Columba Campillo e Ileana Mortera: las truculencias del fiscal

Columba Campillo despertaba a la vida. Un día se fue. Sufrió un secuestro, laceraron su cuerpo, le inyectaron una sustancia y sofocaron su respiración. Dejó de existir, agraviada por el odio, atrapada en la violencia, víctima de una mente criminal y de la impunidad que atiza el delito.

Corría por el malecón de Veracruz, la mañana del miércoles 6. De ahí no se volvería a saber. Se alertó su familia. Movió a amigos. Generó un reacción social, una vez que trascendiera su plagio, se conociera su identidad, se advirtiera que sí, que a sus 16 años, apenas despertaba a la vida.

Le llamaron secuestro, no levantón. Fluían las versiones de una supuesta negociación que sólo consistiría en una llamada. Y después, el silencio.

Viralizó su caso las redes sociales. Columba Campillo González, estudiante del colegio Villa Rica, casi una niña, llegó a aparecer el viernes 8, en un predio del fraccionamiento residencial Los Delfines, con señales de violencia sexual.

Fue el detonante. Días atrás habían aparecido en Soledad de Doblado, a unos kilómetros del puerto de Veracruz, cuatro cuerpos embolsados, descuartizados, evidente la mano del crimen organizado.

Un fin de semana antes, la violencia fue demencial. Diez personas aparecieron en diversos puntos de Veracruz, seis de ellos en Plan del Río, cerca de Xalapa.

Un mes antes, ocho levantados fueron hallados en el municipio de Las Choapas. En un lapso de 10 días ocurrieron los plagios y casi de inmediato aparecieron los cuerpos con signos de tortura, violencia sexual, dos de ellos cercenados y a uno le sacaron los ojos.

En febrero, en la colonia Lomas de Barrillas, en Coatzacoalcos, fueron halladas narcofosas en cuyo interior fueron hallados 18 cuerpos.

Así venía la espiral de violencia y detonó cuando Columba Campillo fue secuestrada y luego apareció muerta.

Javier Duarte, el gobernador, está aniquilado. Lo apabulla la sociedad que sale a las calles y marcha, que le exige su renuncia, que reclama seguridad, que reprueba el pacto del poder con las bandas criminales, que critica que carezca de un plan para enfrentar el caos de inseguridad.

#MeDuelesVeracruz fue un hashtag en Twitter. Con él se concentraba la ira popular, el rechazo al duartismo, la demanda de que se vaya el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, y el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, uno porque no previene la violencia y el otro porque fabrica culpables.

Viernes crucial. Hallan el cuerpo de Columba Campillo. ¿Hubo negociación entre los captores y la familia? Si la hubo, por qué la mataron. Si no la hubo, ¿qué fue? ¿acaso una venganza personal? ¿o fue un ajuste de cuentas? Las preguntas fluían.

Viernes 8. Veracruz temblaba. Aplastado por la ola de sangre, Javier Duarte no daba la cara. Nada decía el gordobés del avance de la delincuencia, del poder del crimen organizado, su gobierno de rodillas, postrado, aniquilado.

Ese viernes, el cuerpo de Columba Campillo desató el caos. Fue el acabose, conminado el duartismo a definir para qué está y para qué ha servido.

Lo rebasa la violencia. Y en un salto al vacío, un funcionario, el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras vuelve a su conducta pendenciera. Resuelve el caso sobre la solidez de la fantasía.

Viernes 8. Divulga el periódico El Noreste que a Columba Campillo la plagiaron Los Porkys de Costa de Oro, juniors de familias adineradas, del puerto veracruzano, y la mataron. A Los Porkys se les relaciona con agresiones sexuales, conquistas en antros y fiestas privadas, seducción que se traduce en chicas drogadas y objeto de ultrajes. Dice El Noreste que incluso ya había un detenido.

Horas después, la Fiscalía precisa que no hay vínculo con Los Porkys. Faltó decir que los honorables Porkys merecen una disculpa pública por la imputación.

Llega el sábado. Al mediodía trasciende la detención de Ileana Mortera Trolle, veracruzana, avecindada en Cholula, Puebla. Es prima de Maruchi Bravo Pagola, maestra, usuaria de Facebook y Twitter, férrea crítica del gobierno de Javier Duarte, encarcelada al inicio del duartismo por la difusión de tuits que alertaban sobre supuestos plagios de escolares. Sin marco legal, a Maruchi la confinaron al penal de Pacho Viejo. Lo mismo le ocurrió a Gilberto Martínez Vera. Salieron ante la presión popular y porque no había delito alguno.

Sábado 9. Se confirma que Ileana Mortera fue detenida. Supuestos agentes le cerraron el paso mientras manejaba. Viajaban en vehículos particulares, sin logotipo de corporaciones policíacas. Uno de los autos llevaba una torreta.

“Es ella”, decía una de las agentes. Le hicieron saber que el auto tenía reporte de robo. Cuando descendió la aprehendieron, mientras su hija reclamaba. No hubo orden de aprehensión y estuvo incomunicada más de 24 horas.

Dijo “Culín” Bravo —domingo 10— que tiene acreditada la autoría intelectual del secuestro de Columba Campillo. Habría sido quien le aportó datos de la joven estudiante a los autores materiales.

“Hubo una estrecha colaboración con la PGJ de Puebla, quienes intervinieron el día de ayer a Ileana Mortera, quien es señalada por Tonatiuh García de haber facilitado toda la información con respecto a la menor privada de la vida; señaló su rutina, el restaurante propiedad de su familia”, dijo el fiscal.

“La persona que buscó el acercamiento con Columba, a través de las rutinas de ejercicio es Ileana Mortera, quien intercambia números telefónicos, incluso quedó plasmada una amistad en la red social Facebook”, agregó “Culín”.

“No hubo participación de la delincuencia organizada, es un secuestro y un homicidio generado desde el origen doméstico, es una persona del entorno quien facilita la información, pues hay lazos de comunicación que son verdaderos”, apuntó.

Ileana Mortera fue detenida sin orden de aprehensión. Su familia sostiene que le fabrican un delito. No vive en Veracruz. Sólo viene a eventos deportivos en los que participa, como son las carreras atléticas.

Hubo incomunicación. La mantuvieron más de 24 sin contacto alguno, hasta que oficialmente le imputaron que es la “autora intelectual” del plagio y crimen de Columba.

El secuestro es inverosímil. ¿Qué pidieron a cambio? ¿Cuánto exigieron los plagiarios?

Dice el fiscal que determinaron privar de la vida a Columba porque se le cayó la venda que le cubría los ojos y vio los rostros de los plagiarios. Insensata la aseveración. No es el primer plagiado que ve a sus captores. Cuando ocurre, los retienen, negocian, obtienen el pago y los ultiman. ¿Qué caso tenía quitarle la vida a Columba sin intentar un pago de rescate, aún habiéndola privado de la vida? Así de fríos suelen ser.

Demencial, la versión del Fisculín se fragmentó cuando la familia de Columba Campillo negó —domingo 10— que la joven e Ileana se conocieran.

“La verdad no la conocemos”, dijo su padrastro, José Lagunes.

Atrapado en otro escándalo, el gobernador Javier Duarte sucumbe ante la violencia, la impericia de su fiscal, la mitomanía que se mezcla con el narcisismo y la pedantería, suspicaz el pueblo, repudiada la inacción de un gobierno que le quedó chico a Veracruz.

Y lo que falta.

(Con información de mussiocardenas.com)

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