Conciencia tricolor

POSTIGO

Por: José García Sánchez

De pronto surgió de la cúpula el PRI una febril preocupación por la conciencia.

El PRI instaló su Comisión Nacional de Ética Partidaria que ’será la conciencia’ del tricolor pero también de todos sus candidatos, incluido el presidencial, José Antonio Meade, quien podrá ser puesto bajo la ’lupa’ e incluso puede ser objeto de una denuncia pública en caso de que se detecte cualquier desviación ética en su conducta o trayectoria.

Lo primero que uno se pregunta es por qué esa vigilancia no la aplicaron a Javier Duarte, cuando los medios y la población del país entero responsabilizaba con pruebas la conducta de Javier y cesar Duarte, de Borge, y de otros muchos priístas incluyendo algunos de la actual administración en el gobierno federal.

El anuncio de crear una Comisión de la Verdad pareciera haber estremecido los cimientos del tricolor, que intuye, adivina, sabe que no va a ganar. Así que nada le importa colocar a su candidato bajo la lupa de una conducta que estará a la vista de todos en cuanto empiecen las campañas.

Los priistas que deben estar bajo l lupa son los que no se ven públicamente. No se sabe con quién desayuna, qué platican, dónde hacen sus negocios particulares.

El candidato, en su infinita candidez explica al público cómo será vigilado por sus correligionarios en un acto que tuene más de surrealista que de proselitista: ’Esta comisión está llamada a ser la conciencia del Partido pero también del candidato y estará pendiente de mi conducta, cualquier desviación ética en mi trayectoria sea públicamente denunciada. Tendrá plena libertad de actuación”.

Como testigos de honor Enrique Ochoa Reza y la secretaria general, Claudia Ruiz Massieu, Meade, consolidaron la vigilancia de un candidato especialista en hacer cuentas. En ajustar presupuestos, en hacer que chequen los números. Así que lo de menos es la conducta de cómo se aplique el dinero de las campañas, se desconoce hasta ahora qué conducta vigilará esta Comisión, que aseguran tiene como objetivo la lucha contra la corrupción por lo cual puede hacer extrañamientos a cualquier militantes, funcionario o gobernante emanado de sus filas.

O sea que los priístas se van a portar bien a partir de la creación de esa Comisión, lo cual es una clara confesión que ante de instaurada esta mascarada podían portarse mal, es decir, ser corruptos. No había ley interna que los cuestionara, porque para los priistas hay leyes muy especiales, que nada tienen que ver con la Constitución ni con el Código Penal ni con normatividad alguna que se aplica para el resto de los mexicanos.

Es decir, se crean lineamientos para los priistas. Como si no hubiera leyes que investiguen y castiguen la corrupción. Pero esas leyes son para los mortales y no aplican a los miembros del partido tricolor, que se caracteriza, dentro y fuera de nuestras fronteras, como uno de los más corruptos del mundo, que ha colocado a México en los primeros lugares entre los países que padecen este mal en su administración pública.

Así, los priistas tienen sus propias reglas y ahora respecto a la comisión aseguran: ’Esta tendrá un mandato de conciencia y la conciencia será su única limitante’, cómo cambian los priistas cuando ven que no van a ganar las elecciones ni con un megafraude electoral.

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