Dos políticos y una sola silla

•Vidas paralelas, he aquí las aproximaciones y las distancias entre los senadores Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa
•El par se ha jurado lealtad a prueba de bomba; pero…
•Pero apenas el político se sienta en la silla embrujada por alguna razón misteriosa enloquece y pierde la noción de la realidad

Héctor Yunes Landa: dícese del político que suele arreglar las diferencias a base de madrazos, como cuando en la subsecretaría de Gobierno agarró a morunazos a un reportero de Poza Rica que ya lo tenía hasta la eme.

Pepe Yunes Zorrilla: dícese del político que cuando era presidente municipal de Perote quiso solucionar distancias a base de madrazos, hasta que su padre, don Pepe Yunes, le advirtió: para los madrazos estoy yo, que no estudié, y tú estás para resolver los problemas con diálogo y negociación.

Héctor: dícese del político que en el año 2010 era un chivo en cristalería porque fue estafado con la candidatura priista a gobernador y ahora es una perita en dulce con el jefe máximo.

Pepe: dícese del político que en el año 2010 y ahora mantiene la misma raya, el mismo Muro de Berlín: en ningún momento forma parte del primero, el segundo, el tercero, el cuarto círculo del poder de la generación política en turno.

Héctor: dícese del senador con uno de los peores rendimientos legislativos en la Cámara Alta, al nivel de Carlos Romero Deschamps, aquel que compra aviones para que su hijita pasee a sus mascotas.

Pepe: dícese del político que además de cabildear iniciativas de ley como presidente de la Comisión de Hacienda, se da tiempo para bajar recursos federales para los Ayuntamientos de Veracruz.

Héctor: dícese del político que si va a un bautizo quiere ser el niño, y a una boda el novio y a un velorio el muerto, con tal de amacizar el camino a la candidatura priista a gobernador.

Pepe: dícese del político con un bajo perfil que sólo camina en el coso si le dan la oportunidad, sin robar cámara a nadie.

LA RUEDA DE LA FORTUNA

Héctor: dícese del político que apuesta a lo que José López Portillo llamaba el localismo empobrecedor, es decir, que la candidatura priista a tlatoani puede lograrse por la vía local.

Pepe: dícese del político a quien las circunstancias políticas lo han orillado a buscar la candidatura a tlatoani mayor a través del altiplano, es decir, desde el asiento de los poderes federales.

Héctor: dícese del político apadrinado por Alfredo del Mazo González, el jefe máximo del grupo Atlacomulco, y que fuera director del INFONAVIT, secretario de Energía y fallido precandidato presidencial con Miguel de la Madrid, y destronado por el orejón Carlos Salinas.

Pepe: dícese del político apadrinado por sus condiscípulos del ITAM, a saber, entre otros, Luis Videgaray Caso, Fernando Aportela y José Antonio Meade.

Héctor: dícese del político que según la lógica generacional le correspondía la candidatura priista a gobernador; pero como Fidel Herrera se brincó un par de generaciones, entonces, sabrán los santeros el futuro inmediato.

Pepe: dícese del político cuyo tren con todos los vientos favorables ha llegado a su vida pública en el momento preciso, como ahora y, por tanto, habría de subirse aunque sea al cabús; pero treparse.

Héctor: dícese del político que ya recibió la bendición de Javier Duarte ante 30 mil evangélicos en el estadio Luis Pirata de la Fuente como si fuera el humo blanco del sínodo jarocho.

Pepe: dícese del político que todavía espera el humo blanco hacia final del año y/o todo caso, hasta la primavera del año 2016, y por tanto, muchas cositas pueden acontecer.

Héctor: dícese del político convencido de que con Pepe Yunes caminarán juntos en el 2016 y 2018 si así quedara la rueda de la fortuna, unidos, juntos, yuxtapuestos, fundidos.

Pepe: dícese del político ultra contra súper seguro de que por ningún concepto será rota la alianza que ha suscrito con su tío Héctor, sin que lo anterior signifique que ya está hectorizado, sino por el contrario, cada uno empujando la carreta con su estilo personal de caminar a la tierra prometida.

LA RULETA RUSA

Héctor: dícese del político que ha aglutinado a su alrededor a un montón de políticos en activo, ex alcaldes, ex diputado locales y federales, ex funcionarios, y desempleados y subempleaos apostando a la ruleta rusa.

Pepe: dícese del político que tiene, en efecto, a su alrededor a un montón de políticos en activo y en la Renata (Reserva Nacional del Talento), listos para lanzarse al proceso mar de la política cuando el humo blanco emane con las letras de su nombre.

Héctor: dícese del político que vive una luna de miel con el gobernador de Veracruz.

Pepe: dícese del político que ha marcado una distancia del góber jarocho, con la señal clara de que por ningún concepto habrá marcha atrás y allá las repercusiones.

Héctor: dícese del político que apuesta a que el derecho de voto y de veto del góber jarocho lo beneficie a la hora de pronunciar las últimas palabras de que habla la novela de Luis Spota de acuerdo con el ritual priista para el destape de un candidato a un puesto de elección popular.

Pepe: dícese del político que apuesta a que la fuerza política del centro sea suficiente para transponer todas las barreras y muros que le pudieran ser levantados.

Héctor: dícese del político que ha olvidado su discurso anterior de que habrá cárcel para quienes se han enriquecido de manera ilícito a la sombra del poder, por más y más que sostenga que quien es rata es rata.

Pepe: dícese del político cuya agenda pública está claro: si queda con la candidatura priista a gobernador y gana en las urnas, varios secretarios y exsecretarios del gabinete legal y ampliado del llamado sexenio próspero terminarán en la prisión.

Dos políticos, pues, para una sola silla, además, embrujada, porque apenas un ser humano se sienta y acomoda enloquece en automático, al grado, incluso, y por ejemplo, de aliarse con los malosos y ordenar el asesinato de sus adversarios, tipo Sara Luz Herrera con su secretario particular incómodo y Omar Cruz con el reportero indeseable, Moisés Sánchez Cerezo.

Por: Luis Velázquez

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