Apología del desastre (Segunda parte)

ESCENARIOS

Por Francisco Blanco Calderón

Destacados periodistas de investigación han abordado los problemas del narcotráfico en México y sus implicaciones con el sector político, por “dejar hacer” junto al sector empresarial el efecto lavadora, apoyados con una parte de la  jerarquía religiosa que  logran bendecir donaciones y limpiar culpas, al igual que  los medios de comunicación especialistas en  divulgar mentiras, esconder verdades y sobre todo manipular, distorsionar, ocultar o difundir toda la locura de la inseguridad, violencia en que se tiene sumergido al país desde Salinas de Gortari.

Los más destacados analistas, autores de varios libros cada uno, como Ricardo Ravelo, más de ocho libros especializados entre los que destacan El Narco en México, Crónicas de Sangre, En Manos del Narco, Los Narcoabogados.  José Reveles, Échale la culpa a la heroína, El Cártel Incómodo, El Juicio. Anabel Hernández, su reciente libro El Traidor de la secuela de Los Señores del Narco, México en llamas; y Ana Lilia Pérez, El Cártel Negro, Mares de Cocaína. Osvaldo Zavala, Los Cárteles no existen; y el más reciente de Ricardo Raphael El Hijo de la Guerra.

Historias que sacan a relucir la ambición desmedida, la traición a la patria, la cínica acumulación de la riqueza desenfrenada, el lavado de dinero y sobre todo la expansión, diversificación del crimen organizado. Ahí salen a relucir los presidentes de la República Salinas de Gortari, Fox, Calderón y Peña Nieto. Titulares de Gobernación, de Pemex, de Seguridad Pública, Gobernadores, legisladores, de la Procuraduría de la República, así como dirigentes empresariales y grandes empresarios, abogados, jueces y magistrados de justicia, jerarcas religiosos, funcionarios públicos en aduanas, migración, sistema penitenciario, periodistas, intelectuales y analistas de medios de comunicación cómplices y socios.

El crimen organizado junto a las organizaciones criminales de la política, empresa y medios, se han diversificado dejando a un lado la producción y distribución de drogas e incursionando en el secuestro, la trata de blanca, tráfico de órganos, cobro de piso, feminicidios, asesinando ambientalistas, luchadores sociales, periodistas. Estas organizaciones criminales crearon y desarrollaron el huachicoleo, el robo del transporte de carga, la desaparición de bosques, el robo de niños y jóvenes, asaltos bancarios y a casas habitación y sobre todo asesinando, violando y secuestrando a cientos de miles de migrantes del país, Centroamérica y del Caribe. Coludidos en el saqueo de la riqueza nacional de energéticos, del sistema alimentario, de la minería, de todo. Políticos, socios o empleados de grandes trasnacionales energéticas, ahora son propietarios de pozos petroleros, de centros vacacionales, playas y costas.

Todo ese desastre ahora está representado en la detención de Genaro García Luna. La visión crítica de la nación está atenta por el juicio que inicia y se realiza en New York, pero sobre todo por “toda la sopa que logre vomitar” o que le obliguen a negociar.

Este suceso ha convulsionado a la prensa, ambas, la crítica y la sometida al chayote, impactando a la opinión pública que exige justicia, a las redes sociales y su voracidad mediática, espontáneas o inducidas. A buenos y malos, justos y pecadores.

En todo este proceso hay dos personajes en “la tablita”, dos expresidentes panistas “embarrados hasta el cepillo” de todo este tejido de lujuria de violencia y corrupción. Vicente Fox, el ranchero convertido en dueño de pozos petroleros y socio de energéticas empresas trasnacionales, ese ranchero que ahora quiere cultivar marihuana y distribuirla en China. Fox y sus entenados -dicen- se adueñaron de toda embarcación posible para transportar materia prima de metanfetamina, de acuerdo con señalamientos directos en el libro El Traidor, de Anabel Hernández, por Rey y Vicentillo Zambada, que denuncian que los Bribiesca no sabían qué hacer con tanto billete, esos que tienen guardados en bodegas, es más dicen que eran los propietarios de los 205 o 245 millones de dólares decomisados al chino Ye Gon. Expropió productivas tierras ejidales para agrandar su rancho familiar, lanzó críticas y mentadas de madre contra el nuevo régimen que le quitó su pensión jubilatoria, forzó a empresas y empresarios a donar a su Centro Fox. Sin lograr frenar la ambición política de su mujer como su sucesora.

El otro involucrado es Felipe Calderón, que después del fracaso electoral del 2006 y el fraude cibernético/mediático, se refugia en su estúpida guerra contra el narcotráfico, la que destapó la cloaca. Felipe Calderón, ex -y recientemente rescatado- panista, vivió el desastre de su proyecto México Libre con vacíos obvios de ciudadanos que están hartos de sus debilidades y corruptelas. Calderón, que ahora recibe beneplácito del INE para registrar su partido, con el respaldo de la derrama económica recibida por Alberto Baillères y German Larrea, dueños de los complejos mineros Peñoles y Grupo México, a quienes Calderón cedió más de dos millones de hectáreas para la explotación minera en oro y plata y muchos, pero muchos otros minerales estratégicos al desarrollo tecnológico.

Calderón, el que desapareció junto a Fox los más de 700 mil millones de dólares generados por el incremento del precio del petróleo en más de 100 dls. por barril, el mismo que hizo actos de magia para hacer huidizos también los doscientos millones de dólares en efectivo, encontrados fortuitamente en casa del chino Ye Gon que, se dijo, iban destinados a su campaña política. El mismo que “viste y calza” repitió la magia de esfumar más de mil millones de pesos en la Estela de Luz, cómplice del ocultamiento del crimen de 49 niños del ABC en Sonora, y responsable directo de los más de doscientos mil muertos en su sexenio. También buscó, y aún busca, colocar su mujer en la presidencia para ampliar su virreinato pleno de muerte, corrupción y saqueo de los recursos nacionales.

La moneda está en el aire. La justicia estadounidense está en juego, junto con sus 150 consumidores de drogas que gastan 150,000 millones de dólares al año, con sus 27 millones de adictos y 66 millones de alcohólicos. Los miles, cientos de miles de armas que ingresan clandestinamente a territorio nacional, para dotar al crimen organizado de armamento sofisticado. A sus decenas, cientos de funcionarios públicos, congresistas, militares y judiciales que toleran, permiten para ingresar miles de toneladas de estupefacientes y así mantener drogada y aniquilada a su juventud, sus artistas e intelectuales, soldados, policías y hombres y mujeres. Esto está en juego, no para desaparecer el mal en México, sino para controlar y apoderarse del proceso criminal en el que ambos están involucrados. Ellos han alimentado la violencia en México e inducido a sus funcionarios y empresarios por la vereda de la corrupción. Ambos son cómplices. No hay de otra.

 

 

Nota: Esta columna aparecerá hasta el primer domingo de enero. Felicidad y Prosperidad.

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