Clorados: toda la vida ha sido chatarra

No de ahora, de siempre, Clorados 3 ha sido chatarra. Eran fierros viejos, oxidados, signo del descuido cuando explotó en 1991. Lo eran cuando fue entregada a Mexichem para su operación. Son fierros y chatarra antes y tras el mega accidente del 20 de abril con su saldo mortal.

Hoy es símbolo de tragedia, por segunda vez hecha añicos, con sus 32 muertos reconocidos oficialmente o el centenar del que hablan los trabajadores que lograron salvar su vida.

Chatarra vil, no hay inversión que evite su destino fatal. No valen los 2 mil 500 millones de dólares inyectados en 2003 para modernizarla… y entregarla a la iniciativa privada.

No le sirvieron 150 millones de dólares más usados para activarla y cubrir el fraude de la empresa Duro Felgueras, cuya obligación era hacerla producir 400 mil toneladas de cloruro de vinilo, sin que alcanzara esa meta.

De nada sirvió que Mexichem, tras la caída de producción y ventas, en 2015, le invirtiera 150 millones de dólares más para convertirla en empresa modelo, repuntando, alcanzando metas, derribando mitos, callando a sus detractores. Mexichem, para acreditar que la petroquímica en manos de la iniciativa privada es rentable.

Y el 20 de abril se derrumba la mentira.

Clorados 3 es un fiasco. La corroe el óxido, el abandono, desmantelada la plantilla laboral porque de los 2 mil 500 trabajadores, Mexichem sólo requirió 700. Envió al resto al limbo, reubicándolos Pemex en otros complejos petroquímicos y convirtiendo a ingenieros de excelencia en barrenderos, jardineros y candidatos al retiro voluntario.

Truena Clorados 3 y emerge la podredumbre, el mantenimiento fantasma a la planta, la supervisión sin rigor, fatídico el saldo, un balance mortal, 32 vidas perdidas y quizá un centenar.

Hablan los trabajadores y revelan la verdad. Hablan con argumento para exhibir la realidad. Hablan con el dolor de sus compañeros caídos y el temor a ser los que siguen.

Videos y fotografías anteriores al acuerdo entre Pemex y Mexichem, en una asociación público-privada, violatoria de la Constitución Mexicana, suscrito en 2013, evidencian que el caos es consustancial a Clorados 3.

Retratan válvulas oxidadas, ductos corroídos, torres en mal estado, áreas remozadas con pintura sólo para ocultar el grado de deterioro de las instalaciones.

Refiere un grupo de trabajadores desde el anonimato:

“Para que se den una idea de la magnitud de lo que pudo haber pasado les mando las fotos de almacenamiento. Y verán también como está todo podrido ya que el complejo no sirve desde hace años, mucho antes que se lo vendieran al Sr. (Antonio) del Valle (Ruiz), dueño de Mexichem”.

Reclaman que la prensa sólo difunda parte de la realidad. “Las instalaciones, bombas, tanques esféricos verticales, válvulas, están de la chingada. Y aún así el petrolero sigue dando lo máximo para sacar adelante al complejo Pajaritos y a México”.

Y sí, cuatro videos y más de 20 fotografías, algunas captadas antes del acuerdo Pemex-Mexichem, en 2013, reflejan ese nivel de deterioro, instalaciones en pésimo estado, ductos cuyas paredes se quiebran con un solo apretón de manos.

Son los signos del abandono y la falta de apego a las normas de seguridad, deficiente mantenimiento, improvisación, negligencia cuya máxima expresión se alcanzó a las 3 de la tarde del miércoles 20, cuando ocurrió la primera explosión. Luego vendría otra. Finalmente, a las 3:17 ocurrió la mayor.

Hay evidencia de falta de mantenimiento. Lo acusa la revista Proceso en un amplio reportaje, retomando la experiencia de uno de los líderes disidentes más críticos, Didier Marquina Cárdenas.

“La tragedia pudo evitarse. La planta sólo necesitaba mantenimiento, comentan en coro los obreros de Pemex, los proveedores y los contratistas. Quieren que los reporteros locales, nacionales y extranjeros oigan sus historias y las difundan.

