“Déjenlos entrar”: la protesta de decenas en JFK tras el veto a refugiados y musulmanes

Donald Trump será de Nueva York, pero esta ciudad manifestó el sábado su oposición a la orden presidencial a través de la que Estados Unidos comenzó a bloquear la entrada de refugiados y ciudadanos de siete países de mayoría musulmana.

NUEVA YORK. – Ese lugar tan plural que es Nueva York, donde el mundo se encuentra entre sus calles y sus subways, no se tomó a la ligera que el presidente Donald Trump haya puesto en marcha una orden ejecutiva que suspende la entrada de refugiados a Estados Unidos durante 120 días y bloquea la entrada de ciudadanos de siete países predominantemente musulmanes.

Para lidiar con esos sentimientos y manifestar su coraje, este sábado en la tarde la gente en Nueva York recurrió al aeropuerto John F. Kennedy y ya en la noche, la escena era vasta. Decenas de pancartas, y varias decenas de voces se escuchaban.

No importaba el frío.

Alrededor de las 4:30 de la tarde, las decenas de voces que ya se habían congregado en el terminal 4 del aeropuerto no encontraban cómo ponerse de acuerdo entre los diversos cánticos, instrumentos musicales y voces que interactuaban. Unos pedían un cese a las deportaciones y otros expresaban su oposición a esta orden ejecutiva y al muro.

Pero de pronto, el coro se afinó. Y así fue que sonó, “This shit is illegal”, una y otra vez y en sincronía.

El concejal de la ciudad de Nueva York, Carlos Menchaca, dijo estar allí en solidaridad con aquellos cuyos familiares están siendo detenidos porque vienen de siete países de mayoría musulmana.

“Tenemos que enfrentarnos a Donald Trump y sus órdenes ejecutivas. Esta ciudad se está uniendo y nadie planificó estar aquí y hay casi 1,000 personas”, explicó.

Ese número de manifestantes no tardó en continuar aumentado. Muchos de ellos llegaron para defender los derechos inmigrantes pero también por su propia historia.

Jennifer Kemp de Portland, Oregon dijo que su abuela, sobreviviente del Holocausto, fue refugiada en este país. “Si Estados Unidos no la hubiese dejado entrar, yo no estaría aquí”.

Menchaca, como otros manifestantes, no disimulaban su molestia por esta restricción presidencial. “Ellos se metieron a un avión hace 21 horas y no sabían que estas órdenes ejecutivas estaban sucediendo”.

Al filo de las 6:00 de la tarde, era difícil abrirse paso entre la cantidad de manifestantes que se congregaron en el terminal 4 ante la mirada vigilante de policías de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey.

Dentro del aeropuerto, por el terminal 4, la abogada Laura Finkbeiner, del International Refugee Assistance Project, dijo que si bien el número de detenidos en la tarde era de 11 en JKF, como habían confirmado los congresistas Nydia Velázquez y Jerry Adler, Finkbeiner entiende que ese número es más alto en este punto porque más personas siguen llegando al aeropuerto y son detenidas en los distintos terminales.

“Están parando personas de esos siete países incluyendo aquellos con su tarjeta de residencia. A esas personas con su tarjeta de residencia las están procesando individualmente, y esperamos que puedan salir. A los visitantes los están devolviendo”, indicó el congresista Adriano Espaillat quien se encontraba en el terminal 4.

Afuera, los taxi dejaron de ofrecer servicio hasta las 8:00 de la noche, indicó a través de su cuenta de Twitter el aeropuerto.
Y la organización NY Taxi Workers reveló que no ofrecerían servicio en solidaridad a los que protestan opuestos al bloqueo presidencial.

Andrew Cuomo, el gobernador de Nueva York, anunció que dio órdenes a la Autoridad Metropolitana de Transportación (MTA) y a la policía estatal para que asistieran en las necesidades de transportación y seguridad de quienes protestan en el aeropuerto. “Las voces de la gente de Nueva York serán escuchadas”, señaló en un tuit.

Al alzar la vista, afuera entre las tantas personas, el estacionamiento multipisos tenía gente que se asomaban por los distintos pisos.

Unos llevaban pancartas y otros protestaban desde allí, con ritmo y ahínco.

“No borders” y “Ningún humano es ilegal” leían algunas pancartas mientras decenas lanzaban ese reclamo que era el fuego tras esta protesta que de unos pocos se volvió multitudinaria: “Déjenlos entrar”.

Univisión

 

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