Cuitláhuac, del triunfo en urnas al fracaso de gobierno

Por Mónica Camarena Crespo

Hizo bien el gobernador Cuitláhuac García Jiménez en mantenerse, como es su costumbre, en bajo perfil y sin anuncios espectaculares en el segundo aniversario de su triunfo en las urnas para ocupar la primera silla del palacio de gobierno en Xalapa.

No hay nada que festejar, muy a pesar de que le haya tocado una crisis sanitaria sin precedentes, la respuesta a los veracruzanos después de ganar en las urnas gracias a su jefe Andrés Manuel López Obrador ha sido casi nula.

Y es que para gobernar Veracruz no solo se requiere “un poco de gracia y otra cosita”, el reto es mayúsculo, si no que le pregunten a quienes han estado al frente (incluido Javier Duarte) de una entidad rica en recursos naturales, estratégica, pero social y políticamente compleja, ahora con muchos, muchos más problemas por resolver.

Quizás el gobernador Cuitláhuac García trae bajo el brazo un plan trazado de lo que está realizando en beneficio de los veracruzanos, el problema es que nadie se ha enterado, nadie lo conoce.

Aseguran al interior de su dividido equipo que las obras que realizan son en zonas marginadas, el beneficio tiene que ser para los más pobres, para los olvidados.

Loable labor, indiscutible que se busque abatir el rezago de muchos años en sierras y regiones alejadas, nadie lo va a discutir, pero todo lo demás, todo, está en el olvido, sin la mínima y sensible atención.

Que le pregunten a cualquier comerciante, empresario, industrial, los pocos que quedan y que han soportado la peor de las crisis económicas sin los mínimos apoyos por parte del gobierno estatal y federal.

Hay un sector que resistía de manera estoica la crisis que ya se resentía mucho antes de la pandemia: los hoteleros y restauranteros. Hoy en día, la noticia más frecuente es la de cierres definitivos, el no regreso, los despidos y la quiebra.

La inseguridad ya rebasó al gobierno; masacres, secuestros, feminicidios, homicidios, robos a casas habitación, negocios y cualquiera que apuntemos está incluido en la lista negra de Veracruz.

En pocas palabras, a dos años del triunfo que tanto festinó la llamada Cuarta Transformación, solo se escuchan lamentos y, a lo lejos, los pocos simpatizantes “morenistas” que no aceptan el fracaso contundente.

Nada que festejar, nada que celebrar y lo peor, es que este mismo equipo que ganó muchos más votos que los demás en las urnas en 2018, es el que seguirá al frente de un estado casi a punto del coma.

Ágora

La corrupción continúa, solo que los actores son otros, y, por cierto, obvios y descarados. Pronto se van a destapar escándalos al respecto de varios familiares y socios, perdón, amigos cercanos.

Ágora II

De la pandemia ni hablar, Veracruz está en alerta máxima, la que nunca debió borrarse de los ridículos mapas; los hospitales ya están rebasados, pero lo peor es el más alto porcentaje de mortalidad, eso, por algo será.

@monicamarena

Foto: @CuitlahuacGarciaJimenez

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