“Desde que Mexichem tomó las riendas de Pajaritos, los protocolos de seguridad se relajaron; incluso se utilizaban sopletes muy cerca de donde había fugas, según advirtieron los empleados del área de seguridad, comenta vía telefónica Didier Marquina Cárdenas, de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros, que agrupa a 320 empleados de Pemex disidentes del corporativo Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana.

“Pero sus superiores y el encargado del complejo los ignoraron. ‘Hubo una negligencia criminal —dice—. Estamos hablando de delitos industriales’.

“Marquina Cárdenas detalla que una vez que entraron en operación Mexichem y PMV, a los disidentes se les complicó obtener información sobre los procesos de seguridad. ‘Una compañera jubilada del área de seguridad —cuenta— recién nos confió que las normativas y la seguridad se empezaron a relajar con Mexichem. Eso le causó conflictos con su superior’.

“En Pajaritos, agrega, casi nadie trabajaba con la ropa de seguridad, lo que contraviene las normas; además, ingresaba mucho personal de compañía sin la capacitación adecuada.

“Algunos medios de Coatzacoalcos, a 417 kilómetros de la capital del estado, tuvieron acceso a un video de una empresa privada ubicada dentro de Pajaritos. Se observa cómo la primera explosión cortó de tajo torres de hornos y la estructura del complejo petroquímico. En menos de 10 segundos el fuego envolvió un radio de 500 metros del área de Clorados III.

“Un colaborador eventual de la compañía Lexer Industrial de México, Siemens, API, JC Instrumentación o Emerson —encargadas de dar mantenimiento a PMV— salió 20 minutos antes de la explosión. Cuenta vía telefónica que los directivos sabían del sobrecalentamiento en el área de Clorados III. Incluso el miércoles 20 hubo un cierre paulatino de válvulas y disminuyó la actividad industrial.

“El trabajador subrogado de Pemex asegura que el Complejo Pajaritos carecía de mantenimiento lo cual se reflejaba en estructuras dañadas por el óxido; otras están en condición deplorable.

“Didier Marquina recuerda que hace tres años Pemex decidió entregarle el complejo petroquímico a Mexichem ‘por una cuestión presupuestal’, según adujeron las autoridades.

“Nos dijeron que Mexichem, de Juan Antonio del Valle, iba a inyectar dinero fresco, que iban a tener una inversión multimillonaria. Todos nos dábamos cuenta, al pasar de los meses, que seguían trabajando con el mismo equipo, que el dinero no llegó… pero sí la tragedia”, concluye.

Hoy van 32 muertos. Habrá más. En esa área había por lo menos 200 trabajadores, muchos de ellos pertenecientes a compañías contratistas contratadas por ICA-Fluor para realizar trabajos en Clorados 3, supuestamente de mantenimiento.

Ese día, a eso de las 9 de la mañana, el personal fue desalojado. Hacía una semana se venían reportando fugas en los ductos. El personal regresó. A las 2 de la tarde fue evacuado de nuevo. Ingresó otra vez. Poco después de las 3 de la tarde ocurrió la primera explosión. Luego otra. A las 3:17 la tercera, la más severa.

Insólito lo que ocurría. Realizaban su labor los soldadores en las alturas y las chispas caían sobre el área en que se reportaban las fugas. Decía el personal de seguridad que continuaran, que la chispa se evaporaba antes de llegar al producto fugado. Pues no. Inició el fuego y sobrevino la explosión en el área de hornos 400. Ahí hay tres hornos antes de llegar al reactor (Diario de Xalapa).

De nada sirvió que en 1991, cuando explotó por primera vez, Pemex le inyectara 2 mil millones de dólares a la planta Clorados 3, supuestamente para hacerla eficiente. En 2013 tácitamente la entregó a la iniciativa privada, violando la ley, pues carecía de marco legal. Aún no se concretaba la reforma energética y no se adecuaban ni creaban las leyes que permitieran realizar esos acuerdos.

Ya en manos de Mexichem su operación, la inseguridad sigue igual. En 2013 se concretó el acuerdo con Pemex para crear Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV). Tres años después, Clorados 3 ya no existe. Voló en pedazos por negligencia criminal.

Eso pasa por pretender que la chatarra dé frutos.

mussiocardenas.com

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