Abucheos a gobernadores, signo de corrupción e ineficiencia

Por: José Lima Cobos

La queja de los gobernadores de que son abucheados en los mítines en que participa el presidente de la república Andrés Manuel López Obrador, marca la pauta y la distinción en lo que se llama servicio público  eficiente, pues en tanto se observa la entrega y  honestidad prístina de quien es el jefe de la nación -vive en la austeridad plena- en tanto, la  deshonestidad y la ineficiencia en sus funciones diarias de aquellos es elocuente, pues quienes gobiernan esas entidades federativas es la escoria que ya existía del viejo sistema que se niega a morir.

Quienes ocupan los cargos de gobernadores, están marcados para siempre por el provenir de los partidos, PRI y PAN, que han convertido el país en un cochinero de tal magnitud, que será muy difícil, casi imposible, que sólo en seis años pueda limpiarse y, al menos, se siente que puedan sentarse las bases para quienes gobiernen en el futuro, tengan la conciencia social de la  honradez  juarista y que  la corrupción que ha marcado a este país, pueda extirparse, pese a todas las presiones que seguirán ejerciéndose para que las cosas sigan igual.

No hay duda que la consigna en los años recientes era hacer negocios con los bienes nacionales, y ese proyecto lo manejan o lo manejaron ahora los gobernadores de los estados que provienen de los partidos que afianzaron la corrupción, a grado tal que se vive en una crisis de agonía, aunque antes se decía que con los mismos hombres el país seguiría avanzando, todo fue un fracaso, de tal manera que por eso estamos en agonía  terminal, sin embargo, el barco puede encausarse por mejor camino si persiste el presidente de la República, de manera terca, en el cambio tan necesario y se sujeta a la transparencia y escrutinio diario en las conferencias de prensa.

No es necesario que exista un movimiento que se manipule para el abucheo y la critica a los gobernadores,  sólo es resultado de sus conductas en los diversos cargos que han ocupado, pues de revisarles cómo manejan los recursos  públicos y que se les investiguen sus patrimonios, llegaríamos a conocer que lo que poseen, es resultado de la corrupción en que estuvieron inmersos a través de intermediaros o paraísos fiscales y han sido, junto con los rapaces y voraces empresarios, los saqueadores de la nación.

“Ya nos saquearon y no nos volverán a saquear”, sin embargo, todo fue peor, pues ahora esos políticos  que  se indignan y les molestan las agresiones verbales de que son objeto por las mayorías miserables que agobian al país, tendrán  que demostrar que han sido honestos a toda prueba y que no viven en la opulencia y el dispendio que proviene de los recursos públicos, o bien de los grandes negocios en que han participado para sangrar la economía nacional.

No nos engañemos y ni oigamos el canto de las sirenas de que vamos bien, si apenas comienza la lucha tenaz contra una mafia enquistada que se negará a morir y querrá vivir de la corrupción que lubricaba al sistema y que pronto conoceremos la magnitud de la expoliación de que ha sido víctima la nación, cuando se investigue y se castigue.

Como diría el Mesías en sus momentos críticos que vivió para iniciar el cambiar del mundo y en su momento  expresó, a quienes querían estar a su lado que “quien crea en mí, que deje sus riquezas y que me siga”, así ahora, quien auténticamente crea en un nuevo México, ya no que deje sus bienes sino que dé a conocer sus riquezas y que explique su procedencia, aunque en los próximos tiempos, al castigarse la corrupción, sencillo será revisar los bienes de todos y poner un hasta aquí a tanta impunidad.

No es casual que el país haya aumentado su nivel de corrupción en el régimen de Peña Nieto, pues del lugar 128, hemos llegado al 135, es decir, la caída es clara, sin embargo, el camino se ha abierto con la reforma constitucional que aún no se promulga, pero que ya fue aprobada para poder  castigar y establecer como grave ese delito y que, respetando los  derechos humanos, actuando con legalidad en las detenciones o cateos, velando por la presunción de inocencia y el debido proceso, se llegue al fondo de ese crimen, que es tanto o más grave que el que promueve la delincuencia organizada, porque sólo el castigo ejemplar acabará con aquello que Portes Gil condenó en su tiempo “la comaladas” de bandidos del gobierno.

limacobos@hotmail.com

Twitter: @limacobos1

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