El beso del diablo

•Caso Duarte con Héctor Yunes
•Senador se descarrila

PASAMANOS: En el sexenio de José López Portillo, el presidente del CEN del PRI, Gustavo Carvajal Moreno, entrañable amigo del presidente de la república, el tlatoani mayor, creó una frase política exitosa hablando de El beso del diablo… Se refería a la ríspida relación entre López Portillo y su ex amigo, Luis Echeverría Álvarez, quien terminado el sexenio soñó con seguir mandando en Los Pinos… Entonces, el secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, operó la orden superior de encarcelar a unos 7, 8 echeverristas, entre ellos, y por ejemplo, un par de jarochos que habían servido como secretarios de Estado en su gabinete, a saber, Eugenio Méndez Docurro, en Comunicaciones, y Félix Barra García, originario de Poza Rica, en la Reforma Agraria…Pero como otros políticos seguían creyendo que Echeverría mandaba sobre López Portillo, entonces, Carvajal Moreno advirtió a la elite priista que visitar a Luis Echeverría en su mansión de San Jerónimo, en el DF, significaba recibir, en efecto, el beso del diablo… A partir de ahí, un montón de tricolores reviró y se abstuvo de tales periplos, aun cuando algunos lo siguieron acometiendo, entre ellos, y por ejemplo, Augusto Gómez Villanueva, uno de sus amigos más cercanos… No obstante, la frase sirvió para marcar el deslinde entre ambos, amigos desde la juventud en la UNAM… Y, bueno, como se asegura que la historia se repite, pudiera decirse que aquí, en Veracruz, se está viviendo el beso del diablo en el caso del senador Héctor Yunes Landa, quien ha decidido continuar buscando la candidatura priista a gobernador al lado de Javier Duarte, de quien se ha convertido en su dama de compañía, luego de que en el año 2010 pataleó y se emberrinchó vislumbrando, incluso, el fin del mundo para Duarte, de quien hablaba pestes…

BALAUSTRADAS: En Orizaba, en un desayuno con los medios, Héctor Yunes rechazó y negó que fuera candidato oficial a la gubernatura, cuando los hechos y las circunstancias lo desmienten a cada rato, como la última ocasión, días después de Orizaba, que asistió al convivio de Duarte con los 16 diputados federales electos y ocupó una silla a su diestra, después de su esposa Karime Macías; mientras del otro lado estaba Érick Lagos Hernández, quien, reza la fama pública, logró 72 mil votos en las urnas, la más alta de la nación, que por supuesto nadie cree fueron logrados por la vía democrática, limpia y transparente… Es decir, una vez más Héctor fue paseado por el jefe máximo, tan acostumbrado a enviar mensajes crípticos, señales manifiestas, de su preferencia en el momento adecuado y oportuno… Pero, además, desde entonces, el senador ha abandonado el discurso crítico que venía arrastrando y ha acogido una perorata light, llena de espacios comunes, sin ninguna trascendencia, que lo perfilan como el jilguerito más priista de todos los tiempos… Y, por tanto, en el Veracruz que padecemos resulta contraproducente, porque la hoja de servicios del sexenio próspero se traslapa en automático a Héctor, y como ha sucedido, se ha descarrilando en el carril de la confianza, la credibilidad y el respeto ciudadano… El diablo, pues, lo ha besado… Pero, bueno, el senador cree que así, amarrado en el altiplano, según él, y amarrado aquí, en la aldea, en la provincia, en el localismo empobrecedor, la tiene más segura que nunca… Cuidado, ahí están las derrotas de Ana Guadalupe Ingram y Carolina Gudiño como candidatas al Congreso de la Unión, a quienes los factores Javier Duarte y Fidel Herrera fueron insuficientes y terminaron culpando a los políticos enanos de sus fracasos, como si un par de chamacos imberbes del priismo fueran capaces de descarrilar la maquinaria priista, además del aparato gubernamental…

ESCALERAS: Quizá el senador comprendió que de igual manera como nadie puede volcar el vagón de un ferrocarril de un puntapié, resulta tarea inverosímil remar contracorriente a la elite priista… Hacia la década de los 20, en el siglo pasado, José Vasconcelos, por ejemplo, enfrentó a Plutarco Elías Calles y su equipo político como candidato presidencial independiente, y al término de la campaña huyó a Estados Unidos, dejando colgados a los miles de jóvenes a su alrededor, entre quienes estaban Adolfo López Mateos y Alejandro Gómez Arias… Tal cual fue la historia del senador en el año 2010… Pero entonces, el presidente de la república era panista y los gobernadores eran unos virreyes, y ahora el tlatoani de Los Pinos es priista, y por tanto, las circunstancias han cambiado… Entonces, Duarte era candidato y ahora es el jefe máximo, pero con un Veracruz sórdido por culpa de la secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía… Pero en fin, el senador tiene demasiado camino recorrido en la vida pública y sabrá su juego… Y más, porque hacia el interior del tricolor están pensando que si ganaron las 16 diputaciones federales, es suficiente para ganar la gubernatura el año entrante… Quizá, pero nunca la elección por un escaño en el Congreso de la Unión despierta el interés relevante en la población electoral como la disputa por la gubernativa…

Por: Luis Velázquez

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