Algo va a pasar

El pasado fin de semana, en el periódico El Financiero, se publicó un comentario sobre el estado de salud de quien fuera Gobernador de Tabasco, Andrés Granier, recluido en el penal de Tepepan, en la ciudad de México.

Se menciona que Granier presenta una salud cada vez más deteriorada, y que “la venganza –o las pruebas– que su paisano Arturo Núñez le echó encima no tienen para cuando resolverse”. Se comenta también que quienes lo han visto se refieren a él como “un hombre aparentemente abandonado”. Dicen que durante su encierro, Granier ha hecho amistad con otra interna, Elba Esther Gordillo, “quien le comparte su comida”.

Los detalles del estado de salud y de la situación jurídica de Andrés Granier adquieren especial relevancia en estos momentos, pues representan testimonio vivo de que sí es posible llevar a la cárcel a un exgobernador, como amaga cada que tiene oportunidad el candidato de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, en referencia a Javier Duarte.

El propio Yunes Linares puede presumir que en su momento, desde la Secretaría de Gobierno, promovió el encarcelamiento de Dante Delgado Rannauro.

No es, pues, una bravata cualquiera.

Los que dominan el tema de las negociaciones en los más altos ámbitos de la política nacional, advierten que el encarcelamiento de un gobernador no es posible sin la anuencia del Presidente de la República. Que si se permitió en Tabasco, fue porque se le mostraron pruebas al Jefe de la Nación de la traición cometida por Granier en el 2012.

No parece ser el caso de Veracruz. En las próximas horas habrá de ser rechazada la solicitud de juicio político contra Javier Duarte, presentada en el Congreso local y, con algunas diferencias en la semántica, ese mismo camino habrá de tomar el trámite iniciado en el Congreso federal.

En realidad, en México lo que les preocupa de esta entidad es el desgaste mediático que enfrenta Javier Duarte, tanto en lo personal como en su administración, pues temen que eso se refleje de forma negativa en las urnas el próximo 5 de junio.

Saben a nivel central que el Gobierno de Veracruz enfrenta una severa crisis financiera, pero también entienden que eso sucede, en gran medida, por la decisión del propio Gobierno Federal de centralizar la administración del sector educativo, donde radicaban recursos que todas las entidades federativas (no sólo Veracruz) utilizaban como fondo revolvente para atender los requerimientos de liquidez que se generan cada quince días.

El Gobierno Federal tampoco está en Jauja. La Secretaría de Hacienda ha hecho un titánico esfuerzo por enderezar el barco y no está en posibilidades de aplicar recursos adicionales para los estados que serán sometidos este año al escrutinio de las urnas.

Algo, sin embargo, habrán de hacer.

Se sabe que en los próximos días -quizá después de la Semana Mayor- se anuncien medidas especiales para ayudar a Veracruz y en especial al Gobierno de Javier Duarte, a superar en lo posible la crisis que padece.

“En México nos presionan para que apoyemos a Héctor, pero no mandan un solo centavo. Se llenan la boca repitiendo que Veracruz tiene gran importancia estratégica para la sucesión del 2018, pero nada hacen para defender la plaza”, comentó un alto funcionario de la administración estatal.

Todo parece indicar que ya en la capital del país entendieron que tienen que jugar un papel más decisivo en los próximos meses.

En estas nuevas medidas no participan ni Manlio Fabio Beltrones, ni Miguel Osorio Chong, quienes parecen más ocupados en su guerra intestina.

Hay otros caminos, y el Presidente Peña Nieto los conoce.

Por: Filiberto Vargas Rodríguez / “Punto de Vista”

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