus mejores esfuerzos, cualquier Autorización Gubernamental necesaria para permitir a dicha parte cumplir con sus obligaciones de conformidad con el contrato».

Esta última es la parte que más afecta a CFE, pues las empresas extranjeras a cargo del proyecto han sufrido retrasos debido a la falta de acuerdos con las autoridades locales por las que algunos gasoductos pasan como fue el caso de la región Puebla-Hidalgo.

Por lo tanto, mientras la red de gasoductos no esté concluida al cien por ciento, el Tuxpan-Texas no podrá entrar en operaciones.

El favorecimiento a las empresas extranjeras no es lo único que hace ruido en las cláusulas del contrato; según Manuel Bartlett, titular de la Comisión Federal de Electricidad, el documento da pauta al rediseño de las tuberías para redirigir el hidrocarburo y llevarlo a puntos más útiles.

«Se hace un sistema de gasoductos privado, que cuesta un dineral, para ir a plantas que no existen, que no se licitaron» (…) «Para que vean qué tipo de incongruencias en este sistema de gasoductos», mencionó en rueda de prensa el pasado 02 de julio.

Capacidad de infraestructura

La construcción del ducto de gas Tuxpan-Texas costó dos mil 500 millones de dólares en inversión por parte de la compañía Marina del Golfo, según lo anunciado al arranque del proyecto por directivos de la empresa TransCanada.

El hecho de que el gasoducto Texas-Tuxpan no entre en operaciones impide el abasto de dos mil 600 millones de pies cúbicos diarios para generar electricidad y beneficiar de forma indirecta a otros estados: Veracruz, Jalisco, San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla.

Lo anterior permitiría un aumento del 40 por ciento de la capacidad actual de importación del hidrocarburo en el país, según las especificaciones de la empresa responsable de la obra.

Se trata del primer gasoducto marino en la República y recorre 800 kilómetros, con 42 pulgadas de diámetro que, según Miguel Reyes, director CFE Energía, debió haber entrado en fase pre operativa a finales de junio.

Gracias a la capacidad de la que fue dotado, este ducto podría dar hidrocarburo a zonas que hoy presentan déficit de suministro, además interconectarlo de forma directa con dos que ya están en operación (Nueces-Brownsville y Tuxpan-Tula) para abastecer de gas natural a CFEhasta el año 2043.

El presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos Walter, declaró a la Silla Rota Veracruzque la disputa legal entre la CFE contra empresas extranjeras a cargo de los siete gasoductos podría generar mayor desconfianza para inversionistas extranjeros que la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

El líder empresarial urgió al Gobierno de la República a dar por concluida la disputa, aunque omitió el daño económico que esta causa a la CFE.

Con información de E Consulta Veracruz

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