Nostalgia por el Fonden

Bisagra

Por José Páramo Castro

Cuando llegó René Juárez Cisneros a la campaña de José Antonio Meade, se creyó que sería para apuntalar la muy mediocre imagen del candidato priista. Desde ese momento la figura del exsecretario de Hacienda mostró su inevitable derrota electoral.

La figura del exgobernador de Guerrero se quedó oscilando entre la desconfianza y el oportunismo; sin embargo, fue rescatado por las mismas manos que manipularon la cuna de la derrota de Meade, y colocado en la coordinación parlamentaria del PRI en la Cámara de Diputados. Una recompensa a su simulación.

Pero esto ya no fue bien visto por los diputados priistas, más o menos 50, y a principios de agosto pidieron la destitución de Juárez Cisneros de la coordinación de la bancada. Generó mucha desconfianza y no representaba a nadie más que a él y a esa mano oculta en la persona del titiritero oculto.

Prometió escuchar a sus compañeros y lo perdonaron. Se quedó ahí, pero ahora con tanto protagonismo de Juárez, de nuevo los diputados priistas quieren quitarlo de su puesto, porque sólo ha declarado lo que le interesa defender, nada tiene que ver con la postura de la mayoría de los diputados de su partido.

Lo que declaró en varias entrevistas sobre los fideicomisos fue más un mea culpa que la defensa de la sociedad, al rasgarse las vestiduras ante la supuesta desaparición del Fonden, del que se han aprovechado muchos gobernadores.

Nunca habló de los desaparecidos de su entidad, que sólo en su territorio se ubica el 62 por ciento de los desaparecidos de toda la República Mexicana, tampoco dijo que Guerrero es el tercer lugar nacional con mayor crecimiento de contagios, y Acapulco es el centro de la pandemia en la entidad, declarado por la presidenta municipal de ese puerto, Adela Román Ocampo.

Si René Juárez desconoce lo que sucede en su estado, al cual representa, ¿entonces a quién representa? Si no quiere o no puede representar las necesidades de su estado menos sabrá defender los intereses de sus correligionarios en la Cámara de Diputados, que es la queja de los priistas en ese recinto.

La alcaldesa de Acapulco dijo a los medios: “estoy profundamente preocupada por la situación que estamos viviendo en nuestro municipio”.

Juárez Cisneros está atento a que los dineros del Fonden sigan existiendo, y alterado hasta las lágrimas, asegura que con ese se salva a la gente, cuando en realidad quienes salvan a la gente en un percance son los médicos, las enfermeras, las policías, el ejército y la solidaridad social en la entidad del desastre. Después llegan los recursos que son administrados por los gobernadores y a los que les quitan una rebanada y mandan a sus incondicionales a justificar ese faltante. Total, en tiempos de desastre la confusión invita a la defraudación.

La gran preocupación de Juárez Cisneros es que fueran a cancelar el Fonden, que fue la caja chica de muchos gobernadores priistas en tiempos de desastre y ahora dice que le preocupa que no se salven vidas sin ese presupuesto.

La obviedad y el descaro, aunado a la apuesta a la falta de memoria de la población, señalan a personajes como Juárez Cisneros como un verdadero pillo. Todo un priista.

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