Buganza; el sinvergüenza

“No es vergonzoso cambiar de opinión:
es vergonzoso cambiar de opinión por interés.”
Víctor Hugo.

En política como en muchas cosas en la vida, hay que parecer, para ser, al menos, intentarlo, sino es así, no se tiene calidad moral para si quiera dar la cara a la sociedad; lamentablemente en Veracruz, el nivel de descomposición política es tal, que algunos les vale madre, pararse frente al pueblo y seguir pegado de la ubre gubernamental, con tal de obtener tres cosas, fuero, impunidad y recursos.

Así, con esa mortaja se presenta un personaje que no encuentra calificativos en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, porque a Gerardo Bugaza Salmerón, le vienen cortos, cuales quiera que se encuentren contenidos en este documento.

No se había visto más sinvergüenzada, testarudez, desfachatez, inmoralidad en un personaje que esta evidentemente enfermo de poder, y de un ego que raya en lo patológico.

Como es posible, que un sujeto de esta ralea se pueda siquiera decir político, con qué cara se presenta ahora de nueva cuenta para formar parte de un Congreso Local que exhibirá el nivel real de pauperismo político que tiene Veracruz.

Con su incorporación en la posición número uno de la lista de candidatos plurinominales del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se evidencia y confirma lo que tanto se ha señalado, los institutos políticos son agencias de colocación, para la oligarquía política mexicana, alejados de sus ideales, sin miramientos y mucho menos con conciencia social, cual empresas, ofrecen al mejor postor los cargos de elección popular.

Como es posible que con la tozudez que lo caracteriza el ahora ecologista independiente de Gerardo Buganza pretenda convertirse en el operador y manejador del poder Legislativo del Estado, porque es evidente que el señor buscara a como dé lugar ser el presidente de la Junta de Coordinación Política de la próxima Legislatura.

Sin calidad moral el ex panista embauco a los aspirantes a candidatos ciudadanos o independientes que cayeron seducidos en sus falsas promesas de cambio, vueltos a la realidad deberán enfrentar la campaña sin posibilidades reales de triunfo, sin recursos, y tirados a su suerte.

La arrogancia demostrada por este mal veracruzano resulta por demás motivo de análisis y de estudio, los ciudadanos deberán tener muy claro la calidad moral de este individuo que falto de vergüenza se arrastra por las cañerías del sistema político mexicano para perpetuarse en el poder y seguir contando con las canonjías que el poder mismo confieren.

Su facilidad para cambiar de camiseta es la muestra real de que en Veracruz algunos encontraron en el ejercicio público y político el medio para enriquecerse a costas de su pueblo, Buganza es el ejemplo claro de la aplicación del antiguo aforismo latino “Quod licet Iovi, non licet bovi” que traducido quiere decir: “Lo que es lícito para Júpiter, no es lícito para todos” y con ello se capta la idea de las relajadas normas de comportamiento que la élite política a la que pertenece aplica a sí misma y las normas más ásperas que aplica a la sociedad.

Al tiempo.

Por: Luis Ramírez Baqueiro / “Astrolabio político”

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