Casarse antes de terminar la universidad, puede hacer engordar

Los adultos jóvenes que se casan antes de terminar la universidad tienen alrededor de 50% más probabilidades de volverse obesos en comparación a los que esperaron para contraer matrimonio, alerta Richard Miech, profesor de la Universidad de Michigan.

En su calidad de líder de un estudio especial, dice que “los recién casados cambian sus patrones dietéticos y renuncian a sus rutinas de ejercicio”.

El amor engorda

“Las personas que se casan deben tomar en cuenta que las decisiones que toman podrían tener consecuencias décadas más tarde”, de acuerdo con el especialista. Los investigadores saben que matrimoniarse puede detonar el aumento de peso, casi 7 kilos, un disparo de peso que enfrentan los estudiantes de primer año de universidad.

“La transición inicial al matrimonio se asocia con un aumento de peso entre 4.5 a 7 kilos, un peso que se mantiene durante décadas”, advierte Miech, y señala: “deseábamos investigar con más detalle el ajuste inicial a la vida matrimonial”.

Datos de peso

Los investigadores analizaron a cerca de 14,000 personas a quienes se dio seguimiento desde 1995, cuando tenían entre 11 y 19 años hasta 2008. En total, 29% obtuvo títulos universitarios y 7% éstos se casó antes de graduarse.

Entre los que tenían título universitario, la obesidad (un índice de masa corporal de 30 o mayor) fue más común entre los que se casaron antes de terminar los cuatro años de universidad.

Casi 25% de esas personas eran obesas, frente a 17% de las que se casaron después de obtener su título.

Sopa de letras

El estudio no probó que el matrimonio antes de la graduación universitaria provocara un mayor aumento de peso, pero Miech tiene teorías para explicar la conexión.

“Las personas que se casan con un título universitario tienen más recursos para sortear los cambios en el estilo de vida que el matrimonio conlleva sin que su salud quede mermada.

“Es más probable que tengan más habilidades de resolución de problemas, para crear soluciones innovadoras de sus circunstancias.”

Los ingresos quizá también tengan algo que ver: “los individuos con un título universitario tienen, en promedio, ingresos más altos que los que no lo tienen, pueden permitirse pagar una membresía en un gimnasio”, planteó.

En combinación con mejores habilidades de resolución de problemas, “esos factores permiten a los recién casados con un título universitario establecer hábitos saludables de dieta y ejercicio”.

(Con información de e-Veracruz)

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