Debe de prevalecer la gobernabilidad!

Enrique Diez Piñeyro Vargas

En un hecho histórico en la vida política del estado de Tamaulipas, la Cámara de Diputados constituida en jurado de procedencia, resolvió con 302 votos a favor remover la inmunidad procesal penal en material federal al gobernador, Francisco García Cabeza de Vaca. Este hecho sin duda viene a cimbrar el contexto político de la entidad y desgraciadamente las reacciones en consecuencia no están siendo las más atinadas, motivo que podría generar un clima de ingobernabilidad.

Pero, vayamos por partes. Es importante no perder de vista que desde un inicio los argumentos por parte de los abogados de Cabeza de Vaca iban dirigidos en el sentido que todo el proceso realizado por la Sección Instructora carecía de validez legal, ya que las acusaciones por parte de la Fiscalía General de la República y la Unidad de Inteligencia Financiera, no están debidamente acreditadas para ser tomadas en cuenta como elementos contundentes para sustentar un desafuero.

Sabíamos perfectamente que Cabeza de Vaca al dar como un hecho que la mayoría de Morena y sus aliados en la Cámara baja resolverían a favor de su desafuero, gastaría todos los recursos a su alcance para llevar a las últimas instancias su permanencia al frente del Ejecutivo estatal, y con eso, blindarse de las embestidas por parte del Gobierno federal. Era predecible que su equipo legal utilizaría todo tipo de interpretaciones a la constitución para ganar tiempo e interponer una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Como todos sabemos, la reacción en consecuencia por parte de Cabeza de Vaca fue ordenarle al Congreso tamaulipeco integrado por mayoría de su partido, proceder en desechar tal resolución, generando así la división de interpretaciones a la ley tanto de juristas como de especialistas en materia constitucional.

Por lo tanto, tendremos que estar muy atentos del proceder por parte de la Cámara de Diputados y el Senado. Es importante tener presente que una de las posturas sería en señalar que el Congreso de Tamaulipas actuó en desacato, al no proceder como corresponde. Será cuestión de horas para saber si se procede en consecuencia, o si una intervención de la SCJN pone fin a este lamentable episodio de la historia política en el estado.

Como lo hemos manifestado en anteriores colaboraciones, este escenario por el que hoy transita Cabeza de Vaca se hubiese evitado si se condujera con una actitud muy distinta. Se manifiesta ser hostigado por el gobierno central cuando su administración ha hecho cosas similares.

El pueblo de Tamaulipas está por encima y muy ajeno a estos pleitos de políticos sin vocación de servicio. Hemos tenido grandes gobernantes con calidad moral y que viven en el recuerdo de la gente por sus obras y sus acciones.

Como en una oportunidad lo externé en una carta pública dirigida al García Cabeza de Vaca; en política, el saber consensar y trabajar en conjunto debe de ser en todo momento la gran prioridad. Debe de entenderse que un gobernante tiene la obligación de velar por el bienestar de millones de ciudadanos y eso se logra privilegiando el diálogo y la negociación, dejando a un lado las agendas electoreras.

Esperamos que todo este acontecer no venga a enrarecer aún más el proceso electoral y que pase lo que pase se pueda garantizar un ambiente de paz y tranquilidad. En Tamaulipas debe de prevalecer la gobernabilidad y el respeto al estado de derecho. No queremos que esta situación sea pretexto para que grupos delictivos a rio revuelto empiecen a hacer de las suyas y los únicos que paguemos las consecuencias seamos los ciudadanos de bien.

Por último. Lamentable y penoso el actuar por parte de las y el diputado del Partido Revolucionario Institucional en el Congreso del Estado, al comportarse como vil empleados del gobierno en turno. Habrá que recordarles que gracias al partido que los colocó en la lista de candidatos por la vía de la representación proporcional, pueden hoy ostentar esas curules en la actual legislatura, espacios que le corresponden al PRI y que no fueron ganados por ellos en las urnas.

Deben de entender que miles de tamaulipecos fueron afectados en muchos aspectos por el actual gobierno panista por el simple hecho de simpatizar con el Partido Revolucionario Institucional. Lo mínimo que estos miles de tamaulipecos agraviados esperaban por parte de quienes representan al PRI en la legislatura local, hubiese sido un acto de decencia y no prestarse a los caprichos del partido gobernante en el estado.

Considero que ya es hora que el presidente del PRI en Tamaulipas, Edgar Melhem Salinas, en un acto de autoridad ponga orden y llame a cuentas a las y el legislador que cobran un generoso sueldo gracias al PRI. Confiamos en que actuará en consecuencia, ya que el partido que hoy tiene el privilegio de dirigir no merece seguir siendo señalado por permitir conductas entreguistas de personajes que no merecen desempeñar esos cargos.

“La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad”: Nicolás Maquiavelo.

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