Más tiempo para Morena

Albazo en Baja California

A pesar de las amenazas de la oposición, Bonilla será gobernador cinco años

Por Ángel Álvaro Peña

Los factores que deben tomarse en cuenta respecto a la ampliación de mandato de Jaime Bonilla en Baja California no son los que a la luz de los medios aparecen como principales. Es algo más grave.

Lo primero que se les ocurre a los vocingleros del resentimiento fue que es el principio para crear las condiciones de que López Obrador se eternice en el poder. Las condiciones, no son propicias para tal aventura reprobada por todos, tampoco la gente puede deshacerse de la historia de una manera tan fácil como aseguran quienes dicen que saben de política, que muchas veces ni mexicanos son.

La ampliación del tiempo de mandato de Jaime Bonilla, candidato ganador de Morena en Baja California, se debió a una iniciativa de ese partido en el Congreso local de la entidad.

La discusión y la votación debieron suceder de manera más o menos normal, pero lo que contradijo los pronósticos de esta medida tan poco común fue el hecho de que legisladores locales panistas votaran por la ampliación de mandato, a pesar de que el remedo de líder nacional que tienen les haya dado otra orden. El PAN carece de estructura, lo que tiene hasta ahora son bastiones de poder que poco a poco deben desaparecer.

De esta manera si el bastión panista de Baja California se perdió en las urnas el PAN tiene otros, a veces de amena discreta y otras al descubierto. Ahí está la parcela de poder llamada Instituto Politécnico Nacional en manos de Josefina Vázquez Mota, entre otros ejemplos.

Así, el PAN se sostiene por los espacios de poder donde todavía gobierna, pero no le han podido arrancar esas partes de su mandato en donde dejaron raíces difíciles de erradicar, pero el PAN sin esas áreas de influencia política y partidista, simplemente deja de existir.

El caso es que la descomposición del PAN es más preocupante que si el Presidente quiere reelegirse o no. Porque a esos legisladores en ningún momento les importó la consecuencia de un acto que los miembros de la cúpula de esa organización denominan traición.

La traición fue realizada desde años antes, cuando ese partido dejó de ser el mismo de antes, extravió sus principios en manos de dirigentes como Damián Zepeda, Ricardo Anaya y Marko Cortés.

Se dice, sin que nadie lo haya comprobado, que a los panistas que votaron en favor de esta designación se les entregó un millón de dólares, lo cual pareciera debilitar más aún la moral panista.

Pero el hecho también debilita al sistema de partidos, y no fortalece a la democracia, aunque se haya actuado de acuerdo con los lineamientos de la ley. No cabe duda de que la propuesta fue sorpresiva y se duda mucho que los panistas hayan cambiado de bando gratuitamente.

La sorpresiva medida creó simpatizantes y enemigos; sin embargo, eso mismo en tiempos de la presidencia priista o panista simplemente hubiera quedado a nivel de anécdota; ahora, hay toda una revolución mediática al respecto.

Para Morena es un logro, y debe serlo. Todo partido político busca el poder y mientras mayor tiempo tenga el poder será más sólida su base política en funciones. De tal suerte que nadie puede culpar a Morena de violar la ley, porque se actuó de acuerdo a la legalidad, tampoco pueden acusar a ese partido de actuar parcialmente cuando está de por medio tres años más de mandato.

Aquí surge otro problema grave, que es el hecho de que en México la mayoría de los partidos políticos no luchan por el poder sino por mantener el registro; es decir, se convierten en una empresa parasitaria donde para sobrevivir se adhieren como sanguijuelas al más fuerte en las elecciones para mantener el registro.

Habrá que dejar sin registro a todo aquel partido que no demuestre que lucha por el poder, son muchos.

El caso de la ampliación de tiempo en el cargo para Jaime Bonilla se hizo con claridad y transparencia a pesar de que le adjudiquen todo lo contrario, ya que el propio Bonilla aseguró que se trató de una corrección para empatar el tiempo de elecciones; sin embargo, el PAN impugna ante la ley que se trata de un acto ilícito.

En realidad, si a alguien le conviene que el mandato sea de cinco años es al PAN, por paradójico que parezca, porque en dos años volvería a perder las elecciones para gobernador, por el momento carece de cuadros que puedan competir con cualquier candidato de Morena o de cualquier otro partido.

La administración pasada, en manos de Kiko de la Vega, dejó un muy mal sabor de boca a los bajacalifornianos, de tal suerte que en dos años esa mala impresión no podrán subsanarla, menos aún sin contar con cuadros realmente competitivos en las urnas, no sólo en ese estado sino en el resto del país.

Si de algo está pobre el PAN es de cuadros competitivos y de líderes auténticos.

Las demandas de la oposición están interpuestas, pero el fallo no será una sorpresa para nadie.

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