Desencantó el gabinetazo

•Javier Duarte fue elegido para garantizar una vida de calidad, con educación de buen nivel, con salud pública y seguridad en la vida y en los bienes
•Pero, oh paradoja, ningún secretario del gabinete legal ha estado a la altura…

Por: Luis Velázquez

El doctor en Economía, Javier Duarte, fue electo gobernador para garantizar los derechos ciudadanos.

Entre otros, el derecho a una vida de calidad, con empleo seguro y bien pagado, con las prestaciones sociales, económicas y médicas.

El derecho a una educación de buen nivel.

El derecho a la salud pública.

El derecho a la seguridad en la vida y en los bienes.

El derecho a la libertad de expresión que es de todos y no sólo de la prensa escrita, hablada y digital.

El derecho a reunirse para demandar a la elite política (y protestar en la vía pública) para el cumplimiento de tales derechos.

El derecho, pues, a la dignidad humana, que todo lo anterior engloba y significa.

Pero V años después, todo indica que los secretarios del gabinete legal han fallado e incumplido con el Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016, que es la biblia del sexenio.

Unos datos bastarían para llegar a la conclusión del gran desencanto en la elite priista sexenal.

650 mil analfabetos de 14 años de edad en adelante.

Un millón de paisanos con la educación primaria incompleta.

Otro millón con la educación secundaria a medias.

600 mil paisanos con el bachillerato a la deriva.

800 mil indígenas en las ocho regiones étnicas en la miseria, la pobreza y la jodidez.

800 mil seniles, la mayoría sin seguridad social, sin pensión y, por tanto, una vida precaria.

Veracruz, mudado en un estado migratorio a los estados fronterizos del país para trabajar como jornaleros agrícolas; pero también migratorio a Estados Unidos.

Hospitales públicos sin concluir, y si están terminados, sin equipo médico, ni médicos, ni enfermeras, ni medicinas.

Lo peor: la inseguridad.

El regreso del fuego cruzado con muertos de por medio, sembrando el miedo y el terror como en Ángel R. Cabada el martes 21 de abril, el mismo día cuando el presidente Enrique Peña Nieto estuviera en la Escuela Naval de Antón Lizardo.

Todos los hogares de Veracruz con un familiar, un amigo, un vecino, un conocido… secuestrado, desaparecido, asesinado y/o migrante.

Javier Duarte es el gobernador número 73 de la tierra jarocha. Y representa al Estado. A veces, incluso, se diría que copia a Luis XIV y repite y aplica su frase célebre de que El Estado soy yo.

Y el Estado, el Estado de Derecho, ha fallado… por culpa de los secretarios del gabinete legal, algunos de los cuales (Erick Lagos, Jorge Carvallo junior, Adolfo Mota, Alberto Silva y Marco Antonio Aguilar Yunes, entre otros) fueron premiados con la candidatura priista a diputados federales para así, digamos, trascender más allá del duartismo y hasta pensar, oh ilusos, en quedarse con la candidatura a gobernador.

UN PUEBLO ATRAPADO EN LA JODIDEZ

El gabinete legal ha fallado con la tarea básica.

Tomás Moro, el utópico, lo planteaba de una manera sencilla: la tarea del gobernante es construir la felicidad de cada familia.

Y la familia es feliz si tiene los satisfactores básicos. Empleo, salud, educación y seguridad.

En tal fórmula tan sencilla y mágica reside la felicidad, y que no es, afirmaba San Agustín, más que un montón de ratitos felices que a veces suelen tenerse, pero que al mismo tiempo, se guardan para enlistarse y luego recordarse, pues recordar es vivir.

Si hay dinerito en casa para el itacate, sin necesidad de migrar a Estados Unidos y sin necesidad de exponerse a malos tratos, un despido, un patrón mendigo y desgraciado.

Y hay dinerito en casa para que los niños estudien, sin dormirse en el pupitre porque las tripas chillan de hambre.

Y hay dinerito para atender la salud de los niños, las mujeres y los ancianos.

Y si en el pueblo se puede vivir son sobresaltos de tiros en la oscuridad y en el día, y el ruido de las sirenas corriendo al encuentro con la muerte, y sin secuestrados ni desaparecidos, ni muertos en un fuego cruzado…, entonces, el pueblo está satisfecho, contento, realizado, feliz.

Pero ni hablar, la generación duartista en el poder sexenal ha desencantado.

Solo han ejercido el poder, primero, triunfalistas porque entraron al duartismo, y segundo, con sentido patrimonialista.

Ninguno de ellos ha cumplido con el objetivo fundamental para el que fuera elegido Javier Duarte.

Y Duarte es un joven político con un arraigado sentido paternalista, que como gallinita extiende sus alas para proteger a sus polluelos.

Basta y sobra escudriñar la calidad de vida de la mayoría poblacional de Veracruz.

En la jodidez.

La jodidez absoluta.

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