Adjudican tramo 3 del Tren Maya a constructora de segundos pisos de AMLO

Fonatur informó sobre el fallo a favor del consorcio encabezado por Gami Ingeniería e Instalaciones, el cual ofertó la segunda propuesta más económica por un monto de 10,192 mdp.

La constructora Gami Ingeniería e Instalaciones S.A. de C.V., que participó en la construcción de los segundos pisos del Periférico durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la Ciudad de México, ganó la licitación para construir el tramo 3 del Tren Maya.

El Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) informó ayer  sobre el fallo de la licitación a favor del consorcio conformado por Gami Ingeniería e Instalaciones S.A. de C.V., Construcciones Urales S.A. de C.V. y Azvi S.A.U., que ofertó la segunda propuesta más económica, por un monto de 10 mil 192 millones 938 mil 694 pesos.

Gami, perteneciente a Grupo Indi, del empresario Manuel Muñozcano, participó, junto con otras empresas, en la construcción del distribuidor vial de San Antonio, una de las obras principales del conjunto de los segundos pisos.

Dicha obra constó de varias etapas que fueron adjudicadas a diversas compañías (San Antonio-San Jerónimo, Las Flores-San Antonio y San Jerónimo-Las Flores), entre ellas Gami, y tuvo un costo conjunto de 3 mil 794 millones de pesos, de acuerdo con información del Fideicomiso para el Mejoramiento de las Vías de Comunicación, creado por el gobierno capitalino para financiar y administrar la construcción de los segundos pisos.

Durante la actual administración federal, Gami Ingeniería e Instalaciones ha recibido un contrato de la Administración Portuaria Integral (API) de Salina Cruz por adjudicación directa para concluir la construcción de un rompeolas.

Gami ganó el contrato junto con la empresa Infraestructura Marítima y Portuaria S.A. de C.V. por un monto de 4 mil 147 millones 13 mil 251 pesos.

Obra en el Senado, con sobrecosto de 2 mil millones

Otra de los proyectos estrella a cargo de Gami Ingeniería e Instalaciones fue la obra de la nueva sede del Senado de la República, en paseo de la Reforma de la Ciudad de México.

Esta obra estaba planeada inicialmente con un presupuesto de 1 mil 699 millones de pesos. Sin embargo, en mayo de 2013, se dio a conocer que, de acuerdo con el Estado de la Situación Financiera de la Cámara alta, el monto total del gasto ejercido en la construcción a cargo de GAMI fue de 4 mil 032 millones de pesos; hasta 2 mil 333 millones más, un 137% de sobrecosto.

Cabe recordar que Gami ganó la licitación de la obra con una propuesta económica de 1 mil 699 millones de pesos. En 2010, Animal Político publicó una nota en la que la constructora aseguró en ese entonces que el Senado le había prohibido hablar sobre los retrasos y los sobrecostos en la construcción de la nueva sede.

La obra se terminó completamente en mayo de 2015, con cuatro años de retraso.

A pesar del gasto millonario, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó que en la construcción de la sede del Senado se incurrió en múltiples irregularidades, como pagos anticipados, pagos en exceso, deficiencias en la aplicación del ajuste de costos, y trabajos de mala calidad.

Los trabajos pagados de mala calidad en los paneles prefabricados de las fachadas del Senado ascienden a 35 millones 900 mil pesos, señaló la Auditoría en su informe de inversiones físicas.

En otra obra ‘faraónica’ en la que también participó Gami, la del ahora cancelado Nuevo Aeropuerto de Texcoco, la Auditoría también señaló irregularidades.

De acuerdo con un dictamen de la Cuenta Pública del primer cuatrimestre de 2018, la Auditoría detectó que el Grupo Aeropuertario Ciudad de México pagó de manera improcedente 21 millones 154 mil pesos a la constructora por la instalación de pilotes hidráulicos para lo que iba a ser la torre de control, el edificio terminal y el centro de transporte terrestre intermodal.

La Auditoría determinó que en esas obras se trabajó y se gastó el doble por concepto de ‘Insumos adicionales’ para pilotes, los cuales ya habían sido solicitados desde las bases de la convocatoria del contrato, por lo que se duplicaron costos.

Otra obra con sobrecosto a cargo de Gami fue la remodelación de la avenida Masaryk, en Polanco. El costo inicial estimado fue 150 millones de pesos, y acabó costando 480 millones, 200% más.

Mientras que las obras del Cablebús de la Ciudad de México fueron asignadas en junio del año pasado a Gami y a la empresa Doppelmayr Seilbahnen GMBH.

La asociación civil Transparencia Venezuela señaló que la constructora Doppelmayr estuvo ligada a la constructora brasileña Odebrecht en la construcción del Metro de Caracas.

Odebrecht ha protagonizado múltiples escándalos de corrupción en América Latina a través del pago de sobornos a funcionarios públicos, a cambio de obras, incluyendo a México.

Con información de Animal Político

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