Arturo Zaldívar, al rescate de la justicia

ALMA GRANDE

Por Ángel Álvaro Peña

Luego del fallo de la Suprema Corte de Justicia sobre la ilegalidad de la Ley Bonilla, las miradas de la sociedad se dirigieron a sus magistrados, pero principalmente su presidente Arturo Zaldívar, quien tiene mucho que decir sobre una nueva forma de operar del Poder Judicial.

El presidente de la Suprema Corte señala que son tiempos en los que el Poder Judicial se renueva y adapta, por fin, a los tiempos que vive el país. No deja de reconocer que hay rezagos en materia judicial, pero se trabaja en su actualización para hacer más ágil su mecanismo.

En una de las entrevistas televisivas que le hicieron al Presidente de la Suprema Corte de Justicia, señala con claridad que no son tiempos de que el Poder Judicial esté asociado o supeditado a otro poder. Los equilibrios son parte esencial de la democracia mexicana.

Zaldívar Lelo de Larrea fue muy enfático al señalar que la justicia no llega a la gente que más la necesita, frase que en otros tiempos era imposible que dijera un magistrado en México. Es ahí donde radica el cambio en los agentes de transformación de un país que impulsa a personajes como Arturo Zaldívar a ver su responsabilidad social como un compromiso histórico.

La precisión de su tarea en este momento fue definida por el presidente de la Suprema Corte, al decir que el contrapeso del poder radica en el equilibrio de los tres poderes, y en el caso del Judicial, su expresión de equilibrio radica en sus sentencias, que es su instrumento constitucional.

La responsabilidad del Poder Judicial radica en facilitar la gobernabilidad a través de su defensa al derecho. Señala que la mejor manera de contribuir a fortalecer el gobierno es ejerciendo la autonomía de los poderes. Palabras que, en otros tiempos, tampoco hubiera pronunciado ningún magistrado en nuestro país.

Aunque no deja de advertir que hay grupos interesados en empujar a los magistrados, principalmente al presidente de la Suprema Corte, a convertirse en sujeto de la oposición, cuando en realidad cada poder hace lo que debe. De hecho, dice que si cada mexicano hiciera lo que le corresponde hacer, sería una manera clara de transformar el país.

Reconoce que hay cambios sustanciales en la política de México como es el hecho de que no estamos acostumbrados a que un Presidente de la república se preocupe realmente por la justicia social. Señala que hay una deuda enorme por no impartir justicia, reconoce que debe haber ciertas restricciones para algunos abogados que violentan las leyes y que esto debe hacerse con eficacia dentro del Poder Judicial.

La visión de Arturo Zaldívar es inédita en la historia de México. Es necesario voltear a ver el trabajo de los jueces y contribuir a regresar la confianza en la impartición de justicia, que es uno de los pilares para que en el país haya, por fin, Estado de Derecho.

Puede estar alguien en desacuerdo con el fallo, pero ahora debe estar seguro de que esa decisión de los magistrados está apegada a Derecho. PEGA Y CORRE. – El presidente interino de Morena, pareciera convertirse en el peor enemigo del Presidente de la República porque no esconde las intenciones de desarticular, hasta desaparecer, al partido que encabeza, de manera poco honesta. Ahora quiere que el Inegi meta las narices hasta el fondo de las casas para saber si lo que declaran o manifiestan ante esa instancia es verdad. No sólo implica violar la privacidad de los mexicanos de todos los segmentos sociales, sino la intromisión del partido en el poder en asuntos que sólo incumben a quienes los poseen. Así, sólo alejará al propio presidente del partido que fundó, del que ya no queda mucho con Alfonso Ramírez Cuéllar al frente… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

angelalvarop@hotmail.com

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