Cree Bonilla que el fallo de la Corte es una represalia de AMLO por sus críticas a López-Gatell

Mensajes contradictorios desde el interior del tribunal. Llamados no respondidos. Peleas con Romo y García.

Meses atrás Jaime Bonilla solía comentar en privado que a diferencia de los dos demás gobernadores de Morena, él no era un “empleado” de Andrés Manuel López Obrador, sino su “amigo”. Esa afirmación solía estar acompañada de múltiples relatos e historias de vida común con el presidente, a quien Bonilla apoyó desde la campaña de 2006. Esa percepción de la relación es lo que podría explicar el contundente revés que el gobernador de Baja California recibió hoy lunes en la Suprema Corte.

En el transcurso de la pandemia, Bonilla se confrontó en reiteradas ocasiones con el subsecretario Hugo López-Gatell. Antes de ese momento tuvo diferendos públicos con Arturo Herrera. Pero la realidad es que en privado se confrontó casi con todo el staff presidencial, desde Alfonso Romo (sobre quien dice que no lo ayudó con cuestiones del SAT) hasta Gabriel García (a quien considera un arribista) pasando por integrantes de la familia presidencial. La amistad con AMLO le hacía entenderse como invulnerable. 

Ayer domingo Bonilla se comunicó con un funcionario de la vocalía del ministro José Fernando Franco y luego de la llamada dijo a sus familiares que gobernaría por cinco años más. 24 horas más tarde la Corte votaba, de modo unánime, por dejar su gestión en tan solo un año.

Un giro de tal densidad disparó especulaciones de todo tipo en el entorno del gobernador pero la principal es que el fallo fue un llamado de atención, una manera del presidente de “bajarle los humos” al gobernador, tal como deslizan por estas horas en el gabinete en Tijuana.

Al interior de la Corte está muy registrado el cabildeo y esfuerzo que realizó Julio Scherer en favor de Bonilla en los meses previos al fallo. Este resultado, en parte se explica, porque desde Palacio se dejó de impulsar ese trabajo y todo quedó librado al pensamiento jurídico de los ministros.

La semana pasada Bonilla intentó hablar dos veces con el presidente pero este se excusó en ambas y por otra parte el gobernador creía que el partido esta definido en su favor. Nada más lejos de la realidad.

Con información de La Política Online

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