Échale la culpa al PRI

Por: Álvaro Cueva

Si el PRI se quería terminar de hundir, ya lo consiguió. Su nueva campaña es lo más enfermo que se les pudo haber ocurrido. No hay manera de ver esos spots y de no concluir: ¡con razón les ganó El Peje!

Es tan mala que hasta parece que sus asesores trabajan para Morena. Imposible ver eso y no enojarse, no burlarse, no desear no volver a verlos nunca en el poder.

En el muy remoto caso de que usted no sepa de lo que le estoy hablando: ¿cómo son estos mensajes que acaban de ser distribuidos en los medios y las redes sociales?

Así: vemos a un señor mal encarado, feo y como enojado, reclamándole a los espectadores con las siguientes palabras…

“Muchos dicen que el PRI es culpable de todo. Y en algo tienen razón. El PRI es culpable de que tus hijos tengan educación gratuita.

“También tenemos la culpa de haber creado el Seguro Social. Y somos culpables de que millones de trabajadores tengan casa propia.

“Así que la próxima vez que prendas la luz de tu casa o llegues más rápido a tu destino, échale la culpa al PRI”.

¿Cuál es el problema con estos “anuncios”? Primero, el tono. Es un error gravísimo que cualquier partido político, sin importar el que sea, aparezca en nuestros medios, en nuestras redes, y nos reclame.

Eso es una grosería. Ni usted ni yo votamos ni pagamos impuestos para que vengan y nos violenten. Nosotros no trabajamos para los partidos políticos. Los partidos políticos trabajan para nosotros. Además es de cobardes usar la frase “muchos dicen” y no decir quiénes, y el que se enoja, pierde.

Segundo, el contenido. Todo lo que usted acaba de leer es como para mandar a estos señores a terapia. Hay una egolatría, una vanidad, una arrogancia en cada una de esas frases, que además son muy estratégicas y cuestionables, como para que la gente termine odiándolos. ¡No puede ser!

Tercero, la producción. ¿Puede haber una equivocación más grande que poner a un macho mexicano a confrontar a la sociedad, cuando el pueblo está peleando equidad de género? No y ni hablemos de las técnicas cinematográficas detrás de este corto porque entonces sí nos vamos a deprimir de aquí a fin de año.

Aquello es de una obviedad que ofende, una producción como de novatos, una emisión que trata a quien la mira como si fuera tonto, como si no tuviera memoria.

Y es que, para acabarla de amolar, no es la primera campaña de este partido que insiste en los mismos puntos. ¿No se saben de otra? ¿Conocerán ellos su propia comunicación?

Cuarto, la programación. ¿Capturan a Lozoya y el PRI responde con esto? ¿Por qué nadie en esa institución tan grande, tan poderosa, con tantos recursos, no tuvo la sensatez como para frenar esa campaña, como para sustituirla con otra? ¡Por qué!

Un partido que no tiene capacidad de respuesta ni para comunicarse con los demás, es un partido que no vale la pena. ¿Ahora entiende cuando le digo que con esto el PRI ya se terminó de hundir? ¿Ahora entiende cuando le digo que con razón ganó El Peje?

La comunicación política no es una competencia ni de ideas ni de antecedentes, es una guerra de tonos donde, para triunfar, hay que ponerse en los zapatos de los demás, hay que saber reaccionar al momento y esto está muy mal. ¿O usted qué opina? 

@AlvaroCueva

alvaro.cueva@milenio.com

 

 

 

Con información de Milenio

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