Bolsonaro descontrolado: «Quiero a todo el pueblo armado, así ningún hijo de puta podrá imponer una dictadura»

«Quiero a todo el mundo armado!. El pueblo, armado, jamás será esclavizado». La frase, textual, surgió de la boca del presidente Jair Bolsonaro. Así lo atestigua el vídeo de la reunión de todo el gabinete con el presidente, el 22 de abril último, que motivó la renuncia del hasta entonces super poderoso ministro de Justicia, Sergio Moro. El video fue exhibido este viernes por Globo News y otros canales televisivos, y luego publicado como transcripción del audio, por todos los medios de prensa brasileños.

El video se conoció luego que el ministro Celso de Mello de la Corte Suprema de Brasil ordenara liberarlo, en una nueva escalada de la pelea del presidente con el máximo triubunal. La difusión de ese material cambia el escenario político en el que se movió, hasta hoy, el presidente brasileño. Primero, porque a partir del video, la Corte Suprema pidió a la Procuración General que entable una causa contra el presidente por delitos insinuados en sus dichos. Segundo, porque a parir de ahora se torna factible el inicio de un pedido de impeachment en el Congreso.

Están hinchando las pelotas del Supremo para abrir un impeachment, porque no presenté el examen del virus. Si quieren tomar medidas, ahí vamos a tener una crisis. No voy a meter el rabo entre las piernas. Con boludeces no.

En el video, llama la atención el estilo grosero empleado, con alguna frecuencia, por el jefe de Estado y de los funcionarios. Por ejemplo, se utilizó la palabra «bosta» y «perversos» en referencia a los jueces de la Corte Suprema. Es conocida la mala relación de Bolsonaro con los medios periodísticos, pero las referencias que hizo a la prensa son cuanto menos complicadas. 

«La cuestión de la prensa: hoy la resumí en 20 segundos frente al Palacio (de la Alvorada, la residencia oficial). Les dije: no voy a hablar con ustedes porque inventan. A esos tipos hay que ignorarlos 100%. Si no, no podemos ir para adelante». 

Tras calificar de ese modo a los medios, el presidente continuó: «Estamos siendo pautados por esos mentirosos. Si pudiéramos hacer cero con la prensa, esa es la salida». Del mismo modo, habló de la Orden de Abogados de Brasil: «Están hinchando las pelotas del Supremo (la Corte) para abrir un impeachment, porque no presenté el examen del virus».

Pero las expresiones del presidente brasileño también demuestran su preocupación política: «Tenemos que preocuparnos porque la lucha por el poder continúa a todo vapor». A eso le agregó: «El campo está fértil para que aparezca por ahí alguna porquería…. Si algo da mierda en algún ministerio eso va a parar sobre mí».

A Bolsonaro le preocupa, especialmente, la Corte Suprema donde cuenta con el rechazo de más de la mitad de los magistrados (11 en total): «Si quieren tomar medidas, ahí vamos a tener una crisis política. No voy a meter el rabo entre las piernas. Con boludeces no». 

El ministro Celso de Mello de la Corte Suprema de Brasil ordenó liberar el video con las explosivas declaraciones de Bolsonaro.

En otro tramo, Bolsonaro se despacha contra los intendentes y gobernadores que avanzaron por su cuenta con la cuarentena por el coronavirus. «Es fácil imponer una dictadura en Brasil. Es fácil porque el pueblo está adentro de sus casas. Por eso yo quiero, ministro de Justicia (Sergio Moro) y ministro de Defensa (Fernando Azevedo), que el pueblo se arme. Es la garantía de que no va a aparecer un hijo de puta para imponer una dictadura aquí». 

Bolsonaro siguió: «Miren, una bosta de intendente publicó una bosta de decreto (para obligar a la cuarentena) para esposar a todo el mundo que saliera de su casa… Por eso pido a Fernando y a Moro que firmen hoy la resolución (para liberar aún más la portación de armas). Quiero dar un puto recado para esas bostas». 

El presidente increpó, luego, a Sergio Moro: «Fue decidido hace unos días que no se podía colocar esposas a nadie. Entonces ¿por qué están colocándolas en ciudadanos que van a trabajar? ¿Y la Justicia no dice nada?»

¡Quiero a todo el mundo armado! Es fácil imponer una dictadura en Brasil porque el pueblo está adentro de sus casas. Por eso yo quiero que se armen. Es la garantía de que no va a aparecer un hijo de puta para imponer una dictadura aquí.

También reveló rencor contra sus propios colaboradores. «Hay ministros de los que solo se dicen cosas buenas». A ellos les avisó: «Pierde aquel ministro que fuera elogiado por Folha (de Sao Paulo) o por Globo«. Y agregó: «Despierten para la política y expónganse (a favor del gobierno y del presidente). Al final de cuentas el gobierno es uno sólo. Si yo caigo, cae todo el mundo. Y si un día tengo que caer, que sea por una bandera justa». 

Bolsonaro no ocultó su inseguridad por la permanencia en el cargo, lo que el mismo definió como «la lucha por el poder a todo vapor». En esa línea subrayó que esa es «una realidad que no se puede esconder más. Hay gente en los ministerios que fue plantada por ellos», pero no especificó quiénes era «ellos», aunque se puede suponer que hablaba de la oposición. 

Y vino entonces una de sus frases más polémicas: «Ya intenté cambiar el equipo de seguridad (de él y su familia) en Río de Janeiro. Lo intenté oficialmente pero no lo conseguí. Eso se acabó. No voy a esperar que se joda toda mi familia, ni tampoco amigos míos, porque no puedo sacar a alguien de la seguridad. Voy a cambiarlos. Y si no puedo, entonces voy a cambiar al jefe de ellos (de la Policía Federal). Y si no consigo cambiar al jefe entonces cambio el ministro (de Justicia que comanda la Federal). Y punto final».

 

Esto dio pie a Bolsonaro para criticar la prensa brasileña. «Disculpen, pero son una vergüenza. Al punto que nadie me informa y no da para trabajar así. Por eso voy a ¡interferir! Y punto final. No es una amenaza ni una extrapolación. Es una verdad. Yo les di los ministerios. El poder de veto. Pero ahora cambió».

Esta última es posiblemente la parte más controvertida de las declaraciones presidenciales ante su gabinete. Y es aquella que podrá dar lugar a su impeachment. Es que en ella revela que irá a proceder por encima de las propias autoridades ministeriales, más precisamente, por arriba de su ministro de Justicia, hasta entonces Moro. Fue lo que sirvió al ex juez de la causa Lava Jato para imputar al jefe de Estado el uso de su cargo con el fin de obtener objetivos personales. Es lo que define el «crimen de responsabilidad».

Entre otros mensajes a sus funcionarios, resultó especialmente duro esa frase que remarcaba la distancia de los ministros con lo popular. «Aquí en Brasilia hay personas, en los tres poderes (también el Ejecutivo), que no saben lo que es el pueblo. No saben lo que es el arroz con feijao (poroto negro, la comida más popular), no saben lo que es un supermercado. Olvidaron y creen que el dinero les cae del cielo. Y creen que eso no se va a terminar».

 

 

 

 

Con información de LPO

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