Cuitláhuac García cierra el año entre un marasmo de mentiras y tropiezos y sin el apoyo del Preciso

Cuando Cuitláhuac García hacía campaña para ocupar el puesto que hoy tiene, prometió de más. Dijo que quitaría la caseta de La Antigua, cuando él sabía que no tendría las atribuciones para hacerlo. También prometió que eliminaría el impuesto de la Tenencia Vehicular, tampoco lo ha cumplido, se sigue cobrando y el trámite es verdaderamente engañoso y engorroso. Dijo que ocuparía a los mejores hombres para estar al frente de su gobierno y que no permitiría el nepotismo del que tanto había abusado el PRI, tampoco cumplió.

De entrada, colocó a su primo Eleazar Guerrero en el manejo de la lana, permitiendo que sus subalternos hicieran lo mismo colocando a sus propios hijos en puestos claves. En cuanto a la capacidad de sus funcionarios, éstos dejan mucho que desear: en Salud ya se vio que Roberto Ramos Alor sencillamente no funciona; en Educación, su consentido sólo da datos de relumbrón, ya que el experto bailarín anda más preocupado por su carrera política, que por los intereses de los maestros.

Esa es la realidad en Veracruz. Desgraciadamente el imberbe gobernador no tiene en quién apoyarse ni tiene quién le aconseje de verdad. Se encuentra completamente sólo y sin el importante apoyo presidencial que tuvo al principio, es más, el hijo del profe Atanasio sabe que si no hay un golpe de timón o resultados inmediatos, sus días frente al honorable gobierno de Veracruz estarán contados.

 

 

 

Con información de Libertad Bajo Palabra

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