Ante hospitales saturados, pacientes deben peregrinar para recibir atención

Rosa, a quien llamaremos así para reservar su identidad, llegó este viernes al Hospital General de Zona 57 del IMSS. La mujer contiene el dolor en el estómago que le obliga a fruncir el ceño y casi doblarse mientras su esposo habla con el policía de la entrada de urgencias. 

La mujer dice que van tres veces en las últimas 12 horas en las que evacúa con sangre, una sangre negruzca y abundante. 

El policía les ha pedido que esperen y el esposo cuenta a Animal Político que a ellos en caso de emergencia les toca el Hospital General Regional 72, pero que los enviaron para acá. 

“Me dijeron que allá no pueden recibirla porque ese ya se convirtió en hospital COVID y las otras urgencias las están canalizando a otros hospitales”. El policía regresa y les pide la hoja de referencia. Marcos la extiende y las puertas se abren para que Rosa ingrese. 

Pero, Teresa (nombre ficticio), una de las médicas de esta hospital, cuenta que no podrán recibir muchos más pacientes de otras instituciones. “Estamos recibiendo referidos de siete hospitales, todos casos no COVID, y aunque solo se están atendiendo urgencias, no vamos a poder ingresar a muchos más, esto va a colapsar”, advierte. 

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) anunció en un comunicado que reprogramará cirugías y consultas de especialidad durante la Fase 3 de la emergencia sanitaria por COVID-19, para reducir contagios, alta demanda de hospitalización y con ello garantizar mayor número de camas disponibles en la atención de infecciones respiratorias.

Los servicios de urgencias médico-quirúrgicas del IMSS continuarán atendiendo derechohabientes en la mayoría de hospitales; además, para agilizar la atención, se gestiona con hospitales privados el soporte para casos de cirugía de urgencia, como se anunció por la Presidencia de la República, señala el comunicado.

Los hospitales privados entraron ya al quite desde este jueves y aunque se supone que atenderán otro tipo de emergencias que no sean COVID-19, hay pacientes que están recurriendo a ellos. 

Martha, a quien llamaremos así para reservar su identidad, llegó esta madrugada con su esposo al Hospital ABC de Observatorio. Hace 14 días, el señor empezó con síntomas de enfermedad respiratoria, pero en el Hospital General de Toluca del ISSSTE, en Metepec, Estado de México, al que acudió, le dijeron que su estado no ameritaba hospitalización y lo enviaron a su casa. 

El señor se fue agravando hasta que empezó con problemas respiratorios. Marta lo volvió a llevar al ISSSTE. En urgencias les dijeron que lo evaluarían, pero pasaron horas y no recibían atención, así que la mujer llamó a un familiar que trabaja en el Hospital ABC, el pariente le dijo que se fueran para allá, aprovechando el convenio del gobierno con los hospitales privados. 

 

Y Marta llevó a su marido. Tuvo que dejar un depósito de 680 pesos pero lo recibieron, le tomaron muestra para la prueba de COVID-19 y lo ingresaron. La señora no sabe si van a cobrarle más ni cuándo le darán los resultados. 

Por ahora solo espera sentada en una de las mojoneras de la entrada principal de este hospital, que en otros días luce un constante ir y venir de personas y automóviles, pero hoy, en fase 3 de COVID-19, al menos en el exterior, está desolado.

“Mi esposo está en terapia intermedia, no está entubado ni nada, quizá por eso lo recibieron, pero no podemos verlo, desde que entró está aislado”, dice Martha. 

Otro privado, el Hospital Español luce en la entrada un letrero en el que se anuncia que no hay más espacio para recibir a pacientes COVID-19. 

“Hemos excedido nuestra capacidad para atender a pacientes con COVID-19 por lo que no contamos con camas disponibles”, dice el letrero. 

En entrevista para el programa Atando Cabos de Denise Maerker en Radio Fórmula, Jaime Fandiño, jefe del Servicio de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, del Hospital Español, explicó que en las últimas 48 horas han tenido una afluencia importante de enfermos de COVID-19 que llegan muy graves, con necesidad de apoyo de un ventilador. 

“El área de terapia intensiva ya está llena, y aunque en terapia intermedia aún hay espacio, no podríamos, por responsabilidad, recibir a un paciente que se pueda agravar, como está sucediendo, en 4, 6 o 12 horas y requerir el apoyo de un ventilador”, precisó. 

Sobre otros padecimientos, Fandiño señaló que dispusieron de 100 camas, como parte del acuerdo con el gobierno para dar atención a pacientes no COVID-19 que no puedan recibir en las instituciones públicas. 

“No tengo el número de cuántos tenemos, pero sí ha habido afluencia desde este jueves, aunque en esa parte nos estamos dando a basto sin ningún problema”. 

El directivo mencionó que entre las personas que están recibiendo se encuentran mujeres embarazadas y aseguró que, incluso, ya se hizo la primera cesárea de una paciente referida por un hospital público.

Otras instituciones apenas se prepararon para entrar al quite en esta parte, como el Hospital Ángeles de la Roma, donde será hasta el lunes cuando empiecen a dar atención a mujeres embarazadas referidas por hospitales públicos, de acuerdo a lo dicho por una médica que pidió reservar su nombre.

Con información de Animal Político

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