Caballo negro de Duarte, Doble pichada con “El cisne”

•Pelean la gubernatura

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El señor Javier Duarte impuso su iniciativa de ley en la LXIII Legislatura que le aprobó achicar la gubernatura de seis a dos años.

También se salió con la suya con la reelección de diputados locales y presidentes municipales, síndicos y regidores por 20 años consecutivos a partir del año 2018.

De igual manera cortó orejas y rabo en tarde de toros con el crédito de cinco mil millones de pesos autorizado por los diputados locales.

Y ganó 16 de las 21 candidaturas uninominales a diputados federales, más cinco pluris con las que se quedó.

Ya impuso a Érika Ayala como lideresa de la CNOP.

Y a Juan Carlos Molina Palacios como presidente de la Liga de Comunidades Agrarias.

Y ahora va por el presidente del CDE del PRI, Alfredo Ferrari Saavedra, a quien ya lo despidió para ungir a su diputado federal, Alberto Silva Ramos, quien asumirá el par de cargos y por tanto cobrará doble.

Así, en la lógica del politólogo Carlos Ronzón Verónica, significa que dueño del día y de la noche, trepado en la rueda de la fortuna en su más alto decibel, la dupla Javier Duarte y Fidel Herrera siguen apostando a que de pronto, y de cara a la candidatura priista a gobernador, los senadores Pepe y Héctor Yunes sean descarrilados, y por ahí aparezca un caballo negro.

Un caballo negro al que pudieran cambiar de jinete a mitad del río.

Y si Alberto Silva Ramos se ha destapado como el nuevo presidente del CDE del PRI, entonces, nadie dudaría que el caballo negro del fideduartismo lleva el nombre de Érick Lagos Hernández, el candidato favorito del góber fogoso y gozoso, a tal grado que parece su clon, pero sin su inteligencia, experiencia, mañas y perversidad.

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Trepado en los cuernos de la luna, el señor Duarte parece invencible.

Por ejemplo, mientras Peña Nieto asestara el manotazo en Michoacán y Guerrero y destituyera a los gobernadores, y en Oaxaca y Tamaulipas los cercó, no obstante el estado de cosas en Veracruz, el presidente de la república se ha abstenido de meterse con el duartismo.

Por ejemplo, aun cuando una parte de la prensa defeña publica que Duarte tiene un mal fario, un mal karma, con una parte del gabinete legal Peñista que hasta se pitorrea de su dicho bíblico de que “aquí no pasa nada”, de cualquier forma sigue en el trono imperial y faraónico.

Y si ya impuso a los dirigentes de la CNOP y la Liga de Comunidades Agrarias, y si tiene a varios presidentes municipales en la lista negra del desafuero, y habría cooptado a la Auditoría Superior de la Federación con su denuncia penal en la PGR, y la deuda pública con la ira de los proveedores y prestadores de servicios le ha valido, entonces, al cambiar al presidente del PRI significa que con el fogoso siguen en la pelea por la gubernatura para imponer a uno de los suyos y que estaría entre Érick Lagos, Adolfo Mota y Jorge Carvallo Delfín, en ese orden.

Apostando a su caballo negro para ampliar el Maximato fidelista, ya tiene el operativo listo para que Manlio Fabio Beltrones entronice a Silva Ramos en el PRI, en tanto continúa apostando a descarrilar a los senadores Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa.

Incluso, a estas alturas, dice Ronzón, de hecho y derecho ya desplomó a Yunes Landa con el regalo siniestro de “La caña amarga de pescar”, en tanto está jugando ahora con Pepe Yunes, a quienes apapacha pero como parte del arte de la seducción política, pues al ratito también le obsequiará un símil de la caña de pescar.

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La jugada está clara: Duarte y Fidel apuestan a su caballo negro, descarrilando al par de senadores tricolores que son punteros en la tendencia de la encuesta histórica.

Y aun cuando, digamos, imponer a Érick Lagos como candidato priista generaría la peor hecatombe para el partido tricolor, pues expondría el triunfo en las urnas favoreciendo al candidato panista, Miguel Ángel Yunes Linares, ene millón de veces jugar el todo por el todo.

Y más, cuando como quedó claro con Lagos Hernández en Acayucan donde obtuvo 70 mil votos, los más altos, se afirma, en el país, comprando la mayoría de sufragios, y por añadidura, cooptando a los líderes regionales, las más importantes, a las hermanas Vázquez Saut y a Amanda Gasperín Bulbarela, la alcaldesa de Rodríguez Clara a quien ya perfilan como candidata priista a diputada local como premio a su disciplina.

Y más, por otra jugada fortuita: Manlio Fabio Beltrones ya dio a conocer su gabinete en el CEN del PRI y todos tienen el sello personal de casa, es decir, todos son beltronistas.

Tal cual se entiende, asegura Ronzón, que Los Pinos le dieron amplia libertad para manejarse, pero al mismo tiempo, un aval para que busque la candidatura presidencial en el año 2018.

Y si Beltrones así está operando, entonces, Javier Duarte, con su padre putativo, Fidel Herrera, también tiene el legítimo derecho a seguir buscando la candidatura a gobernador con uno de los suyos, es decir, la generación fidelista en el poder.

Y es que el poder nunca, jamás, se presta ni menos se comparte.

Por: Luis Velázquez

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