Cerca delincuencia a migrantes al pasar por Veracruz

El flujo migratorio por Coatzacoalcos se mantiene constante, solo que ahora los centroamericanos evitan usar el ferrocarril o acercarse a las vías, ya que los amenazan, extorsionan y “fichan”. Para los centroamericanos que circulan por el país, el sur de Veracruz, es el punto más peligrosos por la operación de bandas delincuenciales que tienen ramificaciones en todo Centroamérica.

Los migrantes siguen llegando por grupos grandes a Coatzacoalcos y generalmente se concentran cerca de la casa de apoyo que tiene la Iglesia Católica, para resguardarse.

La mayoría de ellos prefiere llegar a la ciudad utilizando autobuses o caminando entre matorrales para evitar la ruta del ferrocarril, la cual fue usada por décadas para cruzar la entidad.

Migrantes Hondureños señalan que el ingreso por la frontera sur, se mantiene sin cambios, pero lo más difícil es llegar hasta el centro del país, ya que existen muchos grupos que los asaltan o extorsionan.

Detallaron que, en la ruta del migrante, Coatzacoalcos se ha convertido en el punto más peligroso, ya que aquí están asentados bandas que tienen ramificaciones en toda Centroamérica y si no llegan a pagar las cuotas “se les toma fotos” para tenerlos identificados.

Mencionan que estos grupos criminales integrados por mexicanos, salvadoreños, guatemaltecos y hondureños, actúan principalmente desde Coatzacoalcos y a lo largo de la ruta ferroviaria hacia el centro de la República Mexicana, por eso tienen que buscar rutas y formas de transporte donde puedan evadirlos.

Reiteraron que una gran parte de los centroamericanos toman el tren desde la frontera sur y que el trayecto hasta Tenosique transcurre sin mayores riesgos debido a que hay una mayor presencia de las fuerzas federales y autoridades migratorias.

A partir de Coatzacoalcos la situación cambia por completo porque es ahí donde la delincuencia organizada retoma el control de la ruta ferroviaria y muchos de ellos son secuestrados y sus familias tienen que pagar el rescate.

Desde este punto, se enlazan con coyotes o siguen caminando entre matorrales para no ser identificados por los delincuentes y las autoridades de migración.

Con información de La Jornada Veracruz

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