Agoniza el neoliberalismo

Bisagra

Por José Páramo Castro

La necesidad de preservar un sistema económico que empieza a hacer agua, globaliza oposiciones y se entromete en las diferentes líneas de gobierno que consideran enemigas. Prueba de ello es el acuerdo del Grupo de los 7, donde los empresarios serán subsidiados por los gobiernos y pagarán 15 por ciento menos en esos países.

Esto habla de horas extras de un capitalismo que tomó como pretexto la pandemia para regular sus pérdidas y darle oxígeno a un sistema económico que ya les estalló en las manos.

Los objetivos a veces no son sólo nacionalistas sino con liderazgo sólido de una sola persona como ha sucedido a lo largo de la historia del mundo, pero sobre todo de América, donde productos como el petróleo o el litio definen el éxito o el fracaso no sólo de empresas sino de la conservación de un liberalismo que ya no ve la salida del túnel de la explotación de recursos y sus debacles financieros.

La lista es larga y con finales poco agraciados, empezando por Lula da Silva, y Dilma Rousseff, en Brasil; Néstor y Cristina Kirchner, en Argentina; Evo Morales, en Bolivia; incluso Trump, en Estados Unidos, derrocados por triquiñuelas legaloides, pero ahora hay otros cuya solidez como líder estorba al desarrollo de un movimiento que no encuentra su salida, con López Obrador, Bukele, Maduro, Luis Arce, y ahora Pedro Castillo.

Tanto la política contraria como el liderazgo fuerte se presentan juntos o por separado como un problema para el neoliberalismo, y ante esta situación, sus opositores encuentran cada vez más apoyo dentro y fuera de sus respectivos territorios.

Lo que hace fuerte a un líder es la gente, de ahí que quieran hacer comparaciones en los medios con las monarquías o con las dictaduras; sin embargo, esta fuerza en los personajes a veces es el único dique de contención para que los que siempre explotan los recursos naturales de los países pobres no terminen por extraerlos a su favor a precios de risa, como lo han hecho sistemáticamente.

Ver la situación de México aislada, o meramente local, podría ser muy dañina en un futuro no muy lejano, más aún ante las próximas elecciones. El mundo no sólo está conectado con firmeza por comercio y divisas, sino por conductos políticos a futuro que apuestan a los viejos hábitos de siglos de invasión en sus diferentes formas.

Hace más de un siglo esto ocurre y ese mismo lapso quienes se aprovechan de los recursos ajenos tienen la fácil respuesta a la resistencia con una sola palabra: comunismo. Para conocer su significado no sólo se necesita información, sino conocer la historia, y esto no se realiza de la noche a la mañana. La obstrucción a la sobreexplotación de los recursos es evidente, pero no puede verse con la claridad suficiente debido a que le colocan el velo del comunismo, en el cual se extravían quienes creen más en la neblina que en los panoramas claros y nítidos.

La solidez de los líderes es no sólo necesaria en estos días sino indispensable por el bien de la sociedad de esas naciones y por el equilibrio tantas veces imaginado. Quienes anteponen los intereses personales al bienestar social y al desarrollo de su propio país son desenmascarados y su intención se hace cada día más evidente.

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