Carta dirigida a Arturo López Obrador (sí, a su hermano Arturo… no Andrés)

Estimado don Arturo:

Aunque no tengo el gusto de conocerlo, usted ya me cayó bien. Me cayó bien porque habla claro y sin rodeos.

Y en el anuncioen el cual usted promueve la candidatura de Héctor Yunes, del PRI, en Veracruz, deja en claro cuál es su posición.

Y para mis lectores que no conocen el anuncio les daré un resumen de lo que dijo:

“Durante años he vivido en Veracruz, he aprendido a querer y admirar a los veracruzanos. Este gran estado es nuestro hogar y hay que cuidarlo. Por eso mi voto es para Héctor Yunes. El único que garantiza paz, tranquilidad y bienestar”.

Un apoyo de un jarocho a su candidato preferido.

Así de fácil.

Hasta ahí don Arturo, todo bien. Pero…

Por culpa de ese spot ¡se le apareció el diablo!

¡Perdón!, no el diablo, sino su exhermano Andrés Manuel. Y, sopas, que le contesta en friega.

En ese spot su exhermano lo acusa con el siguiente texto:

“En familia siempre hay alguien que desentona…. que le gusta acomodarse.

Se dice en el argot —en el hampa política— a colarse y ser aspiracionistas, no tienen ideales, no tienen principios. Por eso yo ya no tengo hermanos “.

¡Punto final! Así de contundente y mal redactado.

Luego agregó que no tiene hermanos ligados a los corruptos del PRI o del PAN: Después te llamó traidor y tu le dijiste corrupto. Y así la música siguió y siguió…

La verdad. don Arturo, me llamó mucho la atención su pleito. No puedo creer que un hombre tan democrático como su exhermano no haya tolerado el más básico pensamiento que un ser humano pudiera tener.

Y ése es su libertad de pensamientos.

Imagínese: mi esposa, Cynthia, y yo llevamos cuarenta y un años casados.

Nunca hemos coincidido en todo y sin embargo sigo siendo su esposo.. no su ex… Con mis hijos y mis colaboradores pasa exactamente igual.

Con mis amigos también. Con mis lectores igual.

Y a pesar de no coincidir nos respetamos y nos queremos.

Y es aquí donde me pregunto:

¿Acaso Andrés es como el Che Guevara?

No lo quisiera creer, pero el Che y Andres coinciden con el mismo pensamiento que todo el mundo conoce:

Y si no lo conocen, les platico que el Che decía: “Mis amigos son mis amigos, mientras piensen políticamente igual que yo“.

Hoy en día me da la impresión de que sí coinciden.

En fin, don Arturo…

No hay mucho más qué decir.

Usted siga haciendo lo que su conciencia le dicte.

Siga trabajando como ingeniero, siga recibiendo su sueldo y siga yendo al cine y a desayunar a La Parroquia.

Diviértase y haga literalmente lo que se le dé su regalada gana.

Y, como a diferencia del día de las madres y el del padre, afortunadamente, no hay día de los hermanos ni de los exhermanos.

Y afortunadamente en este caso….

No se tendrán que dar ningún regalo.

Lo saludo afectuosamente.

Carlos Alazraki

Por: Carlos Alazraki/ La Razón

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