Aterradora impunidad

EL BOMBARDEO A JAVIER DUARTE

Durante muchos meses, los senadores Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa la han pasado rafagueando en el discurso político y en la declaración mediática al gobernador de Veracruz, en respuesta, digamos, a desaciertos, pero también, como parte de una correspondencia.

Por eso habría de preguntarse el resultado en el terreno práctico de tales críticas, pues mucho se teme haya sido inútil, ya que de cualquier forma, “el desorden administrativo, el caos financiero y la corrupción política” tiene carta de impunidad.

Es más, se necesitaría sopesar si continuar madreando tendrá algún significado y se traducirá en un logro electoral, toda vez que si alguna ocasión la gota perforó a la roca, ahora ni fisuras le ha causado.

Incluso, en el camino se percibiría que de tanto bombardeo Javier Duarte ha sido convertido en una víctima que, además, estaría con la mano tendida y tendida se la han dejado, de igual manera como en el movimiento del 68 los estudiantes dejaron al presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Tal cual, madrear por sistema como “el borras” habría perdido su significado, si se consideran, por ejemplo, tantas cosas dichas y entredichas entre las partes, sin un beneficio social para el millón de indígenas y los dos millones de campesinos y los tres millones de obreros.

En los últimos meses todos los días hemos leído en los medios la severidad de los juicios de los senadores. Desde el dispendio y el derroche y las fortunas inexplicables hasta el desvío de recursos federales y estatales y la espantosa deuda a los proveedores y prestadores de servicios.

Desde la inseguridad hasta la impunidad, el par de hermanitas gemelas que han hundido al duartismo en el descrédito nacional y una parte del extranjero.

Y no obstante, el gobierno de Veracruz en ningún momento ha ajustado ni reajuste su política, y por el contrario, todo indica que la ha recrudecido.

Por eso, la duda es si tiene caso que la madriza de los senadores contra el gobernador persista de aquí hasta cuando, digamos, el candidato priista a gobernador sea destapado.

ACORDÉMONOS, EN VERACRUZ “NADA PASA”

Nunca a partir de tanta crítica senatorial, la política duartista ha sido enmendada.

Es más, el par de senadores se ha reunido con los sectores agraviados y por el contrario, la actitud se ha recrudecido, como por ejemplo, apenas antier, el diputado federal, Miguel Ángel Yunes Linares, acogió la misma preocupación de los alcaldes de la retención de las participaciones federales que meses anteriores fue planteado a Pepe y Héctor Yunes, sin ningún resultado.

Los senadores también se han ocupado de la inseguridad con el tema de los secuestrados, desaparecidos y asesinados, y el tsunami de violencia sigue causando escozor, con el miedo cotidiano de salir a la calle de día y de noche y sufrir un plagio, un asalto, un crimen.

En materia periodística, don Manuel Buendía, el columnista asesinado por la espalda en el segundo año del presidente Miguel de la Madrid, aseguraba que el periodista analiza y critica los hechos oficiales, y nada pasa, en tanto la autoridad permanece indiferente, sin escuchar ni ver a los actores sociales agraviados.

Es el mismo caso del par de senadores priistas, y por añadidura, del senador panista, Fernando Yunes Márquez.

Sea porque el góber tenga un buen karma en Los Pinos, sea porque está blindado por la CONAGO, sea porque Enrique Jackson es amigo de Aurelio Nuño Mayer, sea porque en la cultura priista las elites se ponen de acuerdo y negocian y pactan, el discurso de los Yunes priistas en contra de Duarte se ha topado con el silencio aterrador.

DUARTE PODRÍA GANAR LA JUGADA

En tales circunstancias, ningún caso tendría seguir con el golpeteo, pues se ha llegado a un desgaste innecesario de los senadores ante el Jefe Máximo del Priismo, a quien, además, todo parece salir bien como si tuviera pacto, digamos, con el diablo según reza la sabiduría popular.

Allá ellos, claro, con su juego. Ellos son los políticos y sabrán, como todo hombre de Estado, medir las consecuencias, calcular el resultado, mover sus fichas.

Pero en la guerra de nervios en que se convierte cualquier disputa partidista por la candidatura a gobernador, con todo y que los Yunes priistas se han mirado punteros en la encuesta histórica, con relaciones añejas en el altiplano, cerca de los políticos del

poder y hasta del primero y segundo círculo del poder, el camino a la nominación ha sido azaroso, y todavía, con la moneda en el aire, sin nada para nadie.

Y, lo peor, la incertidumbre, la gran incertidumbre de que si se apendejan se quedarán sin la hacha, la calabaza y la miel, y el duartismo impondrá a uno de los suyos como el candidato a la silla embrujada del palacio principal de Xalapa.

Por:Luis Velázquez

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