Cuando el prinosaurio despertó…Morena ya estaba allí

LA ESCENA NACIONAL

Por Marco Antonio Medina Pérez

Aludiendo al cuento más breve del mundo, escrito por don Augusto Monterroso, que dice: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, espero que después del próximo 4 de junio invirtamos los términos de que consta y podamos escribirlo así: “Cuando el prinosaurio despertó…Morena ya estaba allí”.

La pesadilla que hemos vivido los mexicanos sexenio tras sexenio, despertándonos al término de cada infausto proceso electoral y teniendo enfrente al monstruo de nuestras angustias cívicas, podría convertirse ahora en la peor pesadilla para el PRI y el régimen que lo ha sostenido durante mucho tiempo.

El triunfo que obtendría MORENA en el estado de México será la peor derrota hasta ahora sufrida por dicho partido porque, a diferencia de lo sucedido en el año 2000 con Vicente Fox, en el resultado en dicho estado se avizora no una alternancia en el poder sino de régimen, y una victoria de MORENA allí no haría más que prefigurar lo que sucederá en 2018.

Todo mundo daba por muerto a Andrés Manuel López Obrador después de la derrota de 2006. Se levantó y volvió a encabezar la candidatura de las izquierdas en 2012. Después del nuevo resultado adverso y con la propuesta de registrar un nuevo partido político que no dependiera de las franquicias existentes, en manos de un personaje o de un grupo, como sucedía con el Movimiento Ciudadano, el PT y el PRD, muchos dudaban de que se iba a lograr la constitución del nuevo partido, de que en caso de que se diera iban a pasar muchos procesos electorales antes de que tuviera buena presencia en el electorado y de que, mezclados con tanta oferta electoral, se iba a diluir el discurso y las propuestas de regeneración del nuevo partido.

El buen cálculo de Andrés Manuel ha tenido sus efectos. Su pronóstico de la continuación de la debacle del sistema social, económico y político, llamado neoliberalismo, que impera en México ha sido correcto. La definición del sistema político como un sistema organizado para los negocios ha dado en el blanco. La fusión de los intereses de todos los partidos políticos en el Pacto por México para hacer prevalecer ese sistema es una verdad incontrovertible. La necesidad de construir un movimiento de regeneración nacional, proyectarlo como partido político de nuevo tipo y de ir a disputar un nuevo proceso electoral con más autonomía de movimiento fueron los elementos estratégicos que definieron el impulso de MORENA. Hasta el nombre oficial, distinto de los partidos tradicionales, y el lema: “La esperanza de México”, dieron en el clavo en el ánimo y el imaginario colectivo de mucha gente.

Desde luego que se ha tenido que remar contra la corriente de los medios de comunicación, de la unidad de los partidos del pacto por México contra el solitario movimiento, de muchos sectores sociales que son habituales opositores a cualquier idea de cambio.

Para fortuna de Andrés y de Morena, desde 2011 hubo una irrupción de los medios alternativos, de las redes sociales, en un movimiento político de cambio, como la llamada Primavera Árabe; desde entonces dichos medios han sido protagonistas en el proceso de romper la hegemonía de los medios masivos tradicionales. AMLO ha resultado ser un buen aprendiz y ahora un maestro en el arte de comunicar a través de esos medios. Su largo peregrinar por toda la República, a ras de suelo, como lo llama, era su manera personal de romper el cerco informativo. No lo ha abandonado y hoy él y Morena tienen mejores condiciones para hacerlo. Pero han sumado el poder del “feis” y del “tuiter” para vencer las resistencias del régimen en materia de comunicación.

Los partidos del Pacto por México han salido más desprestigiados de los acuerdos signados para fortalecer las reformas estructurales. La reforma educativa ha tenido la resistencia activa y propositiva de los educadores mexicanos de todos los niveles e incluso de las bases del magisterio controlado por el SNTE. Y el régimen ha tenido que volver al principio, proponer los contenidos de la reforma y darse una tregua para avanzar en las medidas antilaborales que eran el summum de dicha reforma. La reforma energética tiene los resultados de los altos precios de la gasolina, del diésel, del gas, de la electricidad, ante los cuales todos quieren deslindarse. La reforma fiscal fue agresiva para todos los sectores, por lo que se mantiene una resistencia pasiva de los contribuyentes; cuando llegue a ser activa nadie puede imaginarse hasta dónde llegará. La reforma laboral, de igual forma, ante la desorganización de los trabajadores, aún no tiene una respuesta contundente de los mismos; pero hay una inconformidad latente. Los partidos firmantes del Pacto ahora se hacen pato con sus consecuencias. En tanto, MORENA eligió no formar parte de ese pacto, denunció sus funestas consecuencias y, por lo mismo, capitalizó todo lo que se oponía a él.

La presidencia de la República es quien más ha cargado con los saldos negativos de dichas reformas, por más que de vez en vez digan que ahora estamos mejor. Los niveles de aprobación del presidente están por los suelos, como ningún otro mandatario mexicano en su momento. Pero además del esfuerzo reformatorio contraproducente, el presidente y su gabinete, además de los excelsos gobernadores mostrados por el mismo presidente como la nueva generación de gobernantes priístas, han exhibido lo peor de la corrupción e impunidad del régimen en los últimos tiempos. La Casa Blanca de la familia presidencial y las otras de Osorio Chong y Videgaray; el negocio aeroportuario; los excesos presupuestarios de los Duarte y Roberto Borge; los crímenes y el encubrimiento en los casos Ayotzinapa, Tlataya y Nochixtlán…en fin; además de los muy bajos resultados en el combate contra la delincuencia; son responsabilidades propias de los personeros del régimen, lo cual explica el desprestigio del mismo y el consecuente crecimiento de MORENA que supo acumular lo que por otro lado disminuía.

En cuanto a la renuencia de diversos sectores sociales al cambio, Andrés Manuel ha diseñado diversas tácticas. Primero el intento pasado de la República del Amor, que con diversos matices ha seguido manejando. Después haciendo un llamado constante a que no haya pleitos abajo entre priístas, panistas, perredistas o morenistas: la crisis y el poder despótico afecta a todos por igual, independientemente de la pertenencia política. Asimismo, proponiendo 50 puntos que incluyen las aspiraciones y expectativas de todos los sectores, incluyendo a los empresariales. Desde la consigna: “Por el bien de todos, primero los pobres”, hablaba de que la recuperación del crecimiento y las posibilidades de negocios se basaban en desarrollar una economía incluyente y solidaria. Ahora la propuesta se afina en manos de un prominente empresario, Alfonso Romo, y estará disponible muy a tiempo para aterrizarla a la materialidad de los proyectos que muchos sectores empresariales esperan. Por último, el esfuerzo político que ha sido exitoso para firmar un Acuerdo de Unidad entre ciudadanos con partido o sin partido, que en buena medida ha ido incorporando a muchos sectores representativos de la sociedad.

Mucho de todo esto explica lo que por ahora encontrará el PRI en el estado de México. Y en el resto de los estados donde habrá elecciones, Nayarit, Coahuila y Veracruz, sobre todo en este último estado, tampoco le irá muy bien. Esperemos sólo algunos días para confirmarlo. Esperemos que el prinosaurio despierte…

marco.a.medinaperez@gmail.com

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