El cabildero de Fidel Herrera

•En el año 2010, Antonio Benítez Lucho fue comisionado para notificar a Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa la mala noticia: que ambos quedaban fuera de la candidatura a gobernador y el favorecido era Javier Duarte
•¿Quién será el mensajero para la elección priista en puerta?

La misma historia que en el año 2010 experimentaron Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa cuando un enviado especial les comunicó que ninguno de los dos sería el candidato priista a gobernador, de nuevo la vivirán ahora.

Sólo que la historia tendrá una característica: uno de los dos… quedará otra vez en la lista de espera.

Si bien les va, porque la política es tan variante que nadie descartaría la posibilidad, por ejemplo, de que un chamaco de la fidelidad diera una sorpresa cardiaca y fuera palomeado en Los Pinos.

En aquel entonces, Fidel Herrera, el góber fogoso y gozoso, Felipe Calderón Hinojosa presidente de la república, los gobernadores se volvieron unos virreyes y ellos mismos decidían el nombre del sucesor.

Tal cual, el fogoso jugaba con tres prospectos en el carril, Pepe Yunes, Héctor Yunes y Javier Duarte.

Mejor dicho, sólo jugaba con Duarte, y a los otros dos los alentaba, digamos, en un juego democrático inverosímil.

Pero, bueno, el par de Yunes se las creyeron, aun cuando en el caso de Pepe, Fidel fue categórico: en la lista de posibles, Javier estaba en primer lugar. En segundo, Pepe. Y en tercero, Héctor.

Así, cuando tomó la decisión, Fidel comisionó a Antonio Benítez Lucho, quien fuera en aquel sexenio su secretario particular, diputado federal y director del Instituto de Pensiones, IPE, para comunicar la noticia a los Yunes priistas.

El primero con quien habló fue con Héctor Yunes, en un restaurante en Córdoba. Claro y directo, sin rodeos ni ambages. El dato crudo y real.

Yunes Landa, ni hablar, apechugó la información adversa.

Pero, al mismo tiempo, inició una contraofensiva con declaraciones de prensa, manifestaciones, discurso agresivo en contra de Fidel y Duarte, que llegó, incluso, al CEN del PRI.

Luego, Benítez Lucho viajó al rancho San Julián, en Perote, la casa paterna de Pepe Yunes, y allí, y ante el padre, comunicó al padre y al hijo la decisión del fogoso.

Sereno y apaciguado, la tormenta interior al máximo decibel; pero reposado, Yunes Zorrilla sumó.

–Está bien, Toño, le dijo; pero tú y yo seguiremos como amigos. Ven, dame un abrazo, pidió Pepe, levantándose de la silla del comedor y extendiendo los brazos.

Y durante los días y las semanas siguientes, incluso, del destape y la campaña electoral, Pepe se mantuvo disciplinado, institucional, sin lanzarse al ruedo en que anduvo Héctor.

Luego, y de regreso a Xalapa, Benítez Lucho se trasladó a la casa de su hermano putativo, compañero de mil batallas, Ranulfo Márquez Hernández, quien también aspiraba a la candidatura, y le contó la historia, nomás para que tomara nota.

Y más porque en aquellos días, una noche, Ranulfo invitó a su casa a cenar a sus amigos con Javier Duarte y los suyos para dirimir pendientes ríspidos en el camino sucesorio, y en donde los llamados chamacos de la fidelidad se trenzaron en un duelo verbal y hasta ofensivo, de tal forma que Ricardo Landa, expresidente del CDE del PRI y exsubsecretario de Gobierno en el Fidelato, fue tachoneado para el sexenio duartista, y ahora, ni modo, anda vendiendo leche de casa en casa en su pueblo.

EL CABILDERO DESPACHA EN EL IMSS

Ahora, igual que en el año 2010, la historia está por repetirse, sólo que en el carril todo indica que únicamente están los senadores priistas.

Y, por tanto, quizá, y salvo un tsunami político, uno de los dos será comunicado que una vez más quedará en la antesala, a menos, claro, que de pronto se atravesara otro aspirante y suspirante fuerte, que pudiera emerger de entre el equipo fideduartista y/o en todo caso, del mismo altiplano, como una solución salomónica para evitar la fractura de la elite priista.

Por ahora, está claro:

El candidato local a la gubernatura es Héctor Yunes Landa, quien vive una luna de miel con el gobernador.

Y el candidato del altiplano, del centro del país como también le llaman, es Pepe Yunes, empujado por sus condiscípulos del ITAM, con Luis Videgaray Caso, José Antonio Meade y Fernando Aportela a la cabeza.

Y si en el año 2010 Benítez Lucho fue el mensajero, ahora se desempeña como delegado federal del IMSS en Veracruz, donde llegó cabildeado por Duarte; pero también, hasta donde se sabe, por el senador Yunes Zorrilla, el amigo con quien desde entonces multiplicó la relación y la confianza.

Por: Luis Velázquez

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