De futbol, árbitros y elecciones

Postigo

Por José García Sánchez

El futbol a veces no está tan alejado de la política y menos en México donde más de la mitad de la población tiene algún equipo favorito a pesar de que a nivel mundial ni siquiera seamos competitivos en ese deporte.

El juego de futbol realizado la noche del 20 de febrero entre Cruz Azul y Toluca mostró cómo se comportan los árbitros en el futbol y en la política. Es decir, la conducta del árbitro Óscar Macías en el partido al desviar el balón que iba directo a gol, evitando la anotación, recuerda las constantes acciones del INE en las contiendas electorales, incluyendo la próxima del 6 de junio.

Del INE se ha convertido en un partido político de derecha decidido a apoyar a quienes comparten intereses y privilegios con ellos. La parcialidad del árbitro electoral en México pone en peligro la credibilidad de las elecciones mientras estén a la cabeza Ciro Murayama y Lorenzo Córdova, en ese orden jerárquico.

Existen movimientos sociales que no sólo piden la destitución de ambos funcionarios sino juicio político y penal, por sedición y traición a la Patria, para lo que organizan marchas que cuenta con varios miles de ciudadanos, la próxima será el domingo 28, y que ante cualquier duda sobre los resultados de las elecciones seguramente reaccionarán contra esos consejeros electorales que no han servido al país con profesionalismo y honestidad.

Los resultados de las elecciones d e2018 no pudieron manipularlas por la gran diferencia a favor de Morena, pero no cabe duda de que si se hubiera tratado de una elección reñida le hubieran dado el triunfo a Ricardo Anaya o a Meade, sin haberlas ganado realmente. Ahí empezó la frustración de estos personajes que desde los primeros días del actual sexenio vieron su injusto salario en peligro. Ante estas situaciones no tardaron en ser los primeros opositores del actual gobierno con el pretexto de sus salarios, definiendo su postura política.

La parcialidad que los actuales consejeros electorales han mostrado en cada una de sus atribuciones pone en peligro la democracia y la confiabilidad en las elecciones. De anda sirve que se inviertan millones en el sustento de campañas y partidos si el árbitro apoya partidos y evita goles a los partidos amigos.

Lorenzo Córdova empezó a trabajar en el INE hace 21 años, como asesor de José Woldenberg, desde esa época no ha soltado la ubre de vivir en la burocracia dorada, con dinero de los contribuyentes. Lo mismo sucede con Edmundo Jacobo y otros directores ejecutivos del INE que deben renunciar.

Desde que el secretario de Gobernación dejó de ser la máxima autoridad electoral, los consejeros electorales deben representar a la población en general, sin importar su filiación partidista, pero lo que han hecho la gran mayoría de los consejeros es tener sus partidos consentidos y apoyarlos para que éstos les correspondan con canonjías, privilegios y favores.

Los consejeros electorales y la estructura del INE no tienen calidad ni esquemas de representación social, es una pirámide burocrática más parecida a una monarquía que a un aparato que pueda darle validez a la democracia.

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