Caso Maryjose Gamboa: la mala leche de Javier Duarte

Domina la inquina a Javier Duarte. Lo consume el rencor. Pudo así tener a Maryjose Gamboa Torales en prisión, tras las rejas siete meses, con imputaciones falsas, atrapada en un mundo de chicanas legales por un homicidio imprudencial por atropellamiento que no fue su responsabilidad.

Ahí la tuvo, presa política suya, rea de conciencia, porque la periodista, autora de la columna Al Aire, publicada a diario en el periódico Notiver, no cesaba en sus filosas críticas a un gobierno, a un gobernador, a una pandilla política, la del duartismo y fidelismo, que han destrozado a Veracruz.

En unas horas más, si acaso una semana, Maryjose Gamboa abandonará la prisión de Tuxpan, a la que fue remitida violándole un amparo que le garantizaba su permanencia en la cárcel de Playa Linda, en el puerto de Veracruz, desde el cual pudo haber enfrentado su proceso, desestimando las agravantes perversamente inventadas por el entonces procurador, Luis ¿Ángel? Bravo Contreras y su cuerpo de mafiosos ministeriales.

Le imputaron temeridad y aliento alcohólico para acreditar responsabilidad en el accidente que protagonizó cuando circulaba en su automóvil, la madrugada del 12 de julio de 2014, sobre el bulevar Miguel Alemán, en Boca del Río, y un joven de nombre José Luis Burela López atravesó la vía cuando a unos metros se hallaba un puente peatonal.

Del impacto murió instantáneamente José Luis Burela. Maryjose Gamboa no alcanzó a verlo pues a su lado circulaba otro vehículo. Súbitamente se activaron las bolsas de aire. El vehículo fue aminorando su marcha. Repuesta de la impresión, la periodista regresó al lugar en que yacía José Luis Burela. Tomó el teléfono celular y dio aviso a la autoridad.

No había temeridad. No había aliento alcohólico. No hubo omisión de auxilio. Maryjose permaneció ahí y encaró el hecho. Pudiendo fugarse, no lo hizo. No tenía culpa alguna.

Fue un hecho lamentable. Se había perdido la vida de José Luis Burela. Comenzaba a tejerse la trama judicial, la perversa trama urdida por Javier Duarte y su fiscal Bravo Contreras, alias “Culín”, para cobrarle las vapuleadas diarias que le daba Maryjose Gamboa desde su columna Al Aire, antes en La Daga, en el portal Aquí Veracruz.

Su encarcelamiento es una venganza. Exhibe la mala leche de Javier Duarte, las vísceras para gobernar, el poder a merced del capricho, y también el uso del aparato judicial para saciar su cuota de rencor.

Javier Duarte usó a la familia de José Luis Burela, su demanda de justicia, su dolor mismo, para cobrar una factura pendiente con Maryjose Gamboa. No procuraba justicia “Culín” Contreras porque no le importaban los Burela. El objetivo era la periodista a la que no pudo someter el gordobés ni cerrándole los espacios en radio y televisión, ni cargando la catapulta de lodo y ordenando a su prensa vendida, la prensa duartista, que la denostaran porque se había resistido a cesar sus críticas al títere de palacio.

Maryjose fue agraviada cuando le inventaron temeridad y aliento alcohólico para negarle el derecho a enfrentar el juicio en libertad, como establece el Código Penal. El dictamen médico y el análisis pericial de Tránsito de Boca del Río establecía que estaba limpia. Sin embargo, “Culín” Bravo ya había orquestado la fechoría. Someterla a un nuevo análisis, ilegal por supuesto, para inventarle los cargos que la mantendrían en prisión.

Viudo de ética, pervertidos sus alcances, no dudó Bravo Contreras en echar mano de un dictamen amañado, el del médico Tomás de la Rosa, que si fuera cierto lo ahí consignado, Maryjose Gamboa habría estado en un coma etílico y probablemente habría muerto por el grado de alcohol en la sangre.

