Dos millones de nuevos pobres con Peña, y el gasto 2016 no lo toma en cuenta: más de 60 ONGs

Más de 60 organizaciones civiles presentaron seis acciones que el Paquete Económico para 2016 no contiene y aún puede incluir, como la creación de un padrón único de beneficiarios, la inversión de la ganancia cambiaria y el aumento al salario mínimo.

Ciudad de México

Ante el inicio de la discusión del Paquete Presupuestal 2016, el Colectivo Acción Ciudadana Frente a la Pobreza presentó a la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, seis propuestas que pueden modificar lo enviado por Secretaría de Hacienda el 30 de septiembre pasado, pues sostienen que no tiene dentro de sus prioridades el combate a la pobreza y la desigualdad.

Después de que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) presentara sus resultados bianuales, en los que el número de pobres aumentó en casi dos millones, la organización no gubernamental inició una campaña para repensar el ingreso que se le destina, pues en su mayoría recae en programas sociales.

En un escenario de recortes presupuestales, señalan que el Estado carece de una estrategia consistente de reducción de pobreza que tenga herramientas de política económica, lo que no permite una mejora en los ingresos, factor central del incremento y perpetuación de la pobreza en nuestro país.

Datos del Coneval sostienen que en total son 63.8 millones de mexicanos en pobreza por ingresos que sirven para satisfactores básicos. Es la “población con ingreso inferior a la línea de bienestar” y conforma 53.3 por ciento o más mitad de la población. De éstos, el 46.2 por ciento pertenece a los 55.3 millones ubicados en pobreza multidimensional, más el 7.1 por ciento u 8.5 millones de personas denominadas “vulnerables por ingreso”.

En entrevista para SinEmbargo, especialistas y miembros de Acción Ciudadana –donde se agrupan más de 60 Organizaciones No Gubernamentales (ONGs)– explican que el presupuesto no guarda grandes diferencias con los de otros años, pero que dadas las condiciones actuales, se debe buscar que tenga elementos que se enfoquen al tema de la pobreza y sobre todo en su perpetración, porque mucho del problema no es sólo que haya pobreza, sino que con los años se trata de los mismos pobres, generación tras generación, lo que refleja la poca igualdad de oportunidades.

“Es terrible, porque el origen de dónde te tocó nacer determina el resto de tu vida y eso es lo que no puede ser. Desigualdad habrá siempre, pero la perpetuación es lo que no es factible”, comentó al respecto Enrique Cárdenas Sánchez, director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

Entre las propuestas del colectivo están la creación de un padrón de beneficiarios únicos, de carácter universal, con el que se podría combatir el uso clientelar y electoral de los programas sociales y permitiría conocer el destino de los recursos; liberar el salario mínimo y la forma en cómo se asigna anualmente.

En este sentido, sostienen que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) tiene la capacidad para fijar el salario mínimo de 2016 en 89.40 pesos, que es la línea de pobreza fijada por el Coneval.

También proponen que la ganancia cambiaria del Banco de México (Banxico) se destine en inversión productiva en las zonas de mayor rezago social y no al pago anticipado de la deuda, como lo propone la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

“Para decirlo en palabras llanas: el hecho de que Banxico haya comprado dólares de 11 o 12 pesos durante años, y ahora haya vendido una gran cantidad a 15 y 16 pesos, representa una ganancia que debe ser bien dirigida y bien invertida. La intención de pagar deuda anticipada carece de racionalidad económica. En condiciones de estrechez de ingresos, el pago anticipado de una deuda con intereses bajos no es racional, ni eficiente, ni recomendable”, expone el colectivo.

De acuerdo con Cárdenas Sánchez, las propuestas presentadas son posibles e incluso considera poco complicada su implementación en corto plazo.

En lo que respecta al salario mínimo, comentó, se tiene que hacer valer lo que dice la Constitución, que debe ser suficiente, al menos, para cubrir la canasta básica, “no es complicado hacerlo y funcionaría. Se les dijo [a los diputados] que no era lógico que el Estado mexicano establezca un salario mínimo oficial que lleve a la pobreza. Es ilógico, absurdo e inconsistente. Señalamos que incluso la Conasami está violando la Constitución”.

En el mismo sentido, Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de Acción Ciudadana Contra la Pobreza, señaló que el camino tiene variables sencillas; que si se quiere mejorar el crecimiento de la economía, un incremento en el salario mínimo tiene un efecto directo en el mercado interno, pero no un salario mínimo ubicado por debajo de la línea de pobreza.

“Ya en una mirada macroeconómica, es clarísimo que los márgenes de las empresas pueden absorberlo y el efecto sobre las mismas en el mercado interno es muy potente. Es una medida de justicia redistributiva, de impulso al mercado interno que es imprescindible frente a un contexto internacional adverso”, comentó.

¿Y LOS DATOS DEL CONEVAL?

La necesidad de actuar, según lo indican los entrevistados, es por la ausencia de una estrategia consistente de reducción de pobreza con bases en una política económica. En palabras de Gómez Hermosillo, hace falta una mirada de Estado, que sólo piensan en resultados a corto plazo, lo que ha logrado la proliferación de programas sociales sin efecto y clientelares.

“Estamos colocando estos temas de visión, de coberturas, de resultados, que se pueden lograr con cambios en el enfoque de presupuesto, por eso se pusieron las variables concretas, porque ni siquiera tienen un enfoque de reasignación presupuestal”, comentó.

Enrique Provencio, del Instituto de Estudios para la Transición Democrática (IETD), dijo a los diputados que los Criterios Generales de Política Económica no contemplan una estrategia en términos del impacto de ésta en las remuneraciones salariales, por ejemplo. Para 2016, esto es la continuación de una tendencia en la reducción del ingreso de los hogares y de la pobreza.

Explicó que la estrategia presupuestal de 2016 implica la reducción del gasto en diversos programas que tienen influencia en los servicios públicos y que pueden afectar los servicios que reciben los hogares en situación de pobreza y pobreza extrema en el país, porque son reducciones en salud y educación, entre otros.

Con base en esto, los especialistas cuestionan qué tanto los datos del Coneval fueron tomados en cuenta para la realización del Paquete Presupuestal. Provencio mencionó que el Coneval no habla de la desaparición de programas, sino de evaluarlos y avanzar en un gasto más eficiente, sin embargo, en el presupuesto no se ve una focalización hacia los grupos de población más pobre, y en ese sentido, el impacto que puede tener en la distribución del ingreso no es positivo.

“El gasto público es un herramienta de política económica que debe contribuir a contrarrestar la pobreza y la desigualdad, sobre todo frente a los nuevos datos que se dieron a conocer en julio por Coneval, porque se trata de que esos datos lleven a decisiones, no que cada dos años nada más se genera un escándalo o una serie de discursos sobre qué mal estamos, pero no se modifica nada”, enfatizó Rogelio Gómez.

Con información de Sin Embargo

00
Compartir