Duarte se hace a un lado; ¡Silva Ramos al basurero de la historia!

Tanta gritería, tanta mierda, tanto desmentido y resistencia para terminar agachando la cabeza, acatar sin mayor resistencia y de rodillas manifestarse dispuesto a que le revisen los bolsillos.

Eso es lo que sucede a un régimen que nunca pensó que el poder era prestado.

En el dintel de la nominación oficial de Héctor Yunes Landa, luego del repudio manifiesto, las burlas y desmentidos oficiosos a quien esto escribe con ataques incluso de carácter familiar, no hubo más que aceptar.

Hoy todo Veracruz es hectorista.

Y su más importante apologista tendrá que ser –a güevo- Javier Duarte quien horas atrás fue instruido de manera categórica que se haga a un lado, que garantice el triunfo de uno de sus dos peores enemigos y que con hombría y valor acepte el adverso juicio de la historia.

Con Fidel Herrera en el exilio, el Duartismo escondido y muerto de miedo y en ominoso silencio los textoservidores se sucede la nominación de Héctor Yunes, quien más que ir por la venganza ha comprometido hacer públicas las rapacerías del régimen y en su momento actuar con estricto apego a la ley contra los saqueadores de Veracruz.

El futuro del régimen saliente no será halagüeño con Héctor y será peor con Miguel Angel Yunes Linares, quien todavía hace unas horas ha prometido cárcel y exigencia de devolución de lo robado al erario público a quienes llevaron a Veracruz a la quiebra e ingobernabilidad.

Más de 115 mil millones de deuda pública, una miseria no vista en 50 años, la pobreza que se incrementó en 500 mil nuevos veracruzanos en extrema pobreza en cinco años, periodistas masacrados, entrada libre a tres organizaciones criminales, represiones sin fin, entre ellas a lo más caro de nuestra sociedad, los jubilados y pensionados, y una entidad sin gobernabilidad, son parte de la herencia.

Es lo que reciben como legado ominoso quienes aspiran a gobernar ¡dos años!

Hay odio, en efecto, pero también coraje. La ciudadanía está encolerizada, clama justicia y cárcel y si no hay propuestas y compromisos en ese sentido Héctor no ganará y Miguel será ungido.

La elección no será fácil para el PRI. Incluso el PAN no la trae en la bolsa ante el indiscutible crecimiento de Morena.

Por tanto, el Duartismo no podrá esperar aplausos ni reconocimientos porque en realidad no hay nada que reconocer. Ninguna obra pública que encomiar, la salud por los suelos y la seguridad pública corrompida.

Esa es a no dudar la herencia maldita.

Tiempos mejores, sin embargo, asoman. Ya el hecho el que se vayan es ganancia. Y buen cuidado deberá tener el abanderado priista en no meter a ninguno de la Fidelidad en su proyecto so riesgo de ganarse el desprestigio y derrota segura.

Lo que se suceda en las siguientes horas es una obviedad.

Viene la fiesta del PRI, la unción de su candidato, su primer discurso en donde se desmarque de quien se burló con el tristemente célebre chistorete de la caña de pescar, esas carcajadas en san Julián, esa comida de fin de año donde solo sirvió para que se mofaran de Héctor y tantos y tantos desaguisados en donde hubo que tragar un sapo cada día.

El se los dije pierde importancia porque solo es una lucha por el poder, un poder que históricamente se ha visto pierden los menos inteligentes, sensibles y con visión de estado.

¿No vimos al propio Fidel Herrera el uno de diciembre hace seis años se negaba entregar la estafeta a su hijo putativo Javier Duarte? ¿No en la misma mañana de ese día anduvo de gira “entregando obra”? ¿no construyó un minicallismo este sexenio?

Hay lecciones que nunca se aprenden.

La política definitivamente no es para iniciados e históricamente está comprobado que los más poderosos enclaves de poder caen cuando sobreviene el juicio de la historia.

Y lo que viene no es nada bueno.

El mandatario en estos momentos ya perdió la mitad del poder. Tendrá que disciplinarse. Cerrar la boca. Abrir las arcas. Poner a disposición del sucesor la estructura y aguantar vara. El, Javier Duarte, como cuando era gobernador Fidel Herrera, volverá a ser objeto de burlas, de buyling, del desprecio y de una revisión que muy probablemente le impedirá migrar a España el primero de diciembre.

La moneda dejó de estar en el aire.

Tiempo al tiempo.

Por: Édgar Hernández *Premio Nacional de Periodismo/ “Línea Caliente!”

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