Piña Vergara pierde el juicio

Por: Jorge Ballesteros

Quien nunca tuvo y llega a tener, loco se quiere volver. Así reza un viejo adagio popular, el cual se refiere no a las personas que con base en su esfuerzo personal llegan a alcanzar sus metas sino a quienes haciendo nada, viniendo de la nada y siendo nadie, les cae del cielo un poco de lo que nunca tuvieron.

Estas personas, al carecer de la experiencia y cicatrices que toda búsqueda del éxito implica, suelen tener la falsa idea de que son merecedoras de eso y más, por el simple hecho del “ya me tocaba”.

Y como “ya les tocaba” pasan de ser personas con los pies en la tierra a personas soberbias, rapaces, carroñeras, egoístas y capaces de cualquier cosa con tal de tener más de eso que “ya les toca”.

Beatriz Piña Vergara, regidora quinta del ayuntamiento de Tuxpan, es una de esas personas a quienes, sin ningún esfuerzo, mérito partidista, personal o académico, un buen día por fin “le tocó”; transformando a una persona que venía de la nada y caminaba sin rumbo, en un ser carroñero y lleno de ambición a quien no le bastó con lo obtenido por obra y gracia de la suerte en la tómbola y, desde el inicio de su gestión, en la nómina de su oficina incrustó a su nuera, Lidia Santiago Hernández, y a su hijo, Feliciano Martínez Piña (utilizando como prestanombres a Lidia Hernández Flores, madre de la novia), cometiendo actos innegables de nepotismo, faltando así a los principios básicos de Morena y de la Cuarta Transformación.

Nomina ayuntamiento de Tuxpan

Fue con esta ambición que la regidora, mañosamente, manipuló a una parte del cuerpo edilicio prometiéndoles que, si le ayudaban a obtener lo que quería, su partido sabría agradecerles a todos.

La misión era simple: quería la destitución del alcalde para tomar ella su lugar sin que nadie le estorbara. Al ver que por más que lo intentara esto no iba a ocurrir, buscó un nuevo objetivo: lograr una diputación.

Después de varios meses de haber echado a andar el plan maestro de esta regidora, que consistía en crear un bloque opositor que impidiera cualquier acción del ayuntamiento, y que arrojó a los tuxpeños el imperdonable atraso en obras y beneficios. Tanta fue la desproporción de sus acciones que impidió, mediante este bloque, la aprobación de la cuenta pública, por lo que el ayuntamiento pasó meses sin poder iniciar ningún proyecto.

No podían haber sido más timados los ediles, pues la regidora, una vez que creyó desestabilizar la administración municipal, comenzó a desestabilizar su propio grupo, ya que mientras menos bocas más podría atragantarse.

Con ataques arteros orquestados desde su oficina, comenzó una campaña de desprestigio contra todo el cuerpo edilicio. Así, un equipo de ignorantes semianalfabetas que no saben dónde van los acentos ni las comas; que no tienen la menor idea de lo que es la sintaxis y la correcta redacción, han creado infinidad de perfiles falsos y páginas de Facebook en las que publican “noticias” y se sienten analistas de la realidad del municipio.

Sin piedad, han llevado a cabo una campaña de rumores y descalificaciones, siempre escondiendo la mano.

Feliciano Martínez Piña y Lidia Santiago Hernández

De este modo, alguien sin un ápice de intelecto que cree saber hacer las cosas, utilizando métodos y mañas desesperados como el desprestigio y los dimes y diretes de lavadero, atacó incluso a personajes de su propio partido, quienes, al ser personas más capaces, más respetadas y dignas, fueron detectados por la rapaz regidora como una amenaza a sus malévolos planes.

Piña Vergara en ningún momento ha trabajado para la ciudadanía que confió en ella al otorgarle su voto, incluso ha intentado frenar la aprobación de programas en beneficio de la población de escasos recursos, siendo algunos de estos programas enviados desde gobierno del estado. Esto con el único fin de hacer quedar mal a sus compañeros.

Descalifica a sus compañeros para que no puedan obstruir en sus ambiciones personales de seguir nutriéndose, ella y su familia, de la ubre pública. Claro, todo esto sin esfuerzo y sin capacidad, pero con un hambre voraz que la vuelve peligrosa y nociva, no sólo en la política sino en el día con día, pues acciones de este tipo no pueden ser atribuidas a una persona que goce de salud y estabilidad mental.

Sólo el tiempo dirá si en Morena siguen tolerando un lastre de este tipo que ya logró retrasar de manera irremediable el crecimiento de un municipio y fracturar las bases de su propio partido, todo en busca de su beneficio personal, guiada por su egoísmo; olvidándose de «primero los pobres”, y remplazándolo por «primero los míos».

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