Temeridad y ebriedad fueron los falsos argumentos de que se valió la Procuraduría de Veracruz para consumar la venganza de Javier Duarte. Así fue consignada. Se trataba de que ningún juez pudiera establecer que el homicidio imprudencial fue simple sino agravado. Y así se le negó la libertad bajo fianza, con lo que podría haber enfrentar el juicio libre.

Recurrió Maryjose Gamboa a diversos juicios de amparo. Demostró en todas las instancias que ni había temeridad ni había estado etílico. Acreditó que no huyó del lugar del accidente, que no omitió el auxilio a Burela y que fue ella quien llamó a las autoridades.

Ganó los amparos. Le dio la razón la justicia federal. Pero a todo ponía trabas el abogado de la familia Burela, Jorge Reyes Peralta, que es el mismo abogado al que recurre el PRI, que es el mismo del que echa mano el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán. ¿Alguna duda de cuál mano es la que mece la cuna?

En noviembre logró Maryjose un amparo que echaba por tierra los argumentos de temeridad y ebriedad esgrimidos por el gobierno de Javier Duarte. Perdió el gordobés, perdió “Culín” Bravo. Perdieron en la resolución del juez federal. Perdieron en el recurso de revisión.

Su mente enferma los llevó a inventar otra chicana: solicitar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que ejerciera la facultad de atracción. Mayúscula aberración, sólo tenía la intención de dilatar la libertad de Maryjose Gamboa. Sabían que no iba a proceder pero el objetivo era mantenerla tras las rejas. Mentes enfermas, por supuesto.

Los bateó la SCJN. Tras la muerte del ministro Sergio Valls, quien llevaba el caso, y la elección del nuevo presidente de la Corte, la determinación se dio en enero. Desechada la solicitud, el caso fue remitido al Tribunal Colegiado de Circuito de Xalapa.

Una vez analizado, se realizó la ponencia que este martes 24 fue colocada en estrados del Tribunal. Ahí se señala que el juez federal tenía razón: no se acreditan las agravantes de temeridad y ebriedad. Se conmina al juez estatal a emitir un nuevo auto sin ambos elementos. Se convierte, en todo caso, en un juicio por homicidio imprudencial simple. Maryjose Gamboa lo puede enfrentar en libertad, como debió ser desde un principio.

Este jueves será votada y ratificada la sentencia. Una semana después, si acaso, la periodista de Notiver podrá recuperar su libertad.

A la par, el abogado Jorge Winckler tramita un recurso de revisión dentro de un juicio de amparo para que se declaren infundadas las pruebas presentadas por la Procuraduría. En los peritajes emitidos por la Policía Federal de Caminos, como tercero en discordia, se establece que Maryjose Gamboa no provocó el accidente. José Luis Burela atravesó temerariamente el bulevar Miguel Alemán, sin usar el puente peatonal que se encontraba a unos metros de él.

En el peritaje de la Procuraduría General de la República, se consigna que el MP veracruzano no acredita que la periodista hubiera manejado con temeridad y aliento alcohólico.

Jueces, magistrados, Policía de Caminos, PGR, todos federales, han acabado con la patraña legaloide de Javier Duarte y su perverso fiscal Bravo, retorcida el alma para encarcelar a una mujer inocente durante siete meses, sólo por ejercer su derecho a la crítica.

Duarte y “Culín” Bravo sabían que con la firma del médico Tomás de la Rosa en el dictamen de ebriedad, Maryjose Gamboa pasaría una larga temporada en prisión. Pretendían mantenerla en la cárcel hasta que se dictara su sentencia. Y una vez declarada inocente, que se fuera a su hogar.

Mala leche es el gobernador de Veracruz. Usa el poder para encarcelar a sus adversarios. Fabrica delitos. Atropella derechos humanos, transgrede la ley y obliga a la mafia ministerial a mentir, a imputar culpas que no existen.

Maryjose Gamboa saldrá de prisión. Javier Duarte pasará a la historia como un represor, intolerante a la crítica, consumido por el rencor, usado el poder para aplastar al débil, a quien discrepa, a quien no va con su desgobierno.

Mala leche de Javier Duarte pero lo va a pagar.

(Con información de mussiocardenas.com)

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