Alejandro Armenta perdió la brújula

El chapulín tricolor
Quien fuera apoyado por algunos senadores, ahora ve hacia su pasado priista para que puedan darle lo que en Morena no pudo obtener

Por Ángel Álvaro Peña

La derrota del PAN está anunciada en Puebla, lo único que se recomienda a los candidatos de Morena es no confiarse en los comicios.

La historia sobre las designaciones de los candidatos es común en todos los partidos democráticos; sin embargo, el pasado priista de Alejandro Armenta tuvo repercusiones que fueron más allá de la competencia interna por un puesto de elección popular.

Los lamentables hechos ocurridos el 24 de diciembre de 2018, donde murieron la gobernadora Martha Erika Alonso y su esposo, el ex gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle, provocaron una serie de reacciones dentro del partido que gobernaba, el PAN y la oposición, Morena, que en repetidas ocasiones argumentó fraude electoral en los comicios que le dieron el triunfo a la esposa del exgobernador.

La muerte de ambos políticos creó una serie de acusaciones, más por consigna que con pruebas, sobre el origen el accidente. A partir de estos señalamientos la lucha por la gubernatura se convirtió en una enemistad entre los militantes de Morena y del PAN en la entidad.

Mediante una carta, Martha Hidalgo, madre de la exgobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso Hidalgo, exigió a Andrés Manuel López Obrador justicia y el esclarecimiento del accidente aéreo en el que murió su hija junto con su esposo el exsenador Rafael Moreno Valle, el pasado 24 de diciembre. En la misiva también arremete en contra Luis Miguel Barbosa Huerta, de quien sospecha por la muerte de los panistas.

La madre de la ex panista cuestionó a Morena “por promover a quien generó odio y enfrentamiento entre los poblanos.

Pocos días después se filtró una grabación donde Alejandro Armenta Mier, declaraba que Barbosa estaba impedido para participar en la contienda y que sería un gobernador deficiente por ser un minusválido, motivo por el cual el aludido consideró un complot.

A partir de esta contienda que rebasaba los comicios inició el proceso de selección de candidatos, donde Morena, desde su presidencia, impulsó de nuevo a Miguel Barbosa Huerta, y una parte de los senadores de ese partido proponía a Alejandro Armenta, ex priista de toda la vida, un político opaco, con algunos conocimientos sobre la problemática de la entidad.

Ante la competencia interna resultó ganador de nuevo Barbosa, lo que fue considerado como la consolidación de Yeidckol Polevnsky al frente del partido. Esta condición forzó a Armenta a cuestionar la legitimidad del abanderado de Morena y trató de actuar de manera legal contra aquel. En medio de esta pugna interna, que podría en ese momento anunciarse como una división en morena, surge el PRI desde su dirigencia nacional como una variable que evita la ruptura, porque al invitar a Armenta a luchar a favor del candidato tricolor, los morenistas y los poblanos le dan la espalda al ex priista Armenta.

Es decir, desde el momento en que Claudia Ruiz Massieu abrió las puertas a Armenta para que regresara al PRI, la población cerró filas ante Barbosa, dado el deterioro, al parecer irreversible, del PRI. Por su parte, al interior de Morena, lo que pudo haber sido una escisión importante en sus filas, se cerró también ante el oportunismo marcado de Armenta al voltear hacia su ex partido, pero, sobre todo, ante las declaraciones de Claudia Ruiz Massieu, quien dijo que podría regresar a la militancia priista sin ningún problema.

La falta de conciencia del tricolor respecto a su desprestigio ha servido desde hace meses, para fortalecer otros partidos y otras candidaturas. La deserción de priistas importantes, sobre todo en Puebla, que se van lo mismo al PAN que a Morena, desgasta aún más la fortaleza del partido que alguna vez estuvo en el poder y que al parecer sus victorias electorales están cada día más lejos.

Por su parte, el senador de Morena y ex precandidato al gobierno de Puebla, Alejandro Armenta, descartó abandonar su partido para integrarse a la campaña del PRI por la gubernatura y agradeció a la dirigente nacional del tricolor, Claudia Ruiz Massieu, por considerarlo para contender en el proceso extraordinario de su estado.

Las encuestas más conservadoras dan 40 por ciento de intención del voto a Barbosa, en segundo lugar el candidato del PAN, con menos de 20 puntos, cuyo nombre nadie recuerda; y en tercer lugar está el abanderado priista que tiene nulas posibilidades de llegar al segundo lugar.

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