Decepcionan candidatos

Hay dos Veracruz. El Veracruz de los candidatos a diputados federales y el Veracruz de la realidad social que vive la población electoral.

En el Veracruz de los candidatos priistas, por ejemplo, el mundo es color de rosa. Hablan del mundo inasible que vendrá si ellos son elegidos en las urnas. El paraíso en la tierra. El mundo soñado.

Es el mundo bonito de la gente bonita. Los ciudadanos VIP. Todos bajando la luna a los vecinos.

Y, de paso, lucrando con la pobreza y la miseria y la jodidez, y el desempleo y el subempleo con los salarios de hambre y con la migración del campo a la ciudad, la frontera norte y Estados Unidos.

El colmo: unos candidatos, por ejemplo, regalan silla de ruedas; pero a cambio solicitan la credencial de elector so pretexto de que en el transcurso de la jornada electoral serán visitados de nuevo.

Ajá.

Otros, por ejemplo, y en tan pocos días de campaña han llegado a la ofensa y la perversidad humana: están regalando un kilo de tortillas que, bueno, la mayoría extiende la mano para tomarlos, pero al mismo tiempo, las deja por ahí, abandonadas, según han contado los mismos colonos.

¡Ah!, y en contraparte, ninguno habla de la vida cotidiana.

Por ejemplo, en el Veracruz de la realidad social avasallante la inseguridad ha mudado en la prioridad número uno.

Tal cual, los 8 millones de habitantes de jarochos de norte a sur y de este a oeste del territorio estatal solo deseamos que la paz y la tranquilidad se restablezca, pues los secuestros, los desaparecidos, los ejecutados, los tirados en los ríos Blanco y Coatzacoalcos, las fosas clandestinas y los pozos artesianos dados de baja habilitados como panteón particular de los malandros perturban la vida cotidiana.

Y sin embargo, revísese el discurso inaugural de la campaña de los candidatos rojos y ninguno, por desgracia, atora a la realidad.

Claro, claro, claro, se dirá que algunos han tomado como slogan las frases Vivimos tiempos difíciles y Vamos a salir adelante; pero tal es un estribillo, una cantaleta que nada significa, porque se trata de una entelequia, el mundo deseado, nunca, jamás, aterrizado desde que los carteles se han adueñado de Veracruz.

Y, bueno, los candidatos priistas se han impuesto un bozal para eludir el tema, pues, ni hablar, resultaría incómodo para el gobierno de Veracruz, cuyo secretario de Seguridad Pública y Fiscal General de 9 años han resultado incompetentes para devolver a cada ciudadano el mundo perdido de la confianza en el diario vivir.

CORRUPCIÓN POLÍTICO, OTRO ASUNTO EVADIDO

Tampoco, dice el politólogo Carlos Ronzón Verónica, ningún candidato priista habla del otro tema toral y neurálgico, como es la corrupción. Y la corrupción política que ha ubicado al país en los primeros lugares en el mundo según Latinobarómetro.

He ahí, pues, con la inseguridad, el otro asunto de Estado. Y al lado de la corrupción, la impunidad.

Y, por añadidura, el llamado Estado de Derecho fracturado cien por ciento, pues sin llegar todavía a la ingobernabilidad el ciudadano ha ido debilitando la confianza en la elite gobernante que ejerce el poder.

Y no obstante, los candidatos priistas, el partido mayoritario, eluden el tema espinoso.

Claro, forman parte de la misma corrupción. Estarían salpicados. Se han bañado en tina y chapotean para repartir la tajada del pastel. Les han compartido.

Y lo más canijo, la indolencia, el desprecio y el menosprecio de las elites. Les vale. Saben, por ejemplo, que en Veracruz usufructúan el blindaje del ORFIS, Órgano de Fiscalización Superior, y la Comisión de Vigilancia del Congreso y la Contraloría, el trío de dependencias unidas para encubrir a los políticos ladrones y pillos, saqueadores del erario.

LLEGAR AL CONGRESO PARA LEVANTAR EL DEDO

Los candidatos se han centrado, por tanto, en la utopía. Carlos Marx ofreciendo la dictadura del proletariado para que los pobres brinquen a la clase media. Tomás Moro soñando con la comuna. La revolución francesa garantizando la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Juntos podemos, dicen unos. Trabajamos por lo que más quieres, exclaman otros.

Pero…

Pero…en el lenguaje evasivo siembran la duda, la incertidumbre y la zozobra, y por tanto, el rechazo electoral que habrá de darse el 7 de junio en las urnas.

¿Juntos podemos… qué?

¿Llegar al Congreso federal para levantar el dedo?

¿Involucrarse en el Congreso federal para relacionarse y cultivar amistades que permitan seguir ascendiendo en la política con sentido patrimonial?

¿Llegar al Congreso de la Unión para permanecer un ratito y a la primera oportunidad tirar la curul para asumir, como trapecistas de la política, un cargo público superior, como es la constante?

¿Llegar al Congreso para viajar por el mundo con cargo al erario, sin ningún resultado para la población pobre, jodida y miserable?

En nada, pues, beneficia a la población la llegada al Congreso de la Unión para solo avalar las iniciativas de ley del presidente de la república a quien antes de los 2 años en Los Pinos le descubrieran la Casita Blanca y la obra millonaria entregada a su constructor favorito, que trae desde el estado de México.

Hay un país con millones de pobres porque el Congreso de la Unión ha evadido legislar para modificar el sistema económico, social y político, alentando, entre otras cositas, los grandes monopolios, y en donde se está cometiendo el peor error económico como es abrir la puerta, sin control alguno, a las transnacionales.

Los candidatos del PRI… decepcionan y desencantan. Y de los otros, mejor ni escribir. Son peores, pues solo sueñan con las canonjías de las elites rojas.

POSDATA: Ahora cuando han iniciado las campañas de candidatos a diputados federales podría dimensionarse su trabajo legislativo y de gestión en el Congreso de la Unión con un balance sobre el resultado que los 30 diputados de Veracruz han logrado en los últimos casi tres años…

Por: Luis Velázquez

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