A PATADAS

Por: Alberto Woolrich Ortiz 

La política de Claudia Sheinbaum y la ética de Ernestina Godoy siguen andando a patadas con la Justicia. Ésta realidad se ha hecho, si cabe, más patente y opresiva en éstas últimas horas con el recurso de inconformidad interpuesto en contra de una orden de libertad emitida por un conocedor del derecho Joel Garduño. Ahora la política pretende encauzar sus actos de gobierno en contra de una resolución emitida en elemental justicia y en apoyo además porque el poder de la Fiscalía de la Ciudad de México, se torna cada vez más humillante.

En tanto acontece ello los habitantes de la Ciudad de México nos percatamos que cada vez  es más difícil e ingenuo pretender confiar en la procuración de justicia, la cual ahora se encuentra trasnochada.  Es porque cada hora y cada día resulta más irreal y menos razonable seguir manteniendo, pese a todo, las esperanzas que aún podamos albergar en la procuración de justicia, como último reducto frente a la impunidad del poder que concede a la rusticidad el mérito de procurar justicia. Hay demasiado poder para una justicia tan menguada. Demasiada injusticia del poder frente al poder de la justicia obstruido, debilitado y acosado por el poder político de las señoras Claudia y Ernestina, que en pareja van consiguiendo, cada vez en mayor dimensión, una conjunción de fuerzas e intereses para denigrar a la justicia.

La Academia Mexicana de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A.C., percibe una total denigración de las promesas de campaña efectuadas por la Sra. Claudia Sheinbaum en lo concerniente a la justicia. Lo ocurrido en el caso de “el lunares” y  “el santero”, lo que va a seguir ocurriendo con el recurso de inconformidad presentado no es, por desgracia, sino una confirmación más de lo expuesto.

A los hijos de mis compañeros de generación les digo que cuando el poder público se concibe y se practica al margen del Derecho, sin el Derecho y contra el Derecho. Cuando se evita cualquier mínimo ético en el modo de hacer política y procurar justicia, cuando nuestras autoridades se consideran por encima de nuestra Constitución, cuando pretenden ser exonerados de cualquier responsabilidad, reivindicando en sus acciones el derecho a delinquir o, lo que resulta igual, el derecho a la impunidad, no debe de extrañar a la Ciudad de México que ahora se exija un juicio de responsabilidades a esos infractores de la ética que pretendieron patear a la justicia.

Por lo hecho en el escandaloso caso de “el santero”, el cuál fue protagonizado por esas iniquidades del poder, las cuáles utilizaron su poder como trinchera para atacar a la justicia y se parapetaron en la Representación Social para tratar de impedir el correcto funcionamiento de los principios de legalidad e igualdad ante la ley, lamentarán que un señor Juez con grandes tamaños de varón se lo haya impedido.

Todos los abogados, hasta los que somos medianamente preparados sabemos y conocemos las enseñanzas de WEBER, cuando nos ilustró escribiendo: “Cuando el Poder Ejecutivo pierde legitimidad y respetabilidad ante los ciudadanos no se produce el vacío, sino que su lugar es ocupado forzosamente por el Poder Judicial”.

Con base en ello, sólo resta decir bien por Rafael Guerra, bien por la dignidad del Juez Joel Garduño. La Ciudad de México cuenta con un Poder Judicial digno. Gracias Señores!!!…

 

Lic. Alberto Woolrich Ortíz.

Presidente de la Academia de Derecho

Penal del Colegio de Abogados de México, A.C..